4 de abril de 2020
18 de agosto de 2008

Crónica Pakistán.- Musharraf cede a las presiones del Gobierno y dimite antes de ser destituido por el Parlamento

Tras nueve años en el poder, asegura que su futuro está "en manos del pueblo" y rechaza los cargos que la coalición le imputa

ISLAMABAD, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, tiró finalmente hoy la toalla y optó por dimitir de su cargo ante las amenazas de un proceso de destitución en su contra por parte de la coalición gobernante liderada por sus principales rivales políticos, si bien aseguró que ninguno de los cargos que estos le imputan son ciertos. La comunidad internacional se ha apresurado a asegurar que seguirá apoyando al país, en particular Estados Unidos, que tenía en Musharraf a uno de sus principales socios en la lucha antiterrorista.

"Lo dejo con la satisfacción de que hice todo lo que pude con honestidad y responsabilidad", anunció Musharraf en un discurso televisado a la nación que ponía fin a días de rumores sobre su renuncia, después de que la coalición gobernante liderada por el Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) de la ex primera ministra asesinada Benazir Bhutto y la Liga Musulmana de Pakistán (PML-N) del ex primer ministro Nawaz Sharif acordaran iniciar un proceso de destitución en su contra en la Asamblea Nacional.

Según Musharraf, el Gobierno tenía "derecho" a iniciar el proceso de 'impeachment' pero "enfrentarlo es mi derecho". En todo caso, quiso dejar claro que "ningún acta de acusación puede sostenerse en mi contra porque nunca hice las cosas por mi propio interés sino por el país", agregó.

"No me asusta el 'impeachment' porque no se puede demostrar ni un solo cargo contra mí", insistió, calificando las acusaciones hechas en su contra por la coalición gobernante de "falsas". "Tengo plena confianza en Alá el Todopoderoso e hice todo con la creencia de que Pakistán es lo primero", aseguró, insistiendo en que todas las decisiones que tomó en los más de ocho años que ha estado en el poder las consultó con "soldados, políticos, burócratas, miembros de la sociedad civil y ulemas".

Tras subrayar que durante su mandato se han celebrado elecciones "en dos ocasiones", la última de ellas el pasado 18 de febrero, Musharraf lamentó que la coalición gobernante no aceptara el apoyo que él les brindó tras los comicios para "ayudarles a abordar cuestiones complicadas" a las que se enfrenta el país. "La coalición me consideró un problema y no una solución" y "desgraciadamente todos mis llamamientos hacia la reconciliación (...) cayeron en saco roto", añadió.

Por último y tras defender su actuación en materia económica y energética --otras de las acusaciones vertidas contra él por el Gobierno--, Musharraf consideró que lo que tiene que hacer ahora Pakistán es "olvidar el pasado y centrarse en el futuro". "El Gobierno debería encontrar soluciones para los problemas y hacer avanzar el país", remachó.

Musharraf, que dijo que deja su "futuro en manos del pueblo", abandonó poco después su residencia oficial, después de que su renuncia fuera oficialmente aceptada y que el hasta ahora presidente del Senado, Muhammadmian Soomro, asumiera la jefatura del Estado de forma interina.

NOTICIA BIEN ACOGIDA

La noticia de la dimisión de Musharraf ha sido muy bien recibida en todo el país, tanto por la clase política, como por los ciudadanos que se echaron a las calles en varias ciudades del país para festejarlo, y el sector económico, con una fuerte subida de la Bolsa de Karachi.

No obstante, abre también un nuevo periodo de incertidumbre para este país asiático en posesión de armamento nuclear, ya que ahora habrá que elegir a un sucesor y todo apunta a que no será tarea fácil, visto lo que ha costado a los dos principales partidos de la coalición llegar a un acuerdo respecto a la destitución de Musharraf. El nuevo presidente debe ser elegido por las dos cámaras del Parlamento junto con las cuatro asambleas provinciales.

El líder del PPP y viudo de Bhutto, Asif Alí Zardari, calificó la dimisión del presidente de "victoria para la democracia y el pueblo de Pakistán" y, recordando lo que decía la difunta ex primera ministra, asesinada en un atentado en Rawalpindi el pasado 27 de diciembre, subrayó que "la democracia es la mejor venganza".

Desde el partido de Sharif, a quien Musharraf derrocó en el golpe de Estado de octubre de 2008, su portavoz, Ahsan Iqbal, dijo que la PML-N insiste en que el ya ex presidente sea juzgado por las presuntas violaciones a la Constitución que cometió durante su mandado. "En lo que se refiere a los delitos del general Musharraf, Nawaz Sharif ha dicho que él ha olvidado todas las injusticias cometidas contra él, pero los crímenes contra la nación, contra el sistema judicial, contra la democracia, no pueden ser perdonados por ninguna persona ni partido", añadió.

Precisamente, en cuanto a la decisión de Musharraf de destituir a numerosos magistrados, entre ellos el presidente del Tribunal Constitucional el pasado mes de diciembre, un dirigente del PML-N, Jawaja Saad Rafiq, indicó hoy que ahora que el presidente ha dimitido y que existe un acuerdo por parte de la coalición gobernante, estos deberían ser reinstaurados en sus cargos "en dos o tres días". Esta decisión había sido una de las más polémicas del ex presidente, provocando manifestaciones y sirviendo de punto de unión a la oposición en su contra.

La renuncia del jefe de Estado también ha sido bien acogida entre los partidos hasta ahora afines a él. El presidente de la Liga Musulmana de Pakistán-Quaid (PML-Q), Chaudhary Shujaat Hussain, dijo que Musharraf le había consultado antes de tomar su decisión definitiva y que ha dimitido "para evitar la confrontación". Asimismo, aseguró que la oposición quiere "trabajar con la coalición gobernante en armonía, pero depende de su actitud".

Por su parte, el líder del Movimiento Mutahidda Qoumi (MQM), Syed Haider Abbas Rizvi, calificó la decisión de Musharraf de "prudente" e incidió en que el país "no podía hacer frente a una confrontación". En este sentido, pidió al Ejecutivo que "se centre en ofrecer un mejor gobierno en mayor beneficio público".

REACCIÓN INTERNACIONAL

En la escena internacional la noticia ha sido acogida con cautela. India, país vecino y enemigo de Pakistán a falta de un acuerdo de paz, prefirió no comentar la renuncia de Musharraf, que calificó de "asunto interno", al igual que hizo la Comisión Europea. En la misma línea se pronunció el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, que a través de un portavoz se limitó a indicar que se trata de "un asunto interno" y que la coalición gobernante "siguió procedimientos constitucionales" para inciar el proceso de destitución.

Estados Unidos sí quiso agradecer a Musharraf el papel jugado en estos casi nueve años en el poder, en los que se convirtió en uno de sus principales socios, si no el más, en la lucha contra el terrorismo. "El presidente (George W.) Bush aprecia los esfuerzos del presidente Musharraf para la transición democrática en Pakistán y su compromiso para combatir a Al Qaeda y otros grupos extremistas", afirmó la Casa Blanca en un comunicado.

Al mismo tiempo, Washington mostró su compromiso con la estabilización de Pakistán, con el objetivo de "fortalecer la democracia" y "luchar contra el terrorismo" en el país asiático y prometió que "Bush continuará trabajando con el Gobierno de Pakistán para hacer frente a los retos económicos, políticos y de seguridad a los que se enfrenta".

También la antigua potencia colonial expresó su respaldo al Gobierno paquistaní, al que el ministro de Exteriores británico, David Miliband, llamó a promover un proceso de "refomas exhaustivas". Miliband, que destacó el papel de Musharraf en la lucha contra el terrorismo, prometió que continuará la cooperación con Pakistán, país al que a calificó de "amigo vital" para Reino Unido. Asimismo, desde Downing Street se quiso dejar claro que las relaciones entre ambos países "no dependen de un individuo".