28 de mayo de 2020
11 de diciembre de 2008

Economía/Agricultura.- Asaja asegura que 2008 será recordado como "el año en que parte del olivar dejó de ser rentable"

JAÉN, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

Asaja-Jaén afirmó hoy que el 2008 será recordado por los profesionales del campo como "el año en que parte del olivar de Jaén dejó de ser rentable", puesto que la subida de los costes de producción debido a un desmesurado incremento de 'ímputs' y la "estrepitosa caída" del precio del aceite "sumen en la ruina a decenas de agricultores jiennenses".

Así lo explicó el secretario general de la organización, Francisco Molina, quien añadió que el panorama europeo tampoco camina de lado de los agricultores, por lo que, ante esta situación, se mostró expectante ante la necesaria creación de una nueva Ley del Olivar y las actuaciones de promoción y apertura de mercados que se plantean desde organismos como la recién creada Interprofesional del Aceite de Oliva.

Igualmente, Molina dijo esperar el cambio en la gestión del agua, elemento imprescindible para lograr la "urgente" reconversión del olivar que reclama la organización, un paso necesario para hacer competencia a las nuevas plantaciones de superintensivo. En este sentido, consideró necesarias ayudas directas, no sólo destinadas a esta reconversión, sino también al apoyo de las plantaciones que por sus condiciones orográficas no pueden reconvertirse, además, de una ley que regule y apoye dicha transformación.

Por ello, exigió que se apruebe la Ley del Olivar "antes de que sea demasiado tarde" para impulsar al empresario agrícola como un actor activo y no pasivo en la venta de aceite, por lo que Asaja-Jaén apoya la intención de la Junta de fomentar con ayudas económicas la agrupación de cooperativas o a plataformas de comercialización de aceite de oliva. Aparte, la norma debe contemplar, en su opinión, medidas para enseñar a consumir el aceite de oliva con continua información sobre sus cualidades beneficiosas para la salud y propiedades culinarias al tiempo que abogó por mantener alta la calidad del producto y, con ella, su precio.

En este panorama, Molina destacó el papel de la Organización Interprofesional del Aceite, que el pasado 2 de febrero de 2008 alcanzó un acuerdo sobre la extensión de norma que regirá en el sector a partir de la campaña que acaba de empezar. La organización dispondrá de unos fondos propios de 7,2 millones de euros al año para desarrollar actividades de promoción y promover programas de I+D+i en el sector a los que se sumarán las aportaciones que reciba de las administraciones europea y española, dado que la mayor parte de las actividades que se desarrollen serán cofinanciadas.

OTROS CULTIVOS

Asaja-Jaén también se refirió a otros cultivos, entre los que destacó la situación del algodón para el que la reforma de 2004 y la desaparición de la ayuda a la producción se certificó su "muerte, pese a que algunos se obstinaron en negarlo". Todas las "aventuras" puestas en marcha desde entonces sólo han servido para intentar tapar esta evidencia, perjudicando a los algodoneros y perpetuando la agonía del cultivo y de la industria desmotadora, que hoy carece de algodón para desmotar, pues en lo que va de campaña tan sólo se han recibido 22.000 toneladas, una cantidad que no permite rentabilizar las 18 desmotadoras con que aún cuenta Andalucía.

Junto al algodón, el otro cultivo industrial que generaba riqueza y empleo en la comarca del Bajo Guadalquivir era la remolacha, un cultivo que contaba en Andalucía con más de 45.000 hectáreas y del que vivían 7.000 agricultores. Según Molina, tras la aprobación de la reforma de la OCM del Azúcar, en febrero de 2006, el cultivo se vio abocado a una reconversión "brutal que ha provocado el cierre de tres de las cuatro azucareras que operaban en Andalucía y la reducción de su superficie en más de un 60 por ciento , hasta las 12.000 hectáreas".

Con respecto al sector ganadero de la provincia, "ha seguido agonizando" en 2008 y los altos costes de los insumos de producción y los bajos precios a los que los productos ganaderos salen al mercado, sumados a un descenso del consumo, han propiciado la venta masiva de explotaciones ganaderos. A todo ello se une la competencia que supone la entrada de leche de otros países europeos como Francia y que cuenta con el "beneplácito del Gobierno central, la falta de diálogo de la Administración del Estado y de la Junta con los ganaderos y el incremento de las exigencias a las que se obliga a los profesionales de la ganadería".