14 de octubre de 2019
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  • 12 de marzo de 2008

    Crónica EEUU.- El gobernador de Nueva York dejará su cargo el próximo lunes por un escándalo de prostitución

    La dimisión de Spitzer, que era uno de los 'superdelegados' demócratas, podría afectar a Hillary Clinton

    NUEVA YORK, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

    El gobernador de Nueva York, el demócrata Eliot Spitzer, presentó hoy su dimisión tras el escándalo desencadenado por contratar los servicios de prostitutas de lujo durante su mandato, hecho que trunca una prometedora carrera política que comenzó hace tan sólo 16 meses y que podría afectar a la candidata demócrata a la presidencia Hillary Clinton, ya que Spitzer era uno de los 'superdelegados' con poder de voto en la convención del partido en agosto.

    "Dimito del cargo de gobernador de Nueva York", declaró Spitzer en una breve comparecencia ante la prensa en Albany, capital del estado, precisando que, a petición del vicegobernador del estado, David Paterson --quien le sustituiá en el cargo-- y para facilitar la transferencia del poder, la renuncia "será efectiva el lunes 17 de marzo".

    Spitzer, de quien las autoridades escucharon una conversación telefónica en la cual concertaba una cita con una prostituta en un hotel de Washington el mes pasado, reconoció que "el remordimiento" que tiene estará "siempre" con él. En este sentido, agregó que "no hay palabras que puedan describir lo agradecido" que está por "el amor y la compasión" que le han demostrado su esposa, sus hijos y toda su familia.

    "Se espera mucho de aquellos a quienes se da mucho", indicó. Así, explicó que ha recibido "el amor" de su familia, "la confianza de la gente de Nueva York" y "la oportunidad de gobernar este estado". Por ello, dijo lamentar "profundamente" no haber "estado a la altura de lo que se esperaba" de él. "A cada neoyorquino y a todos los que creyeron en lo que intenté representar, les pido disculpas sinceramente", añadió.

    Según informa el diario 'The Washington Post', el gobernador había pasado los dos últimos días discutiendo con su familia y sus abogados los pasos a seguir, después de que el lunes saliera a la luz la polémica información. De acuerdo con los ayudantes consultados por el 'Post', su mujer no quería que dimitiese.

    No obstante, el todavía gobernador de Nueva York recalcó que "como funcionario", tanto él como las personas con las cuales ha trabajado han "llevado a cabo un gran reto" y "aún queda mucho por hacer". "Y no puedo permitir que mis sentimientos privados trastornen el trabajo de este gente", señaló.

    Basándose en su opinión de que, "independientemente de su posición o poder", las personas "asumen la responsabilidad de su conducta", aseguró que no se exigirá menos a sí mismo. "Por este motivo dimito del cargo de gobernador", declaró. Por último, manifestó que, a partir de ahora, intentará "servir al bien común" pero esta vez "fuera de la política".

    Paradójicamente, el político trabajó en el pasado como fiscal general del Estado de Nueva York y se forjó una importante reputación como investigador de crímenes financieros en Wall Street y de redes de prostitución.

    Han surgido rumores sobre la posibilidad de que Spitzer estuviese intentando alcanzar un acuerdo con los investigadores federales para evitar o reducir su responsabilidad penal, pero el fiscal federal de Estados Unidos para el Distrito Meridional de Nueva York, Michael García, aclaró que finalmente no se llegó a ningún acuerdo.

    "No hay acuerdo entre esta oficina y el gobernador Eliot Spitzer en relación con su dimisión o con cualquier otro asunto", recalcó en un comunicado. La oficina de García está investigando la organización dedicada a la prostitución cuyos servicios presuntamente contrató Spitzer.

    Aunque la prostitución es ilegal en la mayoría de los estados norteamericanos, los expertos legales opinan que es improbable que al gobernador se le impute cargo alguno como cliente de este tipo de servicios, pero sí que podría enfrentarse a las consecuencias legales derivadas de los métodos de pago utilizados.

    CONSECUENCIAS PARA CLINTON

    El gobernador es uno de los principales apoyos de la precandidata demócrata a la Presidencia estadounidense Hillary Clinton e incluso se mencionaba su nombre como eventual miembro del gabinete de ésta si fuera elegida presidenta. Hasta el momento, la senadora por Nueva York no se ha pronunciado sobre el escándalo.

    Además, Spitzer era 'súper delegado', es decir, tenía poder de voto en la convención demócrata en la que el partido elegirá a su candidato a la Casa Blanca, pero al dimitir como gobernador ha perdido este honor y además no será reemplazado como 'súper delegado', algo que a priori perjudicaría a Clinton.

    Según la cadena de televisión WBNG, Clinton y Spitzer mantienen una relación de amistad desde que ella se presentó como candidata a senadora en Nueva York en el año 2000. El pasado lunes la precandidata declaró respecto a los rumores sobre Spitzer: "vamos a esperar y ver qué sale de la siguiente fase, pero ahora mismo no tengo ningún comentario que hacer". "Y creo que lo apropiado es desear el bien a su familia", agregó.

    INVESTIGADO POR EL FBI

    El 'Washington Post' informó de que Spitzer ya estaba siendo vigilado por el FBI semanas antes de que se produjera el encuentro con una prostituta que ha desencadenado el escándalo. Según el diario, que cita a una persona conocedora de la investigación, el FBI había intentado sin éxito coger por sorpresa a Spitzer en el mismo hotel en el que se citó con la prostituta.

    Tras escuchar una conversación telefónica en la que éste hablaba de la posibilidad de reunirse con una meretriz en un viaje a Washington, el FBI envió un equipo de vigilancia al Hotel Mayflower el 26 de enero.

    El gobernador ha sido identificado por las fuerzas de seguridad como el anónimo 'cliente 9' que aparece en documentos judiciales y que pagó por una prostituta para que viajara de Nueva York a Washington el 13 de febrero para reunirse con él en Mayflower, el mismo hotel en el que ya le esperó el FBI en enero, relata el 'Post'. Los citados documentos judiciales dan a entender que Spitzer era un cliente habitual de las meretrices de lujo.

    La vigilancia en el hotel se produjo dos semanas después de que un juez federal autorizara a los investigadores a que interceptaran las llamadas del servicio de señoritas de compañía y sus mensajes de texto. Spitzer, según el relato del diario, pasó gran parte del 26 de enero y de la noche en el hotel pero los agentes no vieron llegar a ninguna mujer a su habitación.

    La investigación criminal contra Spitzer comenzó cuando el North Fork Bank notificó a la unidad de delitos financieros del Departamento del Tesoro las actividades sospechosas en una de las cuentas personales del gobernador, según indicó al rotativo otra fuente cercana al caso.

    El intento por parte de Spitzer de realizar una transferencia de 10.000 dólares en tres partes fue lo que hizo saltar las alarmas, para posteriormente comprobarse que este dinero iba destinado a tres compañías que actuaban como tapadera del Emperors Club, que gestiona los servicios de las acompañantes de lujo.

    Siempre según el 'Washington Post', los investigadores han constatado que Spitzer requirió los servicios del Emperors Club en al menos ocho ocasiones en los últimos años y, según precisó un oficial, se sigue investigando el alcance de su actividad.

    Spitzer se convirtió en gobernador de Nueva York con el apoyo de casi un 70 por ciento de los votos en noviembre de 2006, cuando prometía hacer limpieza en la política del estado. Ahora también asciende al 70 por ciento la cantidad de votantes de Nueva York que deseaba su dimisión, según una encuesta realizada hoy por NBC/Marist.