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    Aceptan 15 años de prisión por atar a un párroco y robarle la tarjeta

    La víctima reduce el asalto a una "anécdota" y, aunque critica que le atasen con cables, dice que el trato de los ladrones fue "exquisito"

    Aceptan 15 años de prisión por atar a un párroco y robarle la tarjeta
    EUROPA PRESS

       VIGO, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -

       Los tres acusados de entrar por la fuerza en la vivienda de un párroco de Pazos de Borbén (Pontevedra) en enero de 2013, donde le ataron de pies y manos para robarle la tarjeta de crédito, han aceptado penas que suman 15 años de prisión y multas por un valor total de casi 500 euros, frente a los 30 años que pedía inicialmente la Fiscalía.

       Los tres jóvenes, Francisco S.M., Javier P.O., y Víctor José M.L., han llegado al juicio, fijado para este martes en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, esposados y escoltados por agentes de la Policía Nacional --ya que se encuentran recluidos en prisión desde hace más de un año--, aunque finalmente la vista no ha llegado a celebrarse al llegar todas las partes a un acuerdo.

       Así, han reconocido su culpabilidad de los delitos de robo con violencia, falta de lesiones y delito de detención ilegal contra el sacerdote, al que robaron en total 1.745,70 euros y que permaneció atado en su vivienda unas 12 horas.

       El fiscal pedía para cada uno de los tres 5 años de cárcel por un supuesto delito de robo con fuerza, otros cinco años por detención ilegal, y 360 euros de multa cada uno por las lesiones ocasionadas a la víctima, pero finalmente cada uno de ellos ha sido condenado a una media de cinco años de prisión.

       De esta forma, Javier P.O., al que concurría la agravante de drogadicción, ha sido condenada a cinco años y cuatro meses de prisión y a una multa de cuatro euros diarios durante un mes; y Víctor M.L., con la atenuante muy cualificada de confesión y colaboración con la policía, ha sido condenado a cinco años de cárcel y multa de seis euros diarios durante un mes.

       Finalmente, Francisco S.M., al que concurría la agravante de reincidencia y la atenuante de drogadicción, ha sido condenado a cinco años y tres meses de prisión y a pagar seis euros diarios durante un mes. En declaraciones a Europa Press, su abogado ha indicado que "dentro de lo que cabe" están "satisfechos" con estas penas, puesto que han conseguido "una rebaja considerable", ya que "la otra opción era celebrar el juicio y arriesgarse a que condenasen a todos a 10 años".

       La víctima, por su parte, recuperó el dinero correspondiente a los cargos en la tarjeta bancaria y ha renunciado a posibles indemnizaciones o al pago por los daños en la puerta de la vivienda o por las heridas sufridas.

    LA VÍCTIMA: "QUE TODOS LOS LADRONES FUERAN ASÍ"

       En declaraciones a los medios antes de la vista, el párroco víctima del robo, Jaime G.C., ha reducido el asalto que sufrió a una "anécdota" y ha señalado que, a pesar de todo, tuvo "suerte" puesto que los ladrones "se portaron bien" con él. "Salvo atarme, no tuvieron una mala palabra ni un mal gesto, la despedida que me hicieron fue estupenda" y "el trato personal con ellos, exquisito", ha afirmado.

       Así, ha recordado el asalto a la casa rectoral de Padrón (A Coruña) ocurrido el pasado mes de septiembre, en el que resultó herido el cura de esta localidad y falleció su asistenta. "Cuando vi el otro día el párroco de Escravitude mallado... eso sí me crearía un trauma", ha señalado.

       Según ha trasladado, tras superar "el trauma inicial de encontrar allí a los encapuchados", los asaltantes y él estuvieron "hablando con distensión de sus problemas", y la "única amenaza" que recibió fue cuando le pidieron la clave de la tarjeta de crédito. "Me dijeron: mira, danos el pin de la tarjeta bien dado, porque si tenemos que volver a lo mejor la cosa varía", ha explicado.

       Asimismo, respecto a permanecer 12 horas atado, ha reconocido que "la noche fue espantosa, sin saber qué hora era, en la oscuridad, esperando que la torre diera las ocho de la mañana" mientras se le hinchaban las manos por las ataduras. "Me encerraron, me quitaron los teléfonos, arrancaron todo, cerraron la habitación, ¿por qué me tenían que atar de tal manera?", se ha cuestionado.

       El sacerdote ha comentado que uno de los jóvenes durante el asalto le pidió perdón y dijo que le estaban robando porque necesitaban el dinero, "no necesitaban nada pero algo tenían que decir". "Si de verdad cogen el dinero y al día siguiente me entero de que esos hijos que decían que tenían (que no tenían, parece ser) fueron al supermercado y les llevaron de comer, pues mira..., pero para irse de putas no, eso no...", ha argumentado.

       "Si miras una familia feliz por lo menos, no los disculpo pero sí me lo explico, pero cuando me enteré de que anduvieron en Porriño toda la noche de fiesta ya te duele más en el corazón, porque ya vinieron allí a mentir", ha remarcado.

       Finalmente, el cura ha manifestado su esperanza de que no le vuelva a ocurrir una experiencia similar. "Que no me venga otra, y si viene que venga así, pero que me aten con una cuerda y no con cables", ha resaltado antes de manifestar su deseo de "que todos los ladrones fueran así, pero que no ataran el cliente, que se fueran".

    LOS HECHOS

       Según el escrito de acusación del Ministerio Público, recogido por acceso Europa Press, Francisco S.M., Javier P.O., y Víctor José M.L., se desplazaron a la vivienda del párroco sobre las 22,30 horas del 28 de enero de 2013 y, tras romper el cristal de la puerta de entrada, dos de ellos entraron y otro se quedó fuera vigilando.

       Los atacantes que estaban dentro ataron de pies y manos al propietario de la vivienda usando una funda de almohada y cables de un teléfono y de un cargador, y le sustrajeron unos 30 ó 40 euros, además de una tarjeta bancaria, de la que le pidieron el PIN verdadero, amenazándole con volver si no era correcto.

       Con esa tarjeta, sacaron dinero de cajeros de Ponteareas y Tui; pagaron consumiciones y servicios en un club de alterne de O Porriño; y pagaron compras en una gasolinera de la carretera Ponteareas-As Neves; en total, 1.745,70 euros.

       Mientras, la víctima permaneció atada en su vivienda unas 12 horas, hasta que fue encontrado por su asistenta por la mañana. Como resultado del ataque, sufrió lesiones en las muñecas y en los tobillos y tiene una cicatriz de 11 centímetros.

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