5 de abril de 2020
18 de agosto de 2008

Apoyo Crónica Pakistán.- Musharraf, el general-presidente aliado de EEUU e impulsor de las relaciones con India

Su participación fue clave tras la entrada de la URSS en Afganistán por entrenar a muyahidines como resistencia

ISLAMABAD, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -

Militar paquistaní y presidente, Pervez Musharraf ha marcado nueve años de la historia de Pakistán con un mandato que comenzó tras un golpe de Estado no sangriento y recibiendo todo el apoyo de Estados Unidos, que situó al país asiático como gran aliado en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, el proceso de paz con India será recordado como su gran logro político.

Pervez Musharraf nació en la capital india, Nueva Delhi, en 1943, en el seno de una familia acomodada vinculada al Punjab, región septentrional de su país a la sazón aún integrada en India y, con posterioridad, tras la independencia paquistaní en 1947, fronteriza con ella.

De padre diplomático, Musharraf recibió educación primaria en la ciudad portuaria meridional de Karachi, en la costa del océano Índico y desde muy joven se sintió atraído por la idea de hacerse militar, anhelo que llevó a la práctica mediante su incorporación a la Escuela de Estado Mayor de la ciudad de Quetta.

Tras culminar su formación militar en 1964, fue destinado al mando de una unidad de artillería en la región septentrional de Cachemira, donde intervino activamente en uno de los primeros enfrentamientos armados generados en esa zona, causa permanente de litigios entre Pakistán e India.

Unos años después, en 1971, y debido a los nuevos combates que surgieron en la zona, Musharraf volvió a asumir el mando de las unidades militares paquistaníes destacadas en el área y alimentó nuevas motivaciones de desavenencias contra el Estado indio, del que Pakistán se había segregado tras la emancipación del subcontinente de la metrópoli británica.

Al finalizar la década de los setenta, con los acontecimientos ulteriores al derrocamiento del sha Reza Pahlevi y la instauración de una república islámica por Jomeini en el vecino Irán, la Unión Soviética llevó a cabo una intervención militar directa en Afganistán.

ADIESTRAMIENTO DE MUYAHIDINES

Como oficial del Estado Mayor, Musharraf recibió entonces el encargo de adiestrar militarmente unidades mixtas de muyahidines para combatir la irrupción soviética en el país vecino debido a esta proximidad geográfica y los múltiples vínculos religiosos y étnicos entre ambas naciones.

Estas unidades estaban configuradas como brigadas internacionales y formadas por jóvenes refugiados de Afganistán, de la etnia paquistaní mayoritaria pastún, o bien llegados de países de población musulmana, principalmente argelinos y egipcios, así como de Estados árabes orientales.

Así conoció Musharraf a Usama bin Laden, entonces un joven ingeniero de la alta burguesía saudí, que organizaba también, desde Pakistán primero y desde el interior de Afganistán después, la resistencia contra las tropas soviéticas, todo ello con fondos saudíes y bajo la supervisión del espionaje estadounidense.

De esta etapa datan los vínculos, considerados agridulces, de Musharraf con diplomáticos, espías y militares norteamericanos, que consideraban a Pakistán una pieza clave dentro de los intereses geopolíticos y estratégicos diseñados en el Asia continental, donde la Unión Soviética se alineaba casi siempre con la defensa de India, mientras que China y Estados Unidos apoyaban a Pakistán.

La carrera militar de Pervez Musharraf prosiguió de forma discreta, pero ininterrumpida, hasta 1995, año en que fue ascendido a teniente general. Se le asignó entonces el mando supremo de la región militar de Mangla, en el Punjab fronterizo con India. Para entonces ya había contraído matrimonio y tenía un hijo y una hija.

Con su buena disposición se ganó el respeto de Nawaz Sharif, entonces primer ministro de Pakistán, quien el 13 de octubre de 1998 lo nombró comandante en jefe del Ejército y jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Sucedía en este cargo al general Jehangir Karamat, relevado de sus funciones tras criticar al Gobierno.

GOLPE DE ESTADO

En octubre de 1999, el primer ministro decidió igualmente destituir a Musharraf, al que en un principio había encumbrado, aprovechando una visita del general a Sri Lanka. Sin embargo, las maniobras de Musharraf le permitieron, en apenas diez horas tras su relevo, que Sharif fuera derrocado por militares sublevados en su nombre.

Las desavenencias entre Sharif y Musharraf habían surgido meses atrás tras una acción militar paquistaní en el glaciar de Kargil, en Cachemira. El general dijo entonces que consideraba contraproducente la influencia de Washington sobre la política del primer ministro, cuya decisión de un avance militar en el glaciar fue anulada poco después de una conversación de Sharif con el entonces presidente estadounidense, Bill Clinton. Este hecho determinó la ruptura de las relaciones de confianza establecidas tiempo atrás entre el jefe del Gobierno y el militar.

Tras el golpe de Estado vino un gobierno interino de ocho meses. Finalmente, el 20 de junio de 2001, Pervez Musharraf se proclamó presidente, disolvió el Parlamento federal y los Parlamentos autónomos y se hizo con el poder absoluto en Pakistán, decisión que fue muy criticada por algunos países, entre ellos Estados Unidos.

Siguiendo la tradición de sus predecesores militares, el general Musharraf se comprometió a convocar nuevas elecciones y anunció en agosto la convocatoria de elecciones legislativas y autonómicas para octubre del siguiente año.

En cuanto a su conflicto con India, Musharraf y el primer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee, mantuvieron en julio de ese mismo año en la ciudad india de Agra una cumbre para restablecer las relaciones, golpeadas por rivalidades que convirtieron a ambos Estados en socios del club nuclear después de sufrir tres sangrientas guerras. Su actuación en el acercamiento entre ambos países, que comenzó en enero de 2004, ha sido su mayor logro a lo largo de todo su mandato.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, Pakistán se convirtió en uno de los principales aliados de Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo. El Gobierno de George W. Bush recurrió a Musharraf para luchar contra los milicianos de Al Qaeda y los talibán que utilizan la frontera entre Afganistán y Pakistán como base para atacar a las fuerzas extranjeras desplegadas en el país asiático tras la caída del régimen talibán.

REELECCIÓN Y ESTADO DE EXCEPCIÓN

Musharraf fue reelegido como presidente el 6 de octubre del año pasado por las asambleas provinciales y un mes y medio después, una vez que el Tribunal Supremo validó las elecciones y que el general abandonó su cargo como jefe del Ejército, juró como mandatario para los siguientes cinco años, tras lo cual declaró el estado de excepción por las "injerencias judiciales" y el "choque entre las instituciones gubernamentales y el sistema judicial".

Esta medida fue la gota que le hizo perder toda su credibilidad. De hecho, en los últimos 18 meses Musharraf ha ido perdiendo cada vez más apoyo popular. La victoria de los dos principales partidos opositores, el Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) de la ex primera ministra Benazir Bhutto y la Liga Musulmana de Pakistán-N de Nawaz Sharif, en las elecciones legislativas del pasado febrero propició un periodo de aislamiento político del que no ha salido.

Ambos partidos formaron coalición junto con otras formación menores y a principios de este mes acordaron poner en marcha un proceso para destituir al presidente Musharraf. La decisión llegó después de días de largas conversaciones entre los líderes del PPP, Asif Zardari, viudo de Bhutto, y de la Liga Musulmana de Pakistán-N.

El proceso ya había comenzado con las votaciones en las cuatro asambleas provinciales, que en los últimos días aprobaron la propuesta del Gobierno de ofrecerle la dimisión o el proceso de destitución.