20 de mayo de 2019
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  • 17 de mayo de 2019

    Burkina Faso aboga por crear una coalición internacional para combatir el terrorismo en el Sahel

    Burkina Faso aboga por crear una coalición internacional para combatir el terrorismo en el Sahel
    REUTERS / STRINGER . - ARCHIVO

    Destaca que es necesaria "una ayuda mucho mayor" para evitar un deterioro de la situación La UA alerta de una expansión de la amenaza hacia Togo, Benín y Ghana

    MADRID, 17 May. (EUROPA PRESS) -

    El ministro de Exteriores de Burkina Faso, Alpha Barry, ha apostado por la creación de una coalición internacional para combatir el terrorismo en el Sahel, ante el incremento de las operaciones por parte de organizaciones islamistas y yihadistas en la región.

    En una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Barry ha apuntado que "es momento de que la comunidad internacional considere la creación de una coalición internacional para combatir el terrorismo en el Sahel".

    Asimismo, ha sostenido que es prioritario abordar la situación en Libia, que ha descrito como "el principal elemento de desestabilización en la región" debido a la inseguridad y el flujo de armas y combatientes que emanan y atraviesan el país.

    Barry ha alertado de que "la situación se está deteriorando" y ha puesto como ejemplo de ello el ataque perpetrado el martes por el grupo yihadista Estado Islámico contra el Ejército de Níger, que se saldó con la muerte de 29 militares.

    En un comunicado publicado en su agencia de noticias Amaq, la organización terrorista aseguró que la emboscada registrada en Balley Berry, cerca de la frontera con Malí, fue obra de su filial en la zona, Estado Islámico en Gran Sáhara (ISWA).

    En respuesta, el presidente de Níger, Mahamadou Issoufou, resaltó que "las fuerzas del mal que siembran el terror serán derrotadas, como lo fueron en Irak y Siria", donde una coalición internacional encabezada por Estados Unidos apoyó a fuerzas iraquíes y milicias sirias para combatir al grupo yihadista.

    Por otra parte, el ministro burkinés ha recordado además que en los últimos meses han sido atacadas escuelas, comunidades y servicios públicos que han dejado sin educación y han provocado el desplazamiento de más de 600.000 personas sólo en Chad.

    Por ello, ha apuntado que es necesaria "una ayuda mucho mayor" para evitar un deterioro de la situación y la expansión de la amenaza a través del continente africano.

    Barry ha lamentado además que el aumento del gasto en defensa por parte de los países del G5 del Sahel --Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger-- "está suponiendo una gran carga sobre los servicios sociales", lo que está teniendo igualmente un impacto negativo sobre las poblaciones.

    En este sentido, la subsecretaria general de Naciones Unidas para Operaciones de Paz, Bintou Keita, ha subrayado que la "grave situación de seguridad" en el Sahel está marcada "por la mala gobernanza y la falta de recursos para los jóvenes, lo que representa un terreno fértil para el extremismo violento".

    "ESFUERZOS COORDINADOS"

    Keita ha señalado que la Fuerza Conjunta del G5 del Sahel "no puede hacer frente a la carga de la lucha antiterrorista y la estabilización de la región por sí sola", por lo que ha pedido "esfuerzos coordinados" para reducir la pobreza, mejorar la gobernanza, el desarrollo, la ayuda humanitaria y las intervenciones de seguridad. "Tenemos una responsabilidad compartida en el Sahel", ha argumentado.

    En esta misma línea se ha expresado el representante de la Unión Europea (UE) para el Sahel, Ángel Losada, quien ha apuntado que la situación en la región afecta también a la de Europa y el resto del mundo.

    Además, ha expresado la determinación de la UE para continuar apoyando al G5 del Sahel para que logre sus objetivos sobre el terreno a través de la movilización de apoyos políticos y financieros.

    Pierre Buyoya, representante de la Unión Africana (UA) para Malí y el Sahel, ha dicho que la amenaza se está expandiendo desde la región hacia países como Togo, Benín y Ghana.

    Por ello, ha destacado la "absoluta y urgente necesidad" de que la Fuerza Conjunta esté operativa y de que "la totalidad de la comunidad internacional le preste su apoyo" para combatir el terrorismo.

    SEGURIDAD Y DESARROLLO

    El representante permanente de Francia ante la ONU, François Delattre, ha indicado que el deterioro de la situación de seguridad en el Sahel está afectando a los países de África Occidental y ha incidido en la necesidad de "caminar sobre las piernas de la seguridad y el desarrollo".

    "Las amenazas a las que hace frente el Sahel requieren la movilización total de este Consejo", ha dicho, también en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

    Por su parte, el representante en funciones de Estados Unidos ante la ONU, Jonathan Cohen, ha subrayado que las tropas de pacificación internacionales no pueden solucionar por sí solas los problemas en la región y ha defendido que la ayuda bilateral "sigue siendo la mejor forma" de apoyar a la Fuerza Conjunta.

    El representante ruso ante el organismo, Dimitri Polyanski, ha indicado que el nivel de amenaza en el Sahel "no tiene precedentes" y ha lamentado que en la región "se están recogiendo los frutos del colapso del Estado libio, resultado de una grosera intervención extranjera".

    "ACTUAR AHORA"

    La sesión ante el Consejo de Seguridad de la ONU para abordar el deterioro de la seguridad en el Sahel ha tenido lugar cerca de una semana después de que altos cargos del organismo pidieran a la comunidad internacional "actuar ahora" ante la grave crisis humanitaria en la región a causa del incremento de los ataques.

    Los coordinadores residentes y humanitarios de la ONU para Burkina Faso, Malí y Níger advirtieron de que las necesidades humanitarias en estos tres países excede los recursos disponibles y de que existe el riesgo de que la violencia se extienda a los países costeros de África Occidental.

    En 2019, un total de 5,1 millones de personas en las regiones afectadas por la violencia necesitarán asistencia urgente, de las que 2,3 millones están en Malí, 1,2 millones en Burkina Faso y 700.000 en el oeste de Níger.

    Para atender sus necesidades, la ONU y la comunidad humanitaria han solicitado 600 millones de dólares con los que se espera asistir a 3,7 millones de personas. Sin embargo, en los cuatro primeros meses del año solo se ha recibido el 19 por ciento de los fondos.

    AUMENTO DE LOS ATAQUES Y LOS DESPLAZADOS

    Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), desde 2018 el número de incidentes violentos en Malí, Burkina Faso y el oeste de Níger --las regiones de Tillaberi y Tahoua-- ha alcanzado niveles entre dos y cuatro veces superiores a los registrados en el momento álgido de la crisis maliense en 2013.

    Solo en abril, se registraron más de 150 incidentes violentos en los que han muerto más de 300 personas. En el Sahel, donde las necesidades ya son de por sí altas, la crisis actual está afectando a familias extremadamente vulnerables y comunidades que aún tratan de recuperarse de la grave sequía que golpeó la región en 2018.

    Así, el número de desplazados internos en los tres países se ha multiplicado por cinco en el último año. En total, hay 331.000 desplazados internos (161.000 en Burkina Faso, 99.000 en Malí y 70.000 en el oeste de Níger), mientras que otras 103.000 personas han buscado refugio en otros países.

    Además, hay un total de 1.811 escuelas que no están operativas, 908 de ellas en Burkina Faso y otras 366 en Malí, mientras que también hay 84 centros de salud que no prestan servicios, siendo en este caso Malí el país más afectado con 66, mientras que en Níger por ahora no hay ninguno.

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