2 de diciembre de 2020
4 de noviembre de 2006

Crónica O.Próximo.- Los 8.000 colonos de Gush Katif viven en pésimas condiciones tras la retirada de la Franja de Gaza

Los "evacuados" se concentran en caravanas móviles y sus compensaciones se encuentran paralizadas en el proceso burocrático

MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

Cerca de 8.000 colonos judíos evacuados del campo de asentamientos de Gush Katif en la franja de Gaza en agosto de 2005 corren el peligro de quedarse de forma permanente en las residencias temporales habilitadas por el Gobierno israelí, a la espera de que Tel Aviv empiece a construir sus hogares lo que les ha provocado una sensación de abandono y de traición hacia los dirigentes hebreos, según informa IRIN, la agencia de noticias de Naciones Unidas.

Hasta la retirada israelí, los colonos vivían en 21 asentamientos situados a lo largo de los 35 kilómetros de la Franja. Posteriormente, 16 de los asentamientos fueron reagrupados para formar el campo de asentamientos de Gush Katif, situado en la costa, y al sur de la zona.

Los asentamientos, fuertemente protegidos por los soldados, ocupaban el 20 por ciento de Gaza. El pasado mes de agosto, y bajo el mandato del ex primer ministro Ariel Sharon, el Gobierno decidió retirarse de forma unilateral de la Franja de Gaza, que había permanecido ocupada durante casi 40 años. Esta decisión fue recibida con la negativa de los colonos de Gush Katif, que tuvieron que ser expulsados por los soldados, mientras veían cómo el Ejército eliminaba todo rastro de presencia israelí en la zona, destruyendo sus hogares.

Ahora, muchos de ellos, considerados oficialmente como "evacuados" entienden que se encuentran en una especie de limbo administrativo que les ha llevado a adoptar una nueva denominación, mucho más radical, para su estatus: "los expulsados".

Más de un año después de la retirada israelí, la antigua colono Laurence Beziz todavía mantiene la llave de la oficina de su colegio, que se encontraba en el antiguo asentamiento de Neve Dekalim. El colegio era uno de los pocos edificios que no había sido destruido por el Ejército israelí mientras los colonos dejaban el lugar en manos palestinas, bajo la promesa de mantener el carácter educativo de las instalaciones. Beziz sueña con volver un día a Gaza y recuperar su vida.

"Por supuesto que la gente sueña con volver. La mayoría de nosotros somos religiosos y creemos que Dios nos ha prometido esta tierra a los judíos. Tenemos fe en que al final regresaremos", afirma Beziz, madre de cuatro hijos.

Sin embargo, para Beziz, que ahora trabaja en el comité de Gush Katif para el realojamiento de los colonos, el Gobierno israelí no se encuentra preparado para abordar este desplazamiento. "El Gobierno lo ha hecho muy mal, a la hora de redistribuir a 1.800 familias en forma de comunidad, que es como queremos que se nos distribuya", afirma Beziz. "En muchos lugares no hay acuerdo entre el Gobierno y las autoridades de los lugares a los que queremos ir", agregó.

PRESIÓN, DIVORCIO Y ABSTINENCIA ESCOLAR

Las condiciones de presión para los evacuados de Gush Katif comienzan a ser asfixiantes. "Gush Katif lo era todo: el centro de la vida, el trabajo y la educación", afirma. "Estamos intentando reconstruir todo lo que fue destruido el pasado año, y eso es un proceso muy largo. Hay casos de depresión, e incluso pensamientos suicidas. Hay demasiada presión en la familia", señala Beziz.

La tasa de divorcio ha aumentando, así como la abstinencia escolar. El 30 por ciento de los 780 alumnos no acuden a la escuela, y entre ellos comienza a extenderse un sentimiento de alienación y de falta de pertenencia. "Es un trauma muy fuerte para ellos", afirma Beziz, "porque ya no pueden sentirse de la misma forma con Israel y con sus instituciones, como el Ejército y el Gobierno".

Muchas de estas familias viven en las llamadas 'caravillas', hogares móviles habilitados por el Gobierno israelí y que se concentran entre las ciudades de Ashdod y Ashkelon. Otros viven cerca de Jerusalén, cerca de la frontera con Egipto. Los colonos recibieron la promesa de recibir una compensación significativa por sus molestias, pero el proceso de solicitud es largo y muchos de los colonos encuentran dificultades para reunir el papeleo.

Estos problemas van acompañados de una tasa de desempleo que bordea el 51 por ciento. El Comité de Gush Katif cree que cerca de 500 familias se encuentran en un estado de tal pobreza que se ven obligadas a recurrir a la caridad.

"La vida en las 'caravillas' es muy difícil. Los muros parecen de papel, y se encuentran pegadas entre sí. Es muy difícil tener privacidad. Vivimos seis personas en 90 metros cuadrados, y en la caravilla de al lado, tenemos otros nueve", afirma Beziz.

"Tenemos una tasa de desempleo muy alta, y cuando no trabajas durante dos o mas, comienzas a comer por el dinero de las ayudas y a usarlo en tu vida diaria cuando se supone que es para reconstruir tu casa", señala.

Solo 150 de un total de 700 empresarios de Gush Katif han sido capaces de reabrir sus negocios tras la retirada, y de los agricultores, solo un tercio d ellos han podido seguir con su actividad en el campo.

COMPENSACIONES LIMITADAS

Las medidas compensatorias previstas por el Gobierno van a un ritmo muy lento, según el Comité de Gush Katif, mientras que la autoridad responsable de proporcionar las condiciones de vida en el lugar, señalan que el Gobierno hace lo que puede.

"Desde el punto de vista de los evacuados, cada día es una eternidad. Pero desde un punto de vista más amplio, hacemos lo que podemos", señala Haim Altman, portavoz de SELA. Altman afirmó a IRIN que 500 familias habían encontrado ya nuevos hogares para alquilar o comprar, y que cerca de 300 familias habían recibido tierras para vivir y para construir sus hogares con completa libertad.

Las 1.150 familias restantes serán realojadas en Nitzanim y Nitzam, cerca de Ashkelon, a partir del próximo mes de diciembre, afirmó Altman. "Tenemos que contar con las demandas de los evacuados, las peticiones las ciudades a las que se van a desplazar y, finalmente, con la ley", recordó Altman.

Sin embargo, Beziz afirmó que muchos de los antiguos colonos se sienten traicionados por el Gobierno que una vez les animó a instalarse en Gaza durante la ocupación israelí. "El Gobierno nos empujó a Gaza, desarrolló esta tierra y aseguró las fronteras de Israel", señaló.

Beziz, nacida en Francia, fue una de ellos. "Cuando llegamos allí, sufrimos el terrorismo, sufrimos dos Intifadas, y perdimos amigos y parientes. Miro hacia atrás y percibo una sensación de traición" dijo, en referencia al estado actual del conflicto entre Israel y militantes palestinos.

"Esperábamos que podría haber alguna forma de paz, pero cada día nos disparan con más cohetes Qassam (cohetes de fabricación casera), y lo cierto es que la retirada sólo ha incrementado la amenaza sobre la población civil de Israel", lamenta Beziz.