23 de mayo de 2019
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    ¿Defraudar al seguro? Mejor no, tres 'pilladas' que te sorprenderán

    ¿Defraudar al seguro? Mejor no, tres 'pilladas' que te sorprenderán
    EUROPA PRESS - ARCHIVO

    MADRID, 27 Abr. (EDIZIONES) -

    La picaresca española tiene muchas representaciones, defraudar al seguro es una de las más habituales. El fraude al seguro es un delito, ya que plantear una reclamación indebida o exagerada supone tratar de enriquecerse a costa del resto de asegurados honrados.

    Para frenar esta práctica las aseguradoras cuentan con inspectores y cada año se descubren fraudes de lo más sorprendentes. En el XXV Concurso sectorial de detección de fraudes organizado por ICEA se reconoce las labores de investigación las compañías en tres categorías de seguros: automóvil, diversos y personales.

    1. FRAUDE EN EL AUTOMÓVIL: Premio a Mutua Madrileña (Benidorm, Alicante)

    El asegurado denuncia que le han robado un vehículo en Alicante. Llama la atención que el coche lleva solo tres meses asegurado y que el cliente, residente en la Comunidad de Madrid, ha tenido en el pasado varios siniestros de alta cuantía.

    El vehículo había sido adquirido en un desguace, donde había ido a parar tras haber sufrido una salida de vía. De hecho, el coche era propiedad de una conocida empresa de alquiler de vehículos y, tras quedar siniestrado, habría comprado los restos por un bajo importe una mujer, que se habría prestado a ello a cambio de algún beneficio. Posteriormente, esta se lo habría revendido por 17.000 euros al asegurado que denuncia el robo del coche.

    El coche en cuestión es un modelo muy nuevo y, por lo tanto, de alto valor venal. Además, la aseguradora no logra localizar la peritación que justifique por qué el coche acabó en un desguace, aunque el taller sí aporta fotos que demuestran que el vehículo estaba inservible.

    La situación levanta sospechas que el asegurado intenta disipar con documentos que, aparentemente, demuestran que el coche sí estaba operativo: una multa por aparcar en zona ORA, el resguardo de un aparcamiento, un cambio de aceite...

    Tras analizar los medios de diagnosis del vehículo, se comprueba que el coche ha realizado 5.503 kilómetros. Pero, esto no casa porque en la factura del cambio de aceite consta que el vehículo tenía 18.300 kilómetros.

    Claramente, no se corresponde con el vehículo sustraído. Además, tampoco corresponde la descripción del vehículo en la denuncia de robo, donde se declara que era negro con la realidad: el vehículo era marrón.

    2. FRAUDE PATRIMONIAL- Premio a Reale Seguros (Muxía, La Coruña)

    Una persona pasea por una feria. La mala suerte hace que resbale frente a un puesto de churros y rosquillas y que, en un acto reflejo para evitar la caída, se agarre al recipiente lleno de aceite hirviendo.

    El accidente le produce quemaduras por buena parte de su cuerpo y, por eso, demanda al seguro del puesto de churros una indemnización por responsabilidad civil.

    La investigación que abre la aseguradora desvela que el lesionado trabaja en otro puesto de la misma feria. En concreto, en uno que sirve pulpo y que es propiedad de la hermana del churrero. El accidente había ocurrido, además, a las seis de la mañana. Una hora improbable para andar preparando raciones de pulpo y más propia del trabajo en una churrería.

    El reclamante llega a dar hasta cinco versiones diferentes sobre cómo ocurrió el accidente. Una al hospital donde le atendieron de urgencia. Otra al médico a la aseguradora. Otra en las diligencias previas. Una cuarta en la demanda que interpuso contra la aseguradora en el juzgado. Y la quinta, cuando solicitó la asistencia de un abogado de oficio.

    El informe pericial confirma que el puesto de churros se encontraba en perfectas condiciones materiales. Más adelante, una reconstrucción en 3D demuestra que era imposible que el contenido de la freidora saltara hacia el exterior del puesto de churros y generara al demando las lesiones que ha sufrido.

    La única manera de que se podía haber dado el accidente era si el demandante se encontrase dentro del puesto de churros, trabajando. Se trata, pues, de un accidente laboral y no de un siniestro de responsabilidad civil frente a terceros. En el juicio subsiguiente, la sentencia desestima la demanda y reconoce que se trata de un accidente laboral.

    3. FRAUDE PERSONAL- Premio a AXA Aurora Vida (Castellón y Cambridge)

    Una mujer de nacionalidad venezolana contrata un seguro de vida con garantías de fallecimiento e invalidez absoluta. La asegurada padece un accidente de circulación en 2009 que le produce un esguince cervical, cervicobraquialagia, discopatía cervical y lumbalgia.

    En 2010, padece otro accidente y solicita un posible síndrome de fatiga crónica y fibromialgia. Desde ese año y por indicación de la unidad del dolor de Castellón, se encuentra en seguimiento en la unidad de algias crónicas.

    A principios de 2011 declara tener alteraciones de la atención, con deterioro cognitivo grave. En 2014, la aseguradora recibe notificación de que su clienta ha recibido la gran invalidez por fibromialgia y fatiga crónica con trastornos cognitivos y que le demanda la correspondiente indemnización del seguro de vida.

    La asesoría médica revisa todos estos informes y concluye que existe la posibilidad de que todo sea una simulación. Al indagar más sobre la asegurada, se descubre que tanto ella como su marido tienen apremios por impago de deudas. El marido, además, padece una discapacidad. La aseguradora contrata un detective.

    Este descubre que la pareja ya no reside en Castellón, sino que se ha mudado a Cambridge (Reino Unido), donde se encuentran escolarizados sus tres hijos.

    Los investigadores se desplazan a la localidad británica donde pueden comprobar que la asegurada hace vida normal, visitando centros comerciales o realizando gestiones en bancos y que es capaz de conversar en inglés con fluidez.

    En paralelo se confirma que había contratado numerosas pólizas de vida, aun cuando para pagar la prima mensual necesitaba apoyo económico de su hermana.

    La aseguradora reclama a la mujer que se someta a pruebas por parte de médicos especialistas en medicina legal. Los resultados que obtiene son tan bajos que corresponden, no a alguien con deterioro cognitivo grave, sino a una persona que se encuentra en coma.

    Queda patente que la mujer está simulando y se rehúsa pagar el siniestro. En el juicio posterior, la sentencia absuelve a las aseguradoras que rehusaron pagar las indemnizaciones. Actualmente, se está tramitando un procedimiento penal contra la asegurada por posible delito de estafa.

    Contador

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