23 de noviembre de 2019
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  • 16 de octubre de 2019

    Entidades de Iglesia piden un cambio de hábitos en la alimentación para que sea "ambientalmente sostenible"

    Entidades de Iglesia piden un cambio de hábitos en la alimentación para que sea "ambientalmente sostenible"
    Campos de maíz - ENLÁZATE POR LA JUSTICIA

    MADRID, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

    Las entidades que impulsan la campaña 'Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza' y que promueven la iniciativa 'Enlázate por la Justicia' --Cáritas, la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS), la Conferencia de Religiosos de España (CONFER), Justicia y Paz, Manos Unidas y la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES)-- han pedido un cambio en los hábitos de consumo para fomentar una "alimentación ambientalmente sostenible", con motivo del Día Mundial de la Alimentación que se celebra este miércoles 16 de octubre.

    En concreto, alertan de "la amenaza que supone para la sostenibilidad el uso intensivo que, con fines productivos, se hace de los recursos naturales", y recuerdan que cada vez que una persona decide qué comer también elige "cuidar o destruir el planeta".

    Con ese objetivo, 'Enlázate por la Justicia' ha publicado un documento titulado 'Alimentación. Cada vez que decides qué comer también eliges cuidar o destruir nuestro planeta', donde se hace un repaso intensivo a las claves del problema.

    Según señalan las entidades, "el uso humano afecta directamente a más del 70% de la superficie terrestre libre de hielo y las actividades agropecuarias, relacionadas principalmente con la producción de alimentos, ocupan el 49% del total de esta superficie", según datos del informe 'El cambio climático y la tierra' publicado en agosto por el Panel Internacional de científicos para el Cambio Climático.

    Además, advierten de que la necesidad de alimentar a más de 7 mil millones de personas en la actualidad, y a más de 9.000 millones en 2050, según previsiones de la ONU, así como el aumento de la demanda de productos cárnicos, lácteos y alimentos procesados por parte de países cada vez más prósperos, como China o India, "están conduciendo a un rápido cambio en el uso del suelo disponible".

    "El espectacular aumento de la producción de cereales y de carne de los últimos 50 años se ha basado en dos estrategias fundamentales: ampliar la frontera agrícola talando bosques y selvas, y mejorar la tecnología para producir más en cada kilómetro de tierra disponible. Si estas tendencias se mantienen, tanto el crecimiento de la población como el aumento de dietas con mayor consumo de proteína animal obligarán prácticamente a duplicar la producción para 2050", avisan.

    Este uso intensivo y extensivo de la tierra, según añaden, aparte de convertirse en "uno los factores que más contribuyen al cambio climático (la producción agropecuaria produce el 30% de los gases de efecto invernadero), afecta muy directamente a las personas más pobres". Según el Banco Mundial, el 85% de las personas que sufren pobreza extrema vive en zonas rurales.

    En este contexto, Enlázate por la Justicia destaca el papel fundamental que tiene la agricultura a pequeña escala, tanto en la producción de alimentos como en el sustento de las personas más pobres. Se trata de pequeñas explotaciones unifamilares que utilizan básicamente su propia mano de obra y que de este trabajo obtienen una parte considerable, y variable, de sus ingresos. Comprende el cultivo, la cría de animales, la actividad forestal y la pesca artesanal.

    Por ello, las entidades consideran que "urge un cambio radical en el sistema alimentario". "Nuestra manera de alimentarnos es ambientalmente insostenible, ya que el daño que produce a la tierra y a sus recursos es cada vez mayor e irreversible", alertan, al tiempo que señalan que "la manera de producir y consumir alimentos, junto una sobreabundancia de los mismos, produce hambre y malnutrición, que afecta especialmente a los más pobres".

    Así, proponen participar en una apuesta por una "alimentación responsable y sostenible" con gestos personales como: "comer más frutas y verduras, y menos carne y lácteos; desperdiciar menos alimentos; optar por productos de comercio justo y por una alimentación estacional y de proximidad; unirse a grupos de consumo; y fijarse en el origen de los alimentos".