26 de noviembre de 2020
30 de septiembre de 2006

Crónica Hungría.-Las municipales de mañana suponen una prueba para el Gobierno tras dos semanas de protestas callejeras

Ocho millones de húngaros eligen sus representantes después de que el Gobierno admitiera haber manipulado detalles de su política económica

MADRID, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

Los votantes húngaros tienen mañana domingo, a través de las elecciones municipales, la oportunidad de expresar publicamente su opinión sobre el Gobierno tras la emisión de un vídeo en el que el primer ministro, Ferenc Gyurcsány admitía haber mentido sobre la política económica del país, lo que provocó las protestas callejeras mas intensas desde la revolución de 1956.

El Partido Socialista de Gyurcsány cuenta con el apoyo del 25 por ciento del electorado de Budapest, según una encuesta de Gallup, en comparación con el 44 por ciento obtenido durante las pasadas elecciones generales de abril, en lo que se convirtió en el segundo mandato socialista tras su primera victoria en septiembre de 2004. Sin embargo, la emisión del polémico vídeo, que ha provocado intensas protestas durante dos semanas, supone un golpe del que quizás el primer ministro no pueda recuperarse, según los expertos.

"El Gobierno podría debilitarse aún más si continúa perdiendo votos", afirmó Attila Juhasz, analista de la compañía Political Capital en Budapest, que señaló además que la posición del primer ministro depende demasiado del pilar político formado por el resto de partidos y "podría peligrar si la coalición que hasta ahora le apoya comenzara a darle la espalda".

Hasta ahora no se ha dado el caso. La coalición, que ostenta una mayoría de 34 escaños en el Parlamento, ha otorgado el máximo apoyo a Gyurcsány ante el brote de violencia callejera más importante desde que los tanques soviéticos aplastaran la revuelta anticomunista, hace más de medio siglo, durante el cual más de 200 personas fueron detenidas.

Este domingo, cerca de 8,2 millones de votantes escogerán a sus alcaldes y representantes locales en 3.174 concejalías distribuidas en todo el país.

La oposición, encabezada por el partido Fidesz, de centro-derecha, y dirigido por el ex primer ministro Viktor Orban, ha descrito los comicios de mañana como un plebiscito sobre la labor del primer ministro, y ha puesto en duda la legitimidad del Gobierno, a pesar de que la Coalición socialista, junto con la Alianza de Demócratas Libres parecen imbatibles, al ostentar 210 de los 386 escaños en el Parlamento.

Los partidos del Gobierno deberían sufrir una derrota espectacular para que se destruya la confianza que tienen depositada hasta el momento en el primer ministro, afirmaba el experto en análisis político Orsolya Szomszed, de la agencia Vision Consulting.

El apoyo a la oposición se concentra en las zonas rurales, principalmente, pero si consiguiera ganar en alguna de las 23 circunscripciones de Budapest, la imagen de Gurucsány como líder sólido podría decaer.

"Si Fidesz logra avanzar en estas elecciones, no sólo pondría en duda la legitimidad del Gobierno, sino que también podría dividir el apoyo socialista al actual primer ministro", según la analista del banco HSBC, Juliet Sampson.

REFORMAS ECONÓMICAS

La política económica de Gyurcsàny ha consistido en el aumento de impuestos y el recorte de subsidios para gas natural, medicinas y electricidad, para reducir el déficit presupuestario más elevado de la zona euro, lo que ha afectado a la mayor parte de los profesionales del sector sanitario y los agricultores.

"Las miles de personas que forman las bases populares de las protestas son granjeros, trabajadores del ferrocarril o profesionales sanitarios que han perdido su empleo o han visto cómo ha descendido su nivel de vida", según el equipo de análisis del DZ Bank AG, en Budapest.

Según los economistas, el Gobierno se está quedando sin radio de acción. De acuerdo con las últimas previsiones, se espera que el déficit público ascienda hasta el 10 por ciento del presupuesto, desde el 7,5 por ciento registrado en 2005, y muy por encima del 3 por ciento impuesto como límite máximo para los aspirantes a ingresar en la zona euro.

Además, el crecimiento económico se verá reducido en un 2 por ciento durante los próximos dos años; un descenso importante, teniendo en cuenta que el Producto Interior Bruto de Hungría había registrado un crecimiento anual del 4,5 por ciento durante la última década.

DIMISIÓN IMPROBABLE

Sin embargo, ni siquiera una rotunda victoria de la oposición en las municipales podría forzar la dimisión del Gobierno, debido a que no existen medios constitucionales para revocar la labor socialista.

"La estrategia de exigir la dimisión de Gyurcsány parece casi totalmente improbable desde un punto de vista político", afirmó Szomszed. "El primer ministro no dimitirá y las posibilidades de que la Coalición que le apoya termine nombrando un nuevo sucesor son realmente escasas", reconoció.

El pasado día 19, Gyurcsány aseguró en declaraciones a AP que su intención es continuar en el cargo y seguir adelante con sus reformas económicas y su programa de ajustes fiscales, por considerar que constituyen la "única dirección" para Hungría.

Asimismo, condenó los actos vandálicos cometidos durante los disturbios de aquella noche, que calificó como la "más larga y oscura" para el país desde el fin del comunismo en 1989, y expresó su "total confianza" en la Policía.

"Lo hicimos todo en secreto para que no se publicara nada antes de las elecciones", admitió Gyurcsány en la grabación emitida por la cadena 'Magyar Rádió'. El primer ministro se ha disculpado por el estilo, que no por el contenido, de su encendido discurso, proclamado en una reunión de dirigentes socialistas. Según declaró a la revista alemana de información 'Der Spiegel', "fue un monólogo cargado de emociones, es importante conocer el contexto en el que hablaba".

"En el pasado, en mi partido no tuvimos el valor suficiente, pero no estoy dispuesto a continuar la política del no hacer nada que desde los años 90 han practicado todos los políticos", según reconoció el máximo dirigente político de Hungría.