15 de diciembre de 2019
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  • 16 de noviembre de 2019

    La lactancia resulta "determinante" para el desarrollo de los recién nacidos prematuros, el 9% de los bebés gallegos

    El estrés laboral, la edad de la madre y las técnicas de fecundación 'in vitro' propician los nacimientos antes de las 37 semanas de gestación

    La lactancia resulta "determinante" para el desarrollo de los recién nacidos prematuros, el 9% de los bebés gallegos
    Bebé prematuro - MEDELA - ARCHIVO

    SANTIAGO DE COMPOSTELA, 16 Nov. (EUROPA PRESS) -

    Un embarazo deseado despierta tantas dudas como ilusión. En el 91% de los casos los padres tienen 37 semanas para intentar buscar las respuestas a todas sus preguntas pero, ¿qué sucede cuando no existe tanto tiempo para prepararse, cuando el parto se adelanta y una nueva criatura llega al mundo antes de que le corresponda?

    Este fue el caso de 700 familias gallegas en 2018, según los datos facilitados por la Consellería de Sanidade a Europa Press. Un número que asciende a 856 en 2017 y que en el primer semestre de 2019 se sitúa en los 340. En todo caso, alrededor del 9% de las madres que cada año dan a luz a sus hijos lo hacen de forma prematura debido a diversas circunstancias.

    Cuando sucede, los padres deben hacer frente automáticamente a enfermedades de alto riesgo para sus bebés y, en muchas ocasiones, descubren que pueden paliarlas o incluso evitarlas con la lactancia materna.

    La matrona del banco de leche del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (CHUS), Diana Luque, ha destacado en declaraciones a Europa Press que la leche materna resulta "determinante" en el buen desarrollo de los bebés prematuros que nacen antes de las 32 semanas de gestación.

    "La leche materna tiene inmunoglubinas que protege al bebé de enfermedades infecciosas" y evitarlas resulta fundamental para conseguir el buen desarrollo de los prematuros cuando se encuentran en una fase de su vida muy vulnerable, nada más nacer.

    LA LACTANCIA COMO "TRATAMIENTO"

    Al respecto, la jefa de servicio de neonatología del CHUS, Luz Couce ha subrayado que "la lactancia materna no solo es alimentación, sino también un tratamiento" en estos casos.

    Su afirmación la confirman las cifras, el hospital santiagués proporciona leche materna donada a los bebés con menos de 32 semanas de gestación (300 desde 2016) y, en este centro, la incidencia enterocolitis necrotizante (enfermedad que necrosa el intestino de los recién nacidos y tiene alto riesgo de mortalidad para los prematuros) se ha reducido. En el conjunto estatal aparece en el 10% de los bebés tempranos, mientras que en Santiago en el 4,3%.

    Lo que sucede es que muchas veces las madres de estos niños y niñas no pueden darles leche porque su cuerpo aún ha empezado a producirla. "Hay madres que están dos meses intentando que les suba la leche y al final lo consiguen", ha añadido Luque. Estas donaciones facilitan que los neonatos puedan recibir este "tratamiento" el día después de nacer.

    El perfil de mujeres donantes son madres lactantes que producen en exceso y donan una media de 4 litros. El Hospital Clínico de Santiago tiene un registro de 240 personas que se encuentran en esta situación y que han posibilitado que desde 2016 el departamento procesase 1.200 litros de leche.

    Todas ellas se han ofrecido "por convicción", apunta Diana Luque. "Nosotros damos los medios, talleres diarios de lactancia" y ellas deciden convertirse en donantes para mejorar la situación de estos bebés.

    "CALIDAD ASISTENCIAL Y HUMANIZACIÓN"

    Los avances en el campo de la medicina han favorecido el aumento de la tasa de supervivencia de los neonatos prematuros. Según un estudio de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) coordinado por Miguel Pérez, los bebés nacidos con 31 semanas de gestación sobreviven en el 92% de los casos, el 80% de los que nacen a las 27 semanas de embarazo también salen adelante, así como el 60% de los nacidos a las 26 semanas.

    Un 40% de los prematuros que vinieron al mundo a las 24 semanas de gestación sobreviven y la cifra cae drásticamente con los que nacieron tras 22 semanas en el útero de su madre, un 6% sale adelante.

    Sin embargo, "sobrevivir no quiere decir que no tengan dificultades en su evolución", ha precisado Pérez. "Cuanto menos tiempo de gestación, más alta es la posibilidad de padecer problemas neuroevolutivos como parálisis cerebral, retrasos mentales moderados o severos y discapacidad sensorial", así como otros problemas a lo largo de su vida relacionados con el "desarrollo psicológico, del lenguaje, dificultades psicomotoras, problemas de conducta o socioemocionales y bajo rendimiento académico".

    Por este motivo, el área de neonatología del CHUS busca la "calidad asistencial" para "optimizar el desarrollo del bebé" --con salas más oscuras y menos ruidosas que se adapten a las necesidades del prematuro--, así como "la humanización" del servicio con la implicación de los padres para fomentar el contacto piel con piel que también los favorece.

    ESTRÉS LABORAL, EDAD Y FECUNDACIÓN 'IN VITRO'

    La calidad de vida de los bebés recién nacidos de forma prematura depende de los avances en tecnología punta que aparecen en este campo. Sin embargo, entender por qué cada vez nacen más bebés antes de las 32 semanas de gestación implica poner el foco sobre las condiciones en las que las madres gestan a sus hijos.

    Luz Couce señala que factores como "el estrés" que puede producir el trabajo, "la edad de las madres" (cada vez más mayores) y "los métodos de fecundación 'in vitro'" propician los partos prematuros.

    Esta premisa también la respalda Miguel Pérez, quien asegura que las condiciones laborales de muchas mujeres y el modo de quedarse embarazada pueden desembocar en el nacimiento prematuro del bebé.

    A día de hoy, España recoge en el Estatuto de los Trabajadores que en caso de parto prematuro la baja por maternidad puede ampliarse en tantos días como el nacido se encuentre hospitalizado, con un máximo de 13 semanas adicionales a las 16 que corresponden a la baja de maternidad. Sin embargo, la ley no exige un cambio de las condiciones laborales para evitar el posible adelanto del parto.

    Ante circunstancias como la precariedad laboral, la dificultad económica para formar una familia u otras complicaciones biológicas que están presentes en el proceso de gestación de muchos padres, los profesionales gallegos apuestan por seguir conseguir un "servicio en el que esté acreditada la seguridad del neonato" y que ofrezca "todas las garantías" posibles.

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