28 de noviembre de 2020
20 de octubre de 2020

Amnistía denuncia explotación laboral y abusos sexuales contra empleadas del hogar en Qatar

Amnistía denuncia explotación laboral y abusos sexuales contra empleadas del hogar en Qatar
Mercado de Souq Waqif, en el centro de Doha, Qatar. - SERGI REBOREDO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

La ONG Amnistía Internacional ha revelado este martes en su último informe los "escalofriantes" relatos de un centenar de empleadas domésticas extranjeras en Qatar, sometidas, ha dicho, a un "trato abusivo y degradante", cuyos derechos laborales continúan siendo "violados y sometidos a abusos", llegando a ser incluso algunas de ellas víctimas de agresiones sexuales.

Aunque las autoridades de Qatar aprobaron en 2017 una legislación para regular el trabajo doméstico, estableciendo una jornada laboral e introduciendo una serie de derechos, Amnistía ha detallado que cerca de 90 de las 105 mujeres con las que ha hablando denuncian periodos de 14 horas diarias trabajando, sin tiempos de descanso, siete días a la semana, y sin la posibilidad de dejar el país, después de que sus pasaportes hayan sido confiscados por sus empleadores.

"Las trabajadoras domésticas nos contaron que trabajaban una media de 16 horas al día, todos los días de la semana: mucho más de lo permitido por la ley. A casi todas les habían confiscado sus pasaportes sus empleadores, y otras contaron que no recibían sus salarios y que eran sometidas a crueles insultos y agresiones", ha denunciado el director de Justicia Económica y Social de Amnistía, Steve Cockburn.

"La imagen general es la de un sistema que sigue permitiendo que los empleadores traten a las trabajadoras domésticas como posesiones, no como a seres humanos", añade.

La ONG ha explicado que las 173.000 empleadas domésticas migrantes que trabajan en Qatar son víctimas de la falta de mecanismos de las autoridades para inspeccionar que sus derechos se cumplen, de los "poderes excesivos" que el sistema qatarí otorga a los empleadores sobre sus trabajadores y trabajadoras, y de las trabas de la administración en el momento de denunciar este tipo de delitos.

Si bien Amnistía destaca que Qatar ha decretado en los últimos años una serie de medidas para mejorar las condiciones de estas trabajadoras, como la introducción de un salario mínimo o acabar con la autoridad de los empleadores para decidir si pueden o no salir del país o cambiar de empleo, tampoco confía en que se reduzcan de manera significativa los abusos si no se toman más y mejores medidas.

EXTENUANTES JORNADAS LABORALES

Entre las formas más comunes de abusos que sufren estas trabajadoras están las largas jornadas que sus jefes les imponen, una media de 16 horas --sin días libres y sin recibir remuneración por su tiempo extra--, pese a que por ley el límite está en 10, cifras que son ya de por sí más altas que las normas establecidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

"Me fui a dormir a la 1:30 de la mañana, y a las 3 de la madrugada la hija de 17 años me despertó para que fuera a comprarle un Red Bull. Luego, a las 5:30, comencé mi jornada laboral habitual, lavando el coche y preparándome para llevar a los niños a la escuela. A las 10 de la noche me estrellé con el coche", relata una trabajadora filipina de 45 años, bajo el nombre ficticio de 'Reina'.

Poro otro lado, entre las entrevistadas también hay una veintena de ellas que ha denunciado no haber recibido suficiente comida, llegando incluso a pasar hambre durante sus prolongadas jornadas, otras tantas han revelado que sus habitaciones son "minúsculas", carecen de aire acondicionado, e incluso las hay que cuentan que han tenido que dormir en el suelo en más de una ocasión.

ABUSOS VERBALES, FÍSICOS Y SEXUALES

"Eres un monstruo, te voy a cortar la lengua", "te voy a matar", son algunos de los ataques verbales que al menos 40 mujeres han tenido que soportar, mientras que otras quince han denunciado diferentes tipos de agresiones físicas, como escupitajos, golpes, patadas, puñetazos y tirones de pelo.

"La señora empezó a gritar a todas las criadas. Empezó a escupirnos y me abofeteó otra vez. Antes de ese incidente, también me dio una patada en la espalda", cuenta 'Joy'.

Otro porcentaje un poco más pequeño ha denunciado haber sido víctima de agresiones sexuales, es el caso de 'Julia', que sí denunció estos abusos a la Policía, que cerró el caso asegurando que tanto ella como otra de las empleadas se "inventaban historias". Ambas fueron enviadas a su país de origen.

Lo habitual es que las empleadas prefieran no dar parte a las autoridades por miedo a las represalias, denuncia Amnistía, que acusa a Qatar de eludir sus responsabilidades cuando sus ciudadanos cometen este tipo de tropelías.

Hay otras prácticas, explica, como la confiscación de pasaportes y el impago de salarios que no sólo no se investigan, sino por las que los empleadores rara vez sufren consecuencias.

"Ninguna de las mujeres con las que habló Amnistía ha visto rendir cuentas de sus actos a quienes han abusado de ellas", lamenta Cockburn.

"Si Qatar quiere proteger a las trabajadoras domésticas de la explotación, debe transmitir a los empleadores un mensaje que indique claramente que los abusos laborales no se tolerarán", ha remarcado.

Otro de los problemas a los que hacen frente estas mujeres en caso de emitir una denuncia es la indefensión en la que se hallan después de hacerlo, pues dejan de percibir ingresos, pierden su condición jurídica y su lugar de residencia mientras se tramita la queja, e incluso pueden ser denunciados por empleadores.

Por ello, Amnistía ha pedido a las autoridades del pequeño país del Golfo que habilite instalaciones seguras para estas mujeres durante el proceso.

"Las trabajadoras domésticas merecen tener voz en las leyes y políticas que afectan a sus vidas. Las mujeres con las que hablamos han abandonado sus hogares y habían recorrido medio mundo hasta llegar a su destino. En lugar de ser aisladas y silenciadas, deben tener voz para poder defender sus derechos", ha manifestado Cockburn.