12 de diciembre de 2019
5 de julio de 2010

España lidera una propuesta para que la ESA cree un satélite que estudie la fotosíntesis de las plantas

El satélite estará construido en torno a 2018 si finalmente la ESA decide sacarlo adelante

MADRID/VALENCIA, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un equipo internacional de científicos, encabezados por el profesor de Física de la Tierra de la Universidad de Valencia José Moreno ha propuesto a la Agencia Espacial Europea (ESA) el desarrollo de un satélite que estudie la fotosíntesis de las plantas y su implicación en el ciclo del carbono, como continuación de la 'saga' de satélites de observación terrestre de la agencia conformada por GOCE, que estudia el campo gravitatorio de la Tierra; SMOS, la salinidad y la humedad terrestres; o Cryosat-2, que observa cómo evoluciona el hielo en el globo terráqueo; todos ellos enviados al espacio entre 2009 y 2010.

El proyecto se denomina 'FLEX' o 'Fluorescence Explorer' y, si finalmente la ESA anuncia a finales de este año que sí lo aprueba, estaría listo en torno a 2018. De hecho, el pasado 1 de junio fue presentado a la agencia espacial y, junto con otros proyectos más, espera el veredicto del comité de científicos de la ESA, encargado de decidir a qué iniciativas se destina el presupuesto disponible de la institución espacial.

Según lo previsto, su construcción estaría financiada al 100 por cien por la ESA, con el principal objetivo de realizar observaciones globales sobre la fotosíntesis de las plantas mediante un espectrómetro de muy alta resolución, para ver de qué forma este proceso afecta al ciclo del carbono terrestre, qué cantidad concreta de CO2 absorben las plantas, que de momento se desconoce con bastante imprecisión.

El profesor Moreno presentó el proyecto en el 'Living Planet Symposium 2010', un congreso de la ESA que ha albergado hasta el pasado viernes a 1.200 científicos, en Bergen (Noruega). En una entrevista concedida a Europa Press, el experto ha explicado que tanto el objetivo de 'FLEX', como el de 'SMOS' o 'GOCE', son fundamentales para comprender los efectos del cambio climático en la Tierra y poder predecir así los futuros patrones del clima.

"Uno de los problemas que hay ahora mismo es que cuando se estudia el ciclo del carbono falta por conocer la cantidad exacta que las plantas absorben del dióxido de carbono que emitimos a la atmósfera. Ahora las mediciones son estimaciones en función de la cantidad de vegetación que hay en un territorio, pero ésta no siempre está absorbiendo carbono mediante la fotosíntesis. Por tanto, la cantidad de vegetación en sí misma no es una variable precisa. Por ello, es importante tener un mecanismo nuevo que mida directamente la cantidad de carbono absorbido por la vegetación determinando el nivel de fotosíntesis que hacen en concreto esas plantas", ha explicado el experto.

En este sentido, ha apuntado que una planta aunque tenga luz y esté verde, si le falta el agua o los nutrientes, no es capaz de hacer la fotosíntesis, a la vez que ha explicado que con las técnicas convencionales no es posible cuantificar el nivel de fotosíntesis y por lo tanto la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera que es asimilado por las plantas, que determinaría el balance global del carbono. En cambio, observando la emisión de fluorescente por las plantas puede determinarse la proporción de luz que las plantas usan para la fotosíntesis, que es lo que hará este satélite.

Así, ha indicado que 'SMOS' supondría un referente para la observación terrestre, puesto que hasta su construcción y puesta en marcha, no existía ningún mecanismo que permitiese determinar con suficiente precisión tanto la salinidad como la humedad terrestres; de igual forma que ahora no hay indicadores que determinen qué carbono absorben las plantas en el proceso de fotosíntesis y de qué forma éste influye en el ciclo del carbono de la Tierra. De hecho, ha destacado que en noviembre se celebrará en Valencia un congreso internacional para el estudio de la fluorescencia de las plantas y su implicación en el ciclo del carbono.

DOS PROGRAMAS DE OBSERVACIÓN

En este contexto, la ESA basa sus proyectos de investigación espacial a través de dos vías. En primer lugar estaría 'Explorer', un tipo de misiones más novedosas e innovadoras, con tecnología punta, y que estudian parámetros concretos de observación terrestre, iniciativas entre las que se enmarcarían GOCE, SMOS, Cryosat-2 y FLEX, si finalmente se aprueba.

En segundo lugar estaría el Programa de Vigilancia Mundial del Medio Ambiente y la Seguridad (GMES, por sus siglas en inglés) que, bajo el liderazgo de la Comisión Europea, fue establecido con el objetivo de atender la creciente necesidad de los organismos europeos de acceder a información precisa y actualizada que permitiese gestionar mejor los asuntos medioambientales, comprender y mitigar los efectos del cambio climático y asegurar la seguridad civil.

Como esta iniciativa se basa en gran medida en los datos de observación de la Tierra, la ESA es la responsable de desarrollar e implementar el 'componente espacial', dentro del que se enmarcan las cinco familias de misiones 'Sentinel' o Centinelas, que serán lanzadas en los próximos años; la coordinación de otras misiones espaciales que puedan contribuir al programa, así como de la infraestructura asociada al segmento de Tierra. Mientras, la Comisión Europea, actuando en representación de la Unión Europea, es la responsable de la iniciativa global, de definir los requisitos y de gestionar los diferentes servicios.

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