31 de marzo de 2020
22 de julio de 2008

Economía.- AMP.- Zapatero no apoya "la reducción drástica del gasto" de Rajoy y promete "austeridad y solidaridad"

Asegura que su "máxima prioridad" es recuperar el crecimiento y la creación de empleo fuertes

MADRID, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió hoy de que no está de acuerdo "con esa receta" del líder del PP, Mariano Rajoy, "de hacer una reducción drástica del gasto público". "Ya sabemos contra quién chocan algunos planes de choque, siempre contra los trabajadores", manifestó el líder socialista en un acto del PSOE con motivo de los cien días de gobierno y un día antes de recibir a Rajoy en Moncloa.

Zapatero aseguró que aplicará una política de austeridad --"la va a ha haber y fuerte", garantizó-- pero añadió que será "de austeridad y de solidaridad" con los sectores que más lo necesiten como desempleados, trabajadores con el salario mínimo o en paro y familias con problemas para afrontar la hipoteca.

Ante un millar de personas --la mitad de ellos cargos del partido, diputados y senadores-- Zapatero insistió en que "no es un conjetura" que los planes económicos de la derecha "siempre chocan con los más desfavorecidos", sino que así se demostró cuando gobernaron "con decretazos" en el pasado.

En un tono más explicativo que mitinero, el líder socialista, vestido con traje y corbata, se mostró más bien serio y dedicó más de la mitad de su discurso a hablar de economía. Desgranó buena parte de las medidas adoptadas hasta ahora y recalcó que supondrán "movilizar" 60.000 millones de euros entre 2008 y 2010.

El jefe del Ejecutivo aseguró que su "máxima prioridad" en esta legislatura es volver a "crecer con fuerza" a un ritmo que permita recuperar la capacidad de crear empleo que España tuvo en la legislatura pasada, y precisó que para ello buscará el acuerdo de sindicatos y empresarios, y también de todos los grupos políticos.

En este sentido, se declaró "abierto" a escuchar las propuestas de los distintos partidos, pero advirtió de que "el límite son las políticas sociales" y si alguien pretende recortarlas "el Gobierno no estará de acuerdo". "Se lo digo a todos los grupos, también al PP y a Rajoy", añadió.

Zapatero recordó que mañana se reunirá por décima vez con el líder de la oposición y confió en que la cita dé como resultado "un fruto positivo", en especial para renovar las instituciones (el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional) y para que la lucha contra el terrorismo "sea en esta etapa como debió ser siempre, desde la unidad de los partidos y de los demócratas".

Además, rechazó las críticas lanzadas por el PP contra éste acto de los cien días de Gobierno, además de no haber esperado ni cien días para ejercer la crítica. Zapatero no habló de celebrar, sino de "rendir cuentas" y "explicar la tarea de Gobierno" porque "alardear" no es su estilo aunque "quizá sea el de otros".

"Puede que los que nos lo reprochan no estén acostumbrados a rendir cuentas y a asumir responsabilidades, los socialistas sí estamos dispuestos", manifestó.

Zapatero compareció ante un millar de cargos, militantes y simpatizantes en el teatro de la Casa de Campo, apoyado en el escenario por la mayor parte del Gobierno y la Ejecutiva socialista.

Aunque sólo intervino Zapatero, el público dedicó aplausos al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, cuando le felicitó por la operación contra ETA y a la de Defensa, Carme Chacón, cuando Zapatero le elogió tras recordar que es la primera mujer que ocupa esa cartera.

El auditorio también aplaudió a la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega; al presidente del partido, Manuel Chaves, y a los números dos y tres del PSOE, José Blanco y Leire Pajín, que entraron en el recinto inmediatamente antes que Zapatero.

El líder socialista incidió en que en el acto de hoy pretendía sobre todo "rendir cuentas" y, además, expresar que el Gobierno tiene "plena confianza" en el país, en las posibilidades de la economía, en los ciudadanos y en su propio proyecto de una "España cohesionada social y territorialmente".

Zapatero subrayó que la inversión extranjera en España en el primer semestre ha duplicado la del mismo periodo de 2007, alcanzando 16.000 millones de euros, y dijo que desea que todo el mundo mostrara la misma confianza en las posibilidades de España que los inversores.

Así, desgranó las medidas adoptadas en estos cien días, en particular en materia de infraestructuras y aseguró que el Gobierno se empleará en paliar las consecuencias de la desaceleración y, además, en hacer frente a las "reformas estructurales pendientes" de algunos sectores --transportes, telecomunicaciones, energía o servicios--.

Zapatero se mostró convencido de que España recuperará un crecimiento económico y una creación de empleo altos y subrayó entre los activos de la sociedad española que la población está creciendo, que hay más de 20 millones de personas trabajando, y que nunca hubo tantos trabajadores cualificados ni tantas mujeres trabajadoras.

SITUACIÓN SANEADA DE LA ECONOMÍA.

También aseguró, a pesar de que el Estado incurrió en déficit en el primer semestre del año, que la economía tiene "una situación saneada" y que la Seguridad Social sigue arrojando superávit. "Hemos sabido generar superávit precisamente para afrontar situaciones de dificultad y tener margen en los recursos públicos", afirmó.

Tras subrayar, además, que la cobertura por desempleo es ahora mayor que nunca, Zapatero pidió a los responsables y a los militantes socialistas que escuchen a los trabajadores y sus necesidades, y que les digan "que el principal apoyo que pueden tener" es del Gobierno socialista.

Les pidió, en concreto, que no dediquen más tiempo del "estrictamente necesarios" a quienes "no van a reconocer la tarea" de los socialistas y sí "a quienes confían en España", que "tienen que sentir que ese es su gobierno, el Gobierno de la gente común, de la gente que no tiene de todo", remachó.

Aunque la economía fue el tema principal de su discurso, Zapatero hizo hincapié además en la extensión de los derechos sociales y la política de igualdad, y arrancó grandes aplausos del auditorio al recordar el recién aprobado decreto que garantizará la intimidad de las mujeres que aborten conforme a la ley.

FRENADO LA "PROPAGANDA" DE IBARRETXE

Tras defender la diversidad de España y el nuevo modelo de financiación autonómica, recalcó que la diversidad está garantizada por la Constitución y que, basándose en ella, el Gobierno ha "frenado con tranquilidad y democráticamente ese proyecto, o esa propaganda partidista" del lehendakari, Juan José Ibarretxe.

Señaló, en concreto, que el Gobierno ha "hecho los deberes" para "defender la convivencia" y frenar la consulta "tan poco razonable" e insistió en que el candidato del PSE, Patxi López, es una "alternativa real a un lehendakari que no ofrece entendimiento ni convivencia".

Por otro lado, defendió la política de inmigración del gobierno y subrayó que el plan de retorno voluntario "no limita ningún derecho" sino que "amplía opciones" y aseguró que se culminará "en un tiempo razonable" el reconocimiento de derecho de voto de los inmigrantes en las elecciones locales "con reciprocidad" para los españoles en sus países.

Por último, mencionó el empeño en la lucha contra el hambre y la intención de convocar en otoño una reunión de alto nivel que dé continuidad a los compromisos de la Cumbre de la FAO en Roma.