18 de junio de 2019
1 de marzo de 2018

¿Qué obstáculos deben sortear las mujeres para acceder al mercado laboral?

¿Qué obstáculos deben sortear las mujeres para acceder al mercado laboral?
FUNDACIÓN ADECCO

   MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

   El V informe '#EMPLEOPARATODAS: Mujer en riesgo de exclusión social en el mercado laboral', realizado en el marco del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) por la Fundación Adecco, en colaboración con Grupo Red Eléctrica, Gas Natural Fenosa, Endesa, Enagás, Makro, Yelmo Cines y thyssenkrupp, señala la discapacidad, la edad, las responsabilidades familiares no compartidas o la violencia de género como los lastres principales a los que se enfrentan las mujeres para acceder al mercado laboral.

   Para el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, las mujeres han tenido que enfrentar "mayores obstáculos" para acceder al mercado laboral, debido a "tics culturales" relacionados con la maternidad, el liderazgo y otros prejuicios y estereotipos. "El hecho de tener una discapacidad o más de 55 años se convierte en una dificultad añadida, incrementando el riesgo de exclusión de las mujeres desempleadas", ha asegurado.

   En este sentido, el documento de Fundación Addecco hace alusión al informe AROPE (at risk of poverty and inclusión) elaborado por EAPN, que revela que el 27,9 por ciento de las mujeres en España se encuentra en situación de riesgo de exclusión o pobreza, porcentaje que se eleva hasta un 30,9 por ciento cuando las mujeres están en edad laboral.

   Por ello, Mesonero ha señalado que el desempleo "es el desencadenante de todas las situaciones de pobreza y exclusión social". "No parece aventurado señalar que, en este 30,9 por ciento de mujeres en riesgo de pobreza o exclusión social, en edad laboral, predominan las desempleadas, aquellas que trabajan en situación irregular (sin contrato) o inactivas, con habilidades para el empleo, pero que no trabajan por cuestiones culturales (discapacidad) o responsabilidades familiares", ha añadido.

UN 289% MÁS DE MUJERES MAYORES DE 55 AÑOS DESEMPLEADAS

   El estudio elaborado por la Fundación Adecco destaca que en 2007 se contabilizaron 62.900 mujeres mayores de 55 años desempleadas, por las 245.100 de 2017, lo que supone un incremento del 289 por ciento, cifra "muy superior" al desempleo de las mujeres de todas las edades, que se ha incrementado un 85 por ciento en los últimos diez años.

   Sin embargo, el porcentaje de mujeres mayores de 55 años tiene cada vez más peso sobre el total, ya que en la actualidad representan el 12,6 por ciento de las desempleadas, frente al 5,9 por ciento de 2007.

   "La mujer mayor de 55 años tiene cada vez más peso sobre el total de desempleadas; en primer lugar por una cuestión demográfica, pero también por una mayor cronificación del desempleo. Ante esta realidad, urge erradicar la discriminación laboral a la que aún están expuestas, ya que nuestra economía no puede permitirse renunciar a una fuerza laboral tan representativa y que va en aumento", ha subrayado el director general de la fundación.

   En este sentido, el informe refleja que el 68,3 por ciento de las desempleadas mayores de 55 años lleva más de un año en paro, porcentaje que supera en casi 20 puntos porcentuales a la media, ya que el 50 por ciento de las mujeres a nivel general es desempleada de larga duración. El 54 por ciento de las desempleadas de larga duración supera los dos años en búsqueda activa de empleo, mientras que un 14 por ciento lleva entre uno y dos año buscando trabajo.

   "En un país en máximos históricos de envejecimiento, es vital desterrar prejuicios y estereotipos que alejan a la mujer mayor del mercado laboral, ofreciendo las herramientas y flexibilidad necesarias para un mercado más competente e inclusivo", ha explicado Mesonero, destacando que es "imprescindible" reorientar las políticas activas de empleo a la realidad actual, para que "vayan alineadas a un objetivo claro de mejora de la empleabilidad y se centren en la formación".

   En la misma línea, ha comentado que los jóvenes constituyen una generación "clave" para el mercado laboral. "El reto es potenciar el intercambio intergeneracional como fuente de riqueza para toda organización, de modo que los senior puedan compartir experiencias y competencias de gestión con los más junior y éstos, a su vez, aporten creatividad y apoyo en la transformación digital, entre otros", ha precisado.

LA DISCAPACIDAD, UNA DIFICULTAD AÑADIDA PARA BUSCAR EMPLEO

   Por otro lado, el estudio apunta que la discapacidad es una dificultad añadida para las mujeres que buscan empleo, ya que a los prejuicios derivados del sexo hay que añadir la discriminación que "a menudo experimentan las personas con discapacidad". En este sentido, el informe revela que el 64 por ciento de las mujeres con discapacidad en edad laboral no tiene empleo ni lo busca, cifra se reduce al 60 por ciento en el caso de los hombres; y que la tasa de paro femenino en las personas con discapacidad se sitúa en un 33 por ciento, 8 puntos porcentuales por encima de la del resto de las mujeres.

   Sin embargo, donde las desigualdades se vuelven más patentes es en el ámbito de la contratación, ya que, según los últimos datos del SEPE, el 39 por ciento de los contratos firmados por personas con discapacidad en 2016 fueron para mujeres, mientras que los hombres rubricaron un mayoritario 61 por ciento.

   En el caso de las mujeres al frente de una familia monoparental, un 53 por ciento supera los dos años de búsqueda de empleo, mientras que un 16 por ciento lleva entre uno y dos años desempleada. En total, casi 7 de cada 10 (69%) es desempleada de larga duración, cifra 15 puntos porcentuales superior a la del resto de las mujeres (55%). Además, un 18 por ciento afirma tener algún tipo de ocupación, pero sin contrato laboral.

   Por último, el informe 'Un Empleo Contra la Violencia', elaborado por la Fundación Adecco', recalca que 7 de cada 10 mujeres víctimas de violencia de género señalan el desempleo o la situación de precariedad como los motivos para no denunciar, por lo que la dependencia económica del agresor provoca que la violencia de género "se perpetúe en el tiempo".