4 de diciembre de 2020
6 de junio de 2006

Fútbol.- El Sevilla pondrá a la venta para sus socios 4.500 entradas de la final de la Supercopa europea

El consejo utilizará un sistema para equilibrar su acceso entre los socios más antiguos y los más recientes

SEVILLA, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Sevilla pondrá a la venta un total de 4.500 entradas de las 5.100 que les ha cedido la UEFA para la final de la Supercopa de Europa que jugará en Mónaco el próximo 25 de agosto ante el FC Barcelona, bajo un sistema que intenta premiar "la fidelidad del socio", pero que, a diferencia de la final disputada en Eindhoven, tratará de buscar un "equilibrio" entre los socios más antiguos y los más recientes.

El director general del Sevilla, José María Cruz, ha comunicado a última hora de la tarde de hoy el sistema de reparto de las entradas para la final de la Supercopa de Europa, de manera que de las 5.100 entradas que la UEFA ha proporcionado al Sevilla se pondrán a la venta 4.500, reservándose 600 para compromisos con la plantilla, cuerpo técnico, instituciones y patrocinadores, entre otros.

De esta forma, con el objetivo de premiar "la fidelidad del socio", tendrán derecho a entrada del abonado número 1 al 3.500, pero en esta ocasión, a diferencia de la pasada final de la Copa de la UEFA, también se ha intentado que abonados más recientes puedan tener acceso a esta final, de modo que las otras mil entradas se destinarán del socio 9052, primero que se quedó sin entrada en la final de Eindhoven, al 10.051.

Las entradas se pondrán a la venta del 12 al 16 de junio, en horario de 10 a 14 y de 17 a 21 horas, con unos precios que oscilan entre los 15, 35, 60 y 110 euros. Además, las que no hayan sido retiradas por los abonados se pondrán a la venta por riguroso orden de antigüedad en sendos grupos.

Asimismo, José María Cruz apuntó que al socio se le proporcionará un recibo nominativo en el que se establecerá la cantidad del pago, realizándose la entrega física de la entrada entre una y dos semanas antes de que se juegue el choque con el fin de "evitar que se extravíen o deterioren las localidades" en los dos meses que faltan para el partido y de obstaculizar la reventa que se produjo en la última final.