28 de noviembre de 2020
23 de octubre de 2020

Una exposición homenajea en Bilbao la unión de arte y naturaleza en la obra de Agustín Ibarrola

Una exposición homenajea en Bilbao la unión de arte y naturaleza en la obra de Agustín Ibarrola
Lorea Bilbao y Jose IBarrola, en la exposición dedicada a Agustín Ibarrola - EUROPA PRESS

La sala Rekalde expone hasta el 4 de julio más de 70 obras de sus últimas cuatro décadas, seleccionadas por su hijo, Jose Ibarrola

BILBAO, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

La sala Rekalde de Bilbao ha inaugurado este viernes una exposición dedicada a Agustín Ibarrola, con motivo de su 90 cumpleaños, en la que repasa, a través de más de 70 conjuntos artísticos, sus últimas cuatro décadas de trayectoria creativa. La muestra, comisariada por su hijo, Jose Ibarrola, profundiza en la estrecha vinculación entre arte y naturaleza que caracteriza su lenguaje plástico y su relación creativa con el medio natural.

La muestra, titulada "Agustín Ibarrola, naturalmente", ha sido organizada por la Diputación de Bizkaia y ocupa la totalidad de la sala, desde el espacio junto a los ventanales de la entrada hasta el último de los espacios, donde se proyecta una filmación con testimonios del artista bilbaíno.

Tal y como ha explicado su hijo, el también artista Jose Ibarrola, la exposición "no es en absoluto una retrospectiva ni una cronología temática" sino una selección de obras, tanto pinturas, fotografías, dibujos o esculturas, que han sido organizadas en torno a cuatro de los principales materiales que ha frecuentado, madera, papel, hierro y piedra.

La exposición, abierta hasta el 4 de julio de 2021, incluye pinturas, esculturas, collages, dibujos, maquetas y fotografías de intervenciones en el medio natural, y el recorrido ha sido organizado en torno a algunos hitos de sus intervenciones artísticas, como El Bosque Pintado en Oma, Los Cubos de la Memoria de Llanes (Asturias) o sus actuaciones sobre las rocas de Ereñozar o Arteaga.

El hijo ha remarcado que ha querido incluir en la muestra algunas obras inéditas, como sus últimas pinturas sobre las hojas de los arbustos próximos a su caserío en Oma, mostrados en fotografías y realizados hace apenas tres años, cuando el artista ya se encontraba delicado de salud y que Jose Ibarrola ha querido definir como "su canto de cisne, ejemplo de su permanente actividad creativa y como obras que sirven para cerrar el círculo de su trayectoria artística".

En este sentido, Ibarrola ha recordado que "cuando a finales de los años setenta incorporó la naturaleza y las traviesas de ferrocarril como soporte de sus pinturas y esculturas, decididamente abrió una nueva etapa en su producción artística que se fue alejando del contenido social que marcó su producción hasta el final de la dictadura franquista y entronca con las fórmulas desarrolladas por el Equipo 57, del que fue fundador e integrante durante cuatro años.

A partir de los años ochenta, ha añadido, "comenzó a desarrollar un lenguaje plástico propio, complejo y contemporáneo; un lenguaje que, como un profundo río subterráneo, atraviesa su producción y transita por toda su obra desde la más expresionista a la racionalista o de la figurativa a la más abstracta".

En este sentido, el hijo del artista ha afirmado que la obra de su padre podría definirse como "un oxímoron plástico", ya que, por un lado es muy expresionista en su hacer, y muy racionalista en la manera de concebirlo". Es esa fusión, ha añadido, "la que le da un lenguaje propio frente a los que optan por una fórmula o la otra".

Para Agustín Ibarrola, ha señalado, "no existían materiales innobles porque siempre ha trabajado con todo tipo de materiales, hasta uralita, una constante que sirve para reivindicar su manera de hacer en busca del concepto de espacio total y de la huella de esos materiales".

"He querido centrarme en mostrar lo fundamental de estos últimos 40 años y tratar de responder a una pregunta, por qué hizo lo que hizo en esos entornos y que le llevó a hacerlo", ha añadido.

Jose Ibarrola ha lamentado que el arte de su padre "está muy mal representado en su tierra natal, Bizkaia" y ha recordado que la última gran exposición que se le dedicó fue en 1990 en Basauri, localidad donde algunos sitúan su nacimiento aunque nació en realidad en Bilbao", ha precisado.

En esta línea ha apuntado también, la diputada de Euskera, Cultura y Deporte Lorea Bilbao, quien ha presentado la exposición junto a su comisario, al afirmar que la obra de Ibarrola padre "no ha sido todo lo reconocida que debiera", lo que ha llevado a la institución foral a "presentar una mirada nueva sobre su obra que revele esa unión íntima y sensible con la naturaleza, lo que ha proyectado su trabajo a Bizkaia y a nivel internacional".

La diputada ha subrayado que "sin duda Agustín Ibarrola representa un compromiso firme con el arte, a través de la diversidad de actuaciones y de una trayectoria ampliamente desarrollada y ha remarcado que, con esta exposición, "quiere rendirle el merecido homenaje y reconocimiento a toda su trayectoria y celebrar el 90 cumpleaños de este gran artista con esta puesta en escena excepcional".

La muestra ofrece al visitante un audiovisual, dirigido por Josu Venero, gran conocedor de la obra del artista y que ha registrado con su cámara buena parte de su trayectoria. El documental es un resumen de esas imágenes que documentan los trabajos principales y las intervenciones más significativas del artista, algunas incluso inéditas.

En este sentido, Jose Ibarrola ha explicado que en su selección para la muestra ha incluido "obra muy acabada, museable, con otra más de laboratorio, algunas incluso ejemplos de su labor de experimentación a base de prueba y error, y que permanecía inédita".

La exposición ofrece al visitante una ambientación sonora creada en exclusiva por el nieto del artista Naiel Ibarrola. De esta forma, la composición ambiental está dividida en tres piezas sonoras que surgen a partir de la grabación de los sonidos que generan las traviesas, las esculturas de acero, las piedras y las herramientas de Agustín Ibarrola.

En primer lugar, "todo comienza a las 7 de la mañana en el valle de Oma, donde, con los primeros rayos de sol, ha grabado el canto de los pájaros y establece un juego armónico con ese paisaje sonoro".

Junto a la exposición se desarrollarán actividades complementarias de mediación y didáctica como encuentros con el artista, en este caso el comisario José Ibarrola, visitas y talleres en familia. Todas las actividades son gratuitas y, siguiendo el protocolo COVID 19, por lo que el aforo será limitado y es imprescindible la inscripción previa en el teléfono y la página web de la propia sala Rekalde.

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