22 de marzo de 2019
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  • 20 de mayo de 2014

    Un asesor del primer ministro dice que el Ejército no consultó al Gobierno antes de declarar la ley marcial

    MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

    El asesor para seguridad del primer ministro interino de Tailandia ha afirmado este martes que el Ejército no consultó al Gobierno antes de declarar la ley marcial con el objetivo declarado de "mantener la ley y el orden".

    "Todo es normal excepto que el Ejército es responsable de todos los asuntos de seguridad nacional", ha dicho Paradorn Pattanatabut, según ha informado la cadena de televisión británica BBC.

    Poco antes, el ministro de Justicia, Chaikasem Nitisiri, ha asegurado que el Gobierno sigue al frente del país. "Es bueno que el Ejército se preocupe por la seguridad del país. Sin embargo, el Gobierno tiene aún poderes totales para dirigir el país", ha indicado.

    El Ejército, que ha dado varios golpes de Estado a lo largo de la historia del país, el último en 2006, ha recalcado que la decisión no está vinculada con un golpe militar.

    En un comunicado leído a través de la televisión pública, ha indicado que la ley marcial "ha sido impuesta para restaurar la paz y el orden a la gente de todos los bandos" y ha asegurado que "el público no tiene que entrar en pánico, sino vivir sus vidas con normalidad".

    En este sentido, el viceportavoz del Ejército, Winthai Suvari, ha puntualizado que "la ley marcial no tiene nada que ver con el Gobierno, que continúa funcionando con normalidad".

    Poco después del anuncio, el Ejército ha solicitado a los manifestantes progubernamentales y antigubernamentales que permanezcan en sus lugares de protesta y que no celebren marchas. "Los grupos deben dejar de desplazarse de un sitio a otro", ha recalcado.

    La ley marcial da al Ejército el poder de actuar en caso de guerra o revuelta; usar armas para hacer frente a un levantamiento; inspeccionar, confiscar y ocupar cualquier vehículo o instalación; censurar información; bloquear y controlar los servicios postales; y activar los tribunales militares para juzgar cualquier supuesto crimen que recaiga bajo la ley marcial.

    Asimismo, permite movilizar a civiles para ayudar al Ejército; hacerse con recursos como vehículos o material logístico para apoyar sus operaciones; prohibir las reuniones públicas, publicaciones, comunicaciones, viajes, transporte y movimiento de la población; imponer toques de queda; destruir cualquier instalación para beneficiar una operación militar; detener sospechosos durante siete días; y no pagar compensaciones por los daños provocados por sus operaciones.

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