13 de noviembre de 2019
16 de octubre de 2019

Tensión y amenazas en un juicio en Ourense contra un acusado de retener y agredir sexualmente a una mujer

El acusado amenazó con pegarle "un tiro" a su hermano en medio de la vista, en la que la víctima aseguró estar "viva de milagro"

OURENSE, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

Varios policías tuvieron que contener al acusado de retener, agredir sexualmente y golpear a una mujer durante 19 días durante el juicio celebrado este miércoles en Ourense, durante el que el presunto autor llegó a amenazar con "darle un tiro" a uno de sus hermanos.

En la primera jornada del juicio, celebrado en la Audiencia Provincial, la víctima ha declarado estar "viva de milagro" tras estar "muchísimas veces inconsciente" debido a las palizas y a las drogas que le proporcionó el principal acusado, J. G. J, miembro del clan de 'Los Madriles'.

En la sesión, la joven ha relatado cómo seis miembros de la familia de 'Los Madriles' la retuvieron en contra de su voluntad durante 19 días mientras le daban "güisqui, hachís, marihuana y cocaína casi todos los días" para mantenerla drogada.

En su declaración, la joven ha afirmado que solo en una ocasión consintió mantener relaciones sexuales en un hotel de la ciudad con el principal encausado. Con todo, ha señalado después de que "probablemente" le metieran "droga en la bebida" otra noche de fiesta acabó en el mismo hotel.

RETENCIÓN

Tras ello, el hombre --bajo los efectos de las drogas y el alcohol-- se la habría llevado a su casa, donde permaneció supuestamente secuestrada del 7 al 26 de enero del 2018: "Recuerdo estar desnuda, tener relaciones, pero yo no accedí a tenerlas, mi cuerpo no se daba movido", ha testificado.

Durante este tiempo, la familia, a quien la víctima culpa al completo, la habría "obligado a ir a donde los curas a pedir dinero, a robar chatarra" e incluso "a sacar efectivo --230 euros--" de su propia cuenta bancaria para entregárselo al acusado. La joven ha asegurado haber sentido "mucho miedo" --ha quedado con secuelas-- y que estaba en continua vigilancia por los seis familiares: tres hermanos del principal enjuiciado, su madre y su padre.

"Al principio, gritaba, luego tuve que hacerme su amiga para que no me mataran", ha relatado durante la vista oral, en la que ha afirmado que J. G. J. intentó "apuñalar a su madre" y "pegaba a su padre", además de amenazarla a ella continuamente "con una escopeta y con un cuchillo".

De este modo, se ha referido al perfil peligroso de este hombre, que cuenta con antecedentes policiales y que durante la celebración del juicio se encaró con su propio hermano --expareja precisamente de L. C. P.--: "Si te cojo sin esposas, te doy un tiro", le ha trasladado.

Asimismo, para no levantar sospechas sobre su desaparición, el propio J. G. J., según ha relatado la víctima, no le dejaba "manipular el móvil" y "se empeñaba en que hablase con la Policía y con la familia" a través de mensajes dictados por él para decirles que "estaba bien" y que él mismo la iba a proteger de su exmarido, con quien mantenía una serie de problemas, suplantación que hizo sospechar a los agentes y a la propia madre de la víctima.

La Policía Nacional acudió en varias ocasiones al domicilio donde supuestamente se encontraba la joven, pero los familiares siempre negaban su presencia: "Cuando venía la Policía, yo siempre estaba dentro, y él me agarraba del cuello y me decía que si gritaba, saldría de ahí en una caja de pino".

Paralelamente, la víctima ha afirmado que solo la madre de J. G. J. le "daba comida a escondidas", a pesar de ayudar en la ocultación de su secuestro diariamente, y que le hacían "beber" sus "propios vómitos".

EL ACUSADO NIEGA LOS HECHOS

El principal acusado lo ha negado todo y ha declarado que fue la joven quien un día "se presentó" en su casa, ambos empezaron "a beber" y se fueron "de marcha", ya otro día llegaron "todos borrachos a casa", comieron juntos y se acostaron.

J. G. J ha afirmado que decidió "echarla" y llevarla a comisaría un día que ella le "tiró un botellín" y le "tiró del pelo". Sobre la negativa de aceptar su presencia en el hogar, el hombre testificó que la joven le "contó que fue a Marruecos" o "no" sabe "dónde" y que "trajo a unos marroquís a Galicia" y que estaba preocupada por si la arrestaban por estar "cometiendo un delito".

El principal encausado, para justificar los golpes constatados en la mujer tras su liberación, ha argumentado que ambos se pegaban mutuamente y que los 230 euros retirados de la cuenta los empleó ella para "alcohol y drogas", además, ha expresado que ella se quería casar con él.

Estas afirmaciones fueron negadas por la propia mujer y por la madre de esta, quienes rechazaron que ella bebiese alcohol y que se drogase al tiempo que desarrollaron que fue precisamente él quien, el día que fue puesta en libertad, "buscó un tique de la compra para apuntar su número porque estaba enamorado".

En su declaración, la propia madre del acusado, aunque confusa, ha admitido que su hijo "no dejaba salir de casa" a la joven "ni le dejaba comer", también ha afirmado que, cuando la reclamaba la Policía, la joven no quería salir porque "tenía una denuncia de su expareja".

En la misma línea se ha mostrado el padre y dos de los hermanos, aunque un tercero, el ex de la joven, sí dejó entrever que él le había insinuado a la Policía cuando llegaba al hogar que la chica estaba dentro, pero "parecía" que los agentes le "tenían miedo" a su hermano. Con todo, ha declarado que ella le había dicho que J. G. J. "nunca le había obligado a tener relaciones sexuales" y que "fumaba muchos porros".

Los policías que prestaron declaración constataron "la mirada de terror" de la joven y afirmaron que, tras llegar a comisaría, admitió que "como dijera que estaba secuestrada", la matarían.

Fiscalía, que incidió en el análisis de drogas y alcohol negativo practicado a la joven después de ser liberada, solicita 19 años de prisión para J. G. J. por un delito de detención ilegal, otro continuado de agresión sexual, otro más continuado de coacciones, uno de trato degradante y un último delito de lesiones. Para los cinco familiares, solicita 3 años de cárcel por un delito de detención ilegal.

La acusación particular eleva su petición a 40 años para el hombre y 8 para el resto de la familia. La defensa reclama la libre absolución. El jueves tendrá lugar la segunda sesión del juicio a puerta abierta en la Audiencia Provincial de Ourense.

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