26 de febrero de 2020
27 de septiembre de 2008

Los restaurantes de zonas turísticas de Mallorca registraron una caída en su cuenta de resultados del 25 por ciento

PALMA DE MALLORCA, 27 Sep. (EUROPA PRESS) -

Los restaurantes de las distintas zonas turísticas de Mallorca registraron durante la temporada alta una caída en su cuenta de resultados del 25 por ciento respecto al mismo periodo de 2007, un poco por debajo de los de Menorca, donde en algunos casos se alcanzó el 30 por ciento, y por encima de las Pitiusas, según informaron a Europa Press fuentes de la patronal Pimem-Restauración, que realizó una encuesta entre sus asociados.

Según los datos recabado, en Palma, con un descenso de actividad de en torno al 20 por ciento, se "notado mucho" la disminución de la cuenta de resultado en los día de entre semana, en los que se ha producido una caída en la demanda de menús; mientras que durante los fines de semana se "activa ligeramente", tanto entre los restaurantes como en los bares dedicados al ocio nocturno.

La encuesta, realizada entre 264 de sus afiliados, refleja que, en las zonas costeras se dan numerosos casos de turistas que piden comandas "para compartir entre toda la familia". Y, a este respecto, Pimem-Restauración cita como ejemplo que se producen situaciones como compartir una ración individual de ensalada entre cuatro personas o que se ordenan paellas para menos comensales de lo que señala la carta.

En conjunto, la encuesta refleja que se ha producido un descenso del 'ticket medio', ya que los clientes "gastan mucho menos" en capítulos como las bebidas y los postres, al mismo tiempo que "prescinden" de los entrantes. Aunque también señala que en los pueblos de interior de Mallorca la caída fue menos pronunciada, al oscilar entre el 15 y 18 por ciento sobre la cuenta de resultados de los establecimientos, en el mismo periodo de 2007 dependiendo del caso.

Por otra parte, la patronal señala que existe "desánimo" entre sus afiliados, ya que las perspectivas de negocio que prevén para el invierno son "bastante desalentadoras", a causa del menor poder adquisitivo de los clientes, tanto locales como turistas. Aspecto que contrasta con el importante incremento que vienen registrando las materias primas, como pan, carne, pescado y productos frescos en general.

Esta situación tiene su repercusión en la capacidad de los restauradores de ofrecer un buen servicio, ya que, a menos ingresos, también descienden las posibilidades de contratar personal, en especial, el que tiene una formación adecuada. Y, en cambio, se opta por reducir los costes, al considerar que "es la única manera de sobrevivir" al descenso de actividad.