29 de mayo de 2020
18 de diciembre de 2008

Gallizo dice que siguen investigando al funcionario que vigilaba al preso de A Lama, aunque no le gusta buscar culpables

La muerte de Maximino Couto eleva a 16 el número de suicidios en las cárceles españolas este año

MADRID, 18 Dic. (EUROPA PRESS) -

La secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo aseguró que sigue abierta la investigación en torno al funcionario que vigilaba el sistema de control por GPS del preso que, después de desprenderse de la pulsera de seguimiento, mató hace días a su pareja e hirió a otras tres personas durante un permiso penitenciario. No obstante, reconoció que no le gusta buscar culpables y defendió que el sistema de vigilancia por GPS funciona "razonablemente bien".

"A mí personalmente no me gusta mucho buscar los chivos que espíen la culpa que todos tenemos en cierta medida", respondió Gallizo, en rueda de prensa en el ministerio de Justicia, tras ser preguntada sobre la posible incoación de algún expediente al trabajador que se encontraba en la Unidad Central de Vigilancia Electrónica en el momento en que Maximino Couto cometió el asesinato.

Tras subrayar el desarrollo de la investigación para "detectar los errores" y las mejoras que pueden experimentar todos los servicios de Prisiones, Gallizo defendió que el sistema de control telemático mediante estos brazaletes electrónicos funciona "adecuadamente" y "razonablemente bien". "Aunque todo puede estar sometido en un momento dado a un pequeño fallo, creo que funciona razonablemente bien", remachó.

16 SUICIDIOS EN LAS PRISIONES

Respecto al recluso Maximino Couto, quien ayer fue encontrado muerto en una celda del módulo de ingresos de la prisión de A Lama (Pontevedra), indicó que eleva a 16 el número de suicidios producidos en las cárceles españolas en lo que va de año. Esta cifra, dijo, refleja el "esfuerzo" de los funcionarios de la Administración penitenciaria por evitar este tipo de sucesos.

Gallizo comparó estos datos con los registrados en Francia, donde estos casos sobrepasan el centenar, así como con los acaecidos en 2004 cuando había "40 suicidios cada año con un 20 o 25 por ciento menos de población reclusa".

Subrayó así la importancia programa de prevención en las cárceles españolas, aunque recordó que "no siempre se detectan estas ideas porque no se puede entrar dentro de las cabezas de las personas". Agregó que estas tendencias de carácter suicida son "habituales" en delitos de violencia en el ámbito familiar.

En concreto, sobre el preso de A Lama, apuntó que los servicios médicos no detectaron ninguna alteración depresiva en su estado de ánimo y concluyó que se encontraba a la espera de ser trasladado a otro centro penitenciario ya que en los casos que adquieren "una gran relevancia pública, es mejor que el interno no permanezca en el lugar de los hechos porque puede traer problemas para él y su entorno".