27 de junio de 2019
  • Miércoles, 26 de Junio
  • 4 de octubre de 2016

    APPA rechaza eliminación de biocarburantes que estudia la CE si se quiere cumplir los objetivos de renovables

    MADRID, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

    La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) ha rechazado la posible eliminación de biocarburantes convencionales que la Comisión Europea estaría valorando introducir en la futura legislación de energías renovables para el periodo post 2020, ya que considera que, de ser así, "estaría errando tanto en el diagnóstico como en la solución al problema, al tiempo que pondría en peligro el cumplimiento de los propios objetivos previstos para 2030".

    En un comunicado, APPA afirma que si la Comisión intentara justificar esta medida en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas del Cambio Indirecto del Uso de la Tierra (CIUT) atribuido a los biocarburantes, no estaría en lo correcto.

    El presidente de APPA Biocarburantes, Óscar García, señaló que los biocarburantes no son "en última instancia" los responsables del cambio indirecto del uso de la tierra, "por lo que este problema no se puede resolver 'matando' a los biocarburantes, sino implementando las medidas para atajarlo propuestas por los expertos en el reciente informe Globiom".

    Así, la asociación señala que el consumo anual de biocarburantes deberá incrementarse al menos un 50% para cumplir con estos objetivos de renovables y descarbonización previstos para 2030, según las conclusiones que se derivan de los escenarios energéticos elaborados por la Comisión Europea para 'la Estrategia de movilidad de bajas emisiones'.

    En concreto, el consumo de biocarburantes deberá incrementarse desde los 14 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep) hasta situarse entre 21 y 25 millones de toneladas.

    De esta manera, los biocarburantes seguirán siendo la principal energía alternativa utilizada en el transporte, con un crecimiento de su cuota de mercado hasta cubrir a mediados de siglo el 37% de la demanda energética final en transporte, superando la aportación de la electricidad (16%).