31 de marzo de 2020
11 de junio de 2008

Economía/Macro.- El Gobierno afronta mañana sin apoyos el primer test parlamentario de los Presupuestos de 2009

La ronda de contactos de Solbes no consigue despejar el escepticismo de los grupos, pero salvará la votación gracias a las abstenciones

MADRID, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Pleno del Congreso de los Diputados debatirá mañana el techo de gasto y el objetivo de estabilidad presupuestaria del Estado para el ejercicio 2009, primera escala parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) del próximo año, una votación que el Gobierno afronta sin apoyos pero que sacará adelante en solitario gracias a la abstención de los nacionalistas, según explicaron fuentes parlamentarias a Europa Press.

La posición de CiU será compartida por PNV, BNG, Coalición Canaria y, previsiblemente, ERC, mientras que hasta ahora, sólo el PP, IU e ICV han manifestado públicamente su rechazo al texto que se debatirá mañana.

De esta forma, el Gobierno no tiene garantizado el apoyo de ninguno de los grupos para evitar tener que aprobar el texto sólo con los votos del PSOE, su grupo, a pesar de los contactos que el propio vicepresidente económico, Pedro Solbes, ha mantenido con todas las formaciones, salvo el PP, a lo largo de las últimas dos semanas.

El secretismo que ha rodeado estas reuniones contrasta con el de años anteriores, cuando los encuentros entre el secretario de Estado y Hacienda, Carlos Ocaña, y los portavoces de los grupos fueron públicos. Asimismo, diversas fuentes parlamentarias aseguraron que en los encuentros Solbes se limitó a informar del texto y "tantear posiciones", sin pedir directamente el voto.

EL PP VE "ABSURDAS" LAS PREVISIONES DEL GOBIERNO.

Desde fuentes 'populares' se considera "absurdo" el cuadro de previsiones macroeconómicas que el Gobierno, con un incremento del PIB del 2,3% para el año próximo, y que, según los 'populares', ha sido puesto en cuestión por multitud de organismos y entidades financieras españolas y del extranjero.

Por su parte, el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, y el portavoz de ICV en el Congreso, Joan Herrera, sí explicaron públicamente su posición tras la reunión con Solbes, ante quien lamentaron que el Gobierno no utilice "todo el margen de maniobra" con el objetivo de proteger a los desempleados, y le exigieron que no acometa más rebajas fiscales y que no suprima el Impuesto del Patrimonio.

POSTURA 'OFICIAL' DE CIU Y PNV.

A pesar de la abstención de su grupo, el portavoz económico de la coalición nacionalista, Josep Sánchez Llibre, ha tildado de "muy optimista" el objetivo de estabilidad presupuestaria para el trienio 2009-2011, y considera que se basa en unos "datos teóricos alejados de la realidad". Incluso auguró que 2008 cerrará con déficit presupuestario, ya que el superávit de la Seguridad Social no podrá cubrir el saldo de negativo de las demás cuentas públicas.

Su homólogo en el PNV, Pedro Azpiazu, cree que el proyecto que defenderá Solbes es "coherente" con la evolución de los ingresos, que considera "bastante mala", si bien considera que el Gobierno tendrá "muy poco margen" para elaborar medidas en el actual contexto de desaceleración económica. "Con todo lo que se le viene encima, me imagino que tendrá que sacarlo de algún sitio", advirtió.

Por su parte, uno de los socios parlamentarios de IU junto a ICV, el portavoz de ERC, Joan Ridao, se desmarcó de las críticas del resto de grupos al Ejecutivo y se mostró "de acuerdo" precisamente con su "política anticíclica". Sin embargo, recordó que su formación siempre ha sido de las que más han insistido en el incremento de la deuda pública y el sacrificio del superávit para permitir un mayor margen de actuación del Estado.

OPTIMISMO DEL PSOE.

Con este escenario de fondo, el portavoz en la Comisión de Presupuestos del Congreso, Francisco Fernández Marugán, eludió, en declaraciones a Europa Press, especular con las posiciones de los grupos de cara al arranque del primer debate presupuestario de la legislatura. "Cada cual hace lo que debe hacer", señaló tras admitir que lo económico se ha convertido en el eje del discurso de la oposición desde el arranque de la legislatura.

No obstante, mostró su confianza en que el Gobierno no tenga problemas para superar el trámite del jueves, con el que arranca la elaboración de su primer proyecto presupuestario de la legislatura. "Creo que los grupos no discutirán el techo del edificio, sino la distribución de los espacios en su interior", indicó en alusión al debate presupuestario que arrancará en octubre.

LÍMITE DE 160.000 MILLONES DE EUROS.

Durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso de esta tarde, Solbes avanzó que la política presupuestaria para 2009 será "más austera", sin renunciar a la mejora de la productividad y sin perjuicio de que no se deje jugar a los estabilizadores automáticos "como consecuencia de un empeoramiento económico, si llegara a producirse".

El vicepresidente segundo insistió asimismo en que el Gobierno siempre ha diagnosticado la situación "en función de los últimos datos disponibles, tomando en cuenta los elementos negativos, pero también los positivos". "Hay quien, sin embargo, sólo quiere ver los aspectos negativos, y en ese juego, desde luego, no nos encontrarán", añadió.

Según el acuerdo del Consejo de Ministros del pasado 30 de mayo, el límite de gasto no financiero del Estado para el año 2009 se situará en 160.158 millones de euros, lo que representa un incremento del 5% respecto a este año (7.626 millones más), en línea con el crecimiento previsto del PIB nominal.

Para Solbes, este techo presupuestario permitirá a la Administración Central cerrar sus cuentas en equilibrio (0,02% del PIB, 177 millones), frente al superávit del 0,4% que el Gobierno estimó en en el Programa de Estabilidad aprobado en diciembre.

De esta forma, el Gobierno admite que es prácticamente imposible plantear un escenario de superávit presupuestario con un crecimiento económico que, según los analistas, alcanzará este año y el próximo, en el más optimista de los escenarios posibles, una tasa del entorno 2%, lo que provocará una menor recaudación impositiva que hace inalcanzable el objetivo de superávit.