21 de octubre de 2020
1 de octubre de 2020

Más del 77% de los menores expuestos a violencia de género también recibieron maltrato directo, según Igualdad

Más del 77% de los menores expuestos a violencia de género también recibieron maltrato directo, según Igualdad
Cartel de la campaña de sensibilización #LaViolenciaMachistaLaParamosUnidas, impulsada por el Ministerio de Igualdad contra la Violencia De Género - CARTEL DE LA CAMPAÑA #LAVIOLENCIAMACHISTALAPARAMO

La mayoría de hijos que han convivido con esta lacra no la reproducen o sufren en sus relaciones

MADRID, 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un 77,1% de los menores que han estado expuestos a la violencia de género hacia sus madres confiesan haber sufrido también maltrato directo, según se desprende de un estudio sobre menores y violencia de género de la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género.

Se tata de un informe realizado por la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense de Madrid, con la dirección de María José Díaz-Aguado, y en el que también ha participado el Ministerio de Educación y 16 autonomías, así como Ceuta y Melilla.

Tal y como explicado en rueda de prensa la delegada del Gobierno contra esta lacra, Victoria Rosell, al cuestionario han respondido 10.465 menores, de 14 a 18 años, 304 centros educativos de Educación Secundaria de España, 3.045 docentes y 227 Equipos Directivos.

Para determinar el tipo de violencia que han presenciado, se les ha preguntado "¿Has conocido que tu madre viviera en la relación de pareja con un hombre las situaciones que se mencionan a continuación?", seguida de una docena de conductas violentas como si la ha insultado, aislado de sus amistades, si le ha hecho sentir miedo, si la controla a través del móvil, si la amenaza o la ha agredido físicamente, entre otras.

VIOLENCIA PSICOLÓGICA, LA QUE MÁS PRESENCIAN

El porcentaje total de adolescentes que respondió haber conocido alguna o varias de dichas situaciones a veces o con más frecuencia es del 24,7%, ha señalado Rosell.

En cuanto a las situación, la más habitual (un 14,3%) presenciada por los menores son las de violencia psicológica, es decir, "insultar o ridiculizar" y "hacer sentir miedo"; mientras que en un segundo nivel se sitúa la prevalencia de situaciones que deterioran de una forma especial la autoestima, como "decirle que no vale nada" (un 8,7%) o realizar un control abusivo de su comportamiento (8,5%).

Le siguen el aislamiento (7,7%), la agresión física (7,1%), las "presiones para actividades de carácter sexual en las que ella no quería participar" (2,5%) y el control a través de Internet y las redes (1,5%).

Los jóvenes encuestados también han respondido sobre quién ejerció la violencia de género contra la madre en el caso de haberla vivido, una respuesta que en el 70% de los casos ha sido su padre; mientras que el 24,6% segura que la había realizado otro hombre. El 5,4%, por su parte, respondió que la violencia había sido ejercida por su padre y también por otro hombre.

DE LA VIOLENCIA "SE SALE"

Pero para la directora del trabajo, el dato "más importante" de este estudio es que, según sus datos, la gran mayoría de jóvenes que han presenciado o vivido esta lacra en sus diferentes niveles, no reproducen o sufren violencia en sus relaciones personales.

Así, un 76,2% de las jóvenes que han presenciado violencia contra sus madres de grado medio (psicológica o deterioro de la autoestima),y el 67,1% de las que presenciaron violencia grave, no son víctimas de estas situaciones en sus relaciones; mientras que un 31,7% de los chicos que vivieron violencia media en sus hogares y un 35% de los que presenciaron violencia grave, no la ejercen.

"La inmensa mayoría de los menores expuestos a las violencias logran salir del ciclo", ha apuntado Díaz-Aguado, quien ha señalado que se trata de un dato "esperanzador" y que se ha de utilizar "en prensa y televisión" para lanzar la idea de que de la violencia "se sale" y no es una situación que estén "condenados fatalmente a reproducir".

También advierte de que este mensaje debe ser un "mandato educativo" para que las nuevas generaciones no repitan "errores el pasado".

ACOSO SEXUAL ONLINE, EXTENDIDO

Estas cifras no quitan, explica la experta, que aquellos jóvenes que sufren violencia en sus hogares no tengan un mayor riesgo de reproducirlo o sufrirlo en sus relaciones, en comparación con los menores que no han presenciado nunca violencia.

Aún así, el estudio sí recoge que el acoso sexual online fuera de las relaciones de pareja está "bastante extendido". En concreto, el 47,1% de las chicas han recibido imágenes sexuales por Internet, al 40% les han pedido fotos sexuales y al 22,7% les han pedido cibersexo.

Además, se han analizado situaciones de victimización sexual que las adolescentes han sufrido fuera de las relaciones de pareja y, según los datos, el 13,6% de las adolescentes participantes en este estudio reconoce haber sentido presiones para situaciones de carácter sexual en las que no quería participar y el 6,2% afirma que la situación se produjo finalmente.

Al preguntarles sobre la identidad de quien les presionó, las mayoría responde que el chico con el salen, salían, querían salir o quería salir con ellas (54,3%), seguidas de un chico fuera de la relación de pareja (48,5%), "un hombre bastante mayor que yo" (22,6%) y otra persona (19,7%).

Los expertos indican que las niñas vivieron muchas de estas situaciones desde muy corta edad (2,9% tenían menos de seis años),
el 5,6% entre 6-9 años, el 12,1% entre 9-12, el 68% entre 13-15 y el 41,1% entre 16-18.

PROBLEMAS EN EL BIENESTAR Y DESARROLLO

Tras el análisis de estos datos, los expertos advierten de los problemas en el bienestar y el desarrollo que pueden sufrir los menores que presencian y sufren violencia de género. Los expertos hablan de problemas de salud física (dolores de cabeza, de estómago, de espalda, dificultades para dormir, mareos, agotamiento) y psicológica (tristeza, irritabilidad, nerviosismo y miedo).

Además, tienen un mayor riesgo de necesitar fármacos tranquilizantes y antidepresivos, de consumir tabaco, alcohol, marihuana y otras drogas ilegales, hacer un uso problemático de Internet y de las redes sociales, con más riesgo de adicción, tener una menor autoestima o problemas académicos, así como una menor integración en el grupo de iguales.

"Conviene tener en cuenta que la exposición a la violencia de género contra la madre incrementa el riesgo de que se produzcan los problemas anteriormente mencionados, pero no los determina", ha insistido la directora del trabajo.

LA LABOR EDUCATIVA

La experta señala, por otra parte, la necesidad de "generalizar el trabajo escolar contra la violencia de género a toda la población". Según el estudio, en la actualidad, el 36,9% del profesorado que trabaja con adolescentes en la escuela afirma haber tratado el problema de la violencia de género el curso anterior y considera que las actividades realizadas fueron muy eficaces para los objetivos propuestos.

Además, del profesorado que reconoce no haber trabajado contra la violencia de género en la escuela el curso anterior (el 63,1% del total) muestra una disposición generalizada a trabajarlo en determinadas condiciones, como "en tutoría" (90%) y en "programas
integrales de centro" (70,1%).

"Solo el 4,6% del profesorado participante en el estudio considera que no es necesario tratar el problema de la violencia de género en la escuela", apunta el trabajo.

En cuanto a los directivos, el 82,4% afirman haber organizado actividades durante el curso anterior para prevenir esta lacra, frente al 1,3% de los equipos que han respondido que no es necesario tratar la violencia machista en el centro y el 0,4% que no cree que sea su función.

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