3 de diciembre de 2020
27 de junio de 2006

Los vecinos de O Vao (Pontevedra) muestran su "profunda satisfacción" por la operación antidroga en la provincia

Afirman que la redada "evidencia que existe un problema de conflictividad" por la distribución de la droga "que ha ido a más"

PONTEVEDRA, 27 Jun. (EUROPA PRESS) -

El portavoz de la Asociación de Vecinos de O Vao, Fernando Fidalgo, mostró hoy la "profunda satisfacción" del colectivo vecinal por la actuación policial llevada a cabo en el poblado chabolista.

"Queremos mostrar nuestro agradecimiento a la labor encomiable de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y del Juzgado de Instrucción número 2 de Pontevedra", declaró Fidalgo.

Para el colectivo vecinal esta operación "evidencia que existe un problema de conflictividad por la distribución de la droga que ha ido a más en los últimos tiempos", afirmó el asesor jurídico de esta asociación, Fernando Fidalgo, "tal y como los vecinos han venido denunciando y padeciendo día a día".

En este sentido, Fidalgo vinculó la redada llevada a cabo hoy en el asentamiento chabolista ubicado en la zona, y que se saldó con 15 detenidos en la provincia pontevedresa, a la presión social que existe sobre O Vao. La junta directiva de esta asociación de vecinos ha convocado una rueda de prensa para el próximo viernes.

BREVE HISTORIA

El poblado de O Vao es un asentamiento chabolista construido en una ladera a las afueras de Pontevedra desde que una familia en 1962 montó una primera barraca atraída por el trabajo en el servicio doméstico en una casa de la zona.

Actualmente viven en O Vao 86 familias, en su mayoría gitanas, dueñas de los terrenos donde han levantado sus viviendas. La mayoría de estas familias guardan la escritura de propiedad en sus propias viviendas.

El asentamiento se divide en dos. La zona baja, considerada como la más conflictiva, alberga 43 chabolas. Ladera arriba se sitúa el segundo poblado formado por unas casas que fueron diseñadas en 1972 por el arquitecto César Portela, Premio Nacional de Arquitectura, para atender las necesidades de una población gitana que no dejaba de crecer.

Fue durante la década de los años ochenta cuando la Policía Nacional comenzó a vincular al poblado de O Vao con la venta de heroína. Un sistema de cuevas excavadas en el monte servían tanto de almacén de droga como de escondrijo de mercancía robada que los toxicómanos arrastraban hasta el poblado para intercambiar por una dosis.