23 de octubre de 2019
9 de diciembre de 2014

China libera a uno de sus presos políticos más veteranos

PEKÍN, 9 Dic. (Reuters/EP) -

China ha liberado a uno de sus presos políticos más veteranos, el disidente mongol Hada, que ha pasado gran parte de las últimas dos décadas en prisión, según ha confirmado un pariente este martes.

"No está en buen estado de salud", ha lamentado el tío del disidente en declaraciones a Reuters. Además ha explicado que el hermano menor de Hada le había anunciado la liberación a primera hora de este martes en la capital de Mongolia Interior, en Hohhot, sin querer hacer más comentarios.

Hada fue juzgado a puerta cerrada en 1996 y encarcelado durante 15 años acusado de separatismo, espionaje y por apoyar al grupo de la Alianza Democrática de Mongolia Meridional, que buscaba mayores derechos para la etnia mongol de China. El prisionero siempre se ha defendido asegurando que los cargos fueron inventados.

Aunque en 2010 fue puesto en libertad, tuvo que cumplir, por separado, otra condena de cuatro años de "privación de derechos políticos" en un centro de detención ilegal en la región norteña de Mongolia Interior, según ha explicado su familia. La esposa de Hada, Xinna, y su hijo, Uiles, también han estado entrando y saliendo de prisión en los últimos años.

Amnistía Internacional (AI) considera que Hada es un preso de conciencia y ha expresado sus temores sobre su bienestar, al igual que Estados Unidos y la Unión Europea.

Si bien la liberación de Hada es un movimiento positivo, las autoridades seguirán observándole de cerca, como ocurre comúnmente con los disidentes, ha explicado el investigador de Amnistía Internacional en Hong Kong, Patrick Poon.

"A pesar de que tendrá más libertad de movimiento porque ha sido puesto en libertad, toda la familia puede estar sujeta a una vigilancia relativa", ha lamentado Poon.

REPRESIÓN ÉTNICA

Décadas de migración de la etnia han --dominante--, han derivado en que los chinos mongoles se hayan convertido en minoría en su propia tierra. Oficialmente, representan menos de una quinta parte de la población de Mongolia Interior, de un total de casi 24 millones.

En 2011, la comunidad mongol celebró manifestaciones masivas exigiendo una mejor protección de sus derechos y tradiciones tras la muerte de un pastor mongol que protestaba ante la contaminación de una mina de carbón.

Pekín teme que se desarrollen disturbios étnicos en las zonas fronterizas estratégicas, por lo que mantiene un estricto control sobre Mongolia, al igual que lo hace en el Tíbet y Xinjiang a pesar de que la región tiene, supuestamente, un alto grado de autonomía.