12 de diciembre de 2019
16 de noviembre de 2019

Cierran las urnas en Sri Lanka tras una jornada marcada por la violencia

Cierran las urnas en Sri Lanka tras una jornada marcada por la violencia
Elecciones en Sri Lanka - REUTERS / DINUKA LIYANAWATTE

COLOMBO, 16 Nov. (Reuters/EP) -

La votación en las elecciones presidenciales de Sri Lanka han terminado este sábado tras una jornada marcada por incidentes violentos como el ataque contra un convoy de a autobuses que trasladaba a musulmanes ocurrido poco antes de la apertura de las urnas en Anuradhapura, en el centro de Sri Lanka.

La Policía ha informado de que afortunadamente no ha habido heridos, aunque ha dado cuenta de numerosas carreteras cortadas por barricadas levantadas con neumáticos incendiados.

El Centro de Seguimiento de la Violencia Electoral, un organismo independiente, ha contabilizado al menos 196 incidentes durante la jornada, incluidos al menos tres ataques y 61 casos de intimidación. Sin embargo, el presidente de la Comisión Electoral, Mahinda Deshapriya, ha asegurado que no han amedrentado a las minorías, que habrían acudido en gran número a votar.

Así, la Comisión Electoral ha informado de una participación de más del 80 por ciento, presumiblemente la mayor en la historia del país. El recuento se realizará durante la noche y los resultados podrían publicarse en la tarde del domingo, ha indicado Deshapriya en declaraciones a la prensa.

En total son 35 los candidatos presidenciales, pero los favoritos son el ex ministro de Defensa Gotabaya Rajapaksa y el ministro Sajith Premadasa, amparados en dos programas tan diferentes como representativos de las dos realidades más importantes en el país: la defensa de la seguridad nacional y el impulso de políticas sociales en un entorno de profunda discriminación.

Gotabaya, hermano del ex presidente Mahinda Rajapaksa, se presenta ante los ceilandeses, en especial ante los residentes de las grandes ciudades, como garante de la seguridad frente a la violencia en un país todavía conmocionado por la ola de atentados del pasado Domingo de Pascua que costaron la vida a 250 personas, mientras que Premadasa ha centrado sus miras en la población rural con promesas de viviendas gratuitas, ayudas escolares e incluso la distribución sin coste de productos de higiene femenina.

Ambos, sin embargo, se parecen en sus planes de desarrollo internacional para el país con un mismo objetivo común: equilibrar las relaciones con China -- poseedora de una cuarta parte de la deuda nacional ceilandesa -- e India, que perciben a Sri Lanka como un punto estratégico en sus rutas de comercio marítimo.

En segundo plano, una vez más, se encuentra la minoría tamil, todavía a la búsqueda de justicia después de 26 años de guerra civil que terminó en 2009 tras una ofensiva final del Ejército ceilandés -- el bombardeo sistemático efectuado en verano de ese año de los últimos reductos de los rebeldes tamiles y la población civil atrapada en ellos -- considerada por múltiples organizaciones humanitarias como una de las atrocidades más sangrientas del último cuarto de siglo, al dejar cerca de 40.000 muertos. Gotabaya Rajapaksa era el ministro de Defensa.

Por su parte, los musulmanes suponen un 10 por ciento de los 22 millones de habitantes de la isla y son objeto recurrente de hostilidades desde los atentados de abril.

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