1 de diciembre de 2020
19 de junio de 2020

Malasmadres registra en el Ministerio de Trabajo una propuesta de trabajo semipresencial "que no encierre a las mujeres"

Malasmadres registra en el Ministerio de Trabajo una propuesta de trabajo semipresencial "que no encierre a las mujeres"
Una madre con un carrito de bebe en la Plaza de España. Sevilla a 29 de abril del 2020 - EDUARDO BRIONES - EUROPA PRESS - ARCHIVO

MADRID, 19 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Asociación Yo No Renuncio, del Club de Malasmadres, ha registrado este viernes en el Ministerio de Trabajo y Economía Social su propuesta de teletrabajo, participando así en la consulta pública abierta por el departamento que dirige Yolanda Díaz. El colectivo, que aglutina a más de 850.000 madres y mujeres de toda España, apuesta por un teletrabajo semipresencial con perspectiva de género, "que no encierre a las mujeres en los hogares" e introduce el teletrabajo como derecho cuando los menores a cargo estén enfermos.

La asociación teme que, como ya sucede con la reducción de jornada, la opción de acogerse al teletrabajo la soliciten mayoritariamente mujeres madres, "lo que puede traducirse en un freno a la carrera profesional". Por ello, considera fundamental que sea una medida "atractiva" también para los hombres.

Para ello, Malasmadres pide articular "un sistema de paridad de obligado cumplimiento" para la empresa. Así, propone la obligación por parte de las compañías de contar con un registro de la plantilla acogida al teletrabajo, segregado por sexo, "con el fin de marcar objetivos que a corto plazo lleven a la paridad, fomentando el uso entre los hombres con acciones concretas de concienciación y retribución".

En el mismo sentido, la asociación apuesta porque el teletrabajo sea semipresencial, tres días en casa y dos en la oficina. "Es fundamental la parte presencial para que el teletrabajo no suponga la invisibilidad de aquellas mujeres que optan por esta medida", dice la propuesta.

Malasmadres pide que el teletrabajo sea el modelo "por imperativo legal, durante el tiempo que dure la crisis sanitaria y especialmente cuando los colegios y escuelas infantiles permanezcan cerrados". Además, considera importante que los trabajadores tengan derecho a acogerse al teletrabajo siempre que los menores a su cargo estén enfermos. Esta medida, según indica, "frenaría el absentismo laboral".

Además, Malasmadres pide articular sistemas de control y racionalización de horarios para cumplir con los objetivos y no alargar la jornada, haciendo uso si es necesario de programas informáticos que controlen los dispositivos.

También apuesta por la flexibilidad horaria, con unas franjas horarias centrales de obligado cumplimiento y un margen de inicio y fin flexible, adaptable a cada persona según sus necesidades. Si bien, apuesta también por que la futura ley contemple la posibilidad de adaptar la jornada totalmente en las empresas y trabajadores que lo requieran, siempre dentro de un marco normativo y con un contrato aprobado.

Igualmente, reclama regular el derecho a la desconexión digital y mantener "intactas" las obligaciones empresariales en materia de prevención de riesgos laborales.

La propuesta la firman la fundadora del Club de Malasmadres y presidenta de la Asociación Yo No Renuncio, Laura Baena; la responsable de Investigación Social del Club, Maite Egoscozabal; la abogada de familia y colaboradora de Malasmadres, Emi de Sousa, y el periodista y experto en Teletrabajo, David Blay.

"No queremos que el teletrabajo se convierta en una medida más de una supuesta conciliación en la que se ven atrapadas las mujeres y aumente la desigualdad laboral, en un país donde la brecha de género en el trabajo es una realidad que corregir", sostiene Laura Baena.

El Club de Malasmadres comenta el caso de Inés, madre de dos niños de 5 y 2 años que necesitan atención constante. Su pareja, informático, mantiene el teletrabajo pero ella se ha visto obligada a reincorporarse. Los dos saben que teletrabajar con dos niños tan pequeños "es literalmente imposible". Por este motivo, ella ha decidido pedir una excedencia de dos meses, sin sueldo. "He renunciado porque si no mi pareja tampoco podría trabajar y su sueldo, ahora mismo, es mayor que el mío", explica.