23 de abril de 2019
  • Lunes, 22 de Abril
  • 21 de julio de 2008

    Crónica RDCongo.- HRW denuncia cientos de homicidios y violaciones en Kivu Norte seis meses después del acuerdo de Goma

    La organización acusa a "todos los grupos armados, incluido el Ejército", y lamenta la dejación de la ONU ante los abusos

    BRUSELAS, 21 Jul. (EUROPA PRESS) -

    La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) denunció hoy que los asesinatos y violaciones de civiles continúan a un ritmo "espantoso" en la provincia de Kivu Norte, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), a pesar de los acuerdos de paz firmados hace justamente seis meses entre el Gobierno y 22 grupos armados, incluidos el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), del general renegado Laurent Nkunda, y las milicias procedentes de los Mai Mai.

    La organización acaba de concluir una misión de diez días en los territorios más afectados por la violencia, Masisi y Rutshuru, en la que los investigadores recogieron informaciones sobre más de 200 homicidios de civiles y sobre violaciones de cientos de mujeres y niñas perpetrados desde enero "por todos los grupos armados, incluidos los soldados del Ejército congoleño", aseguró HRW en un comunicado. Asimismo, denunció que los 'cascos azules' de la Misión de la ONU (MONUC) no están protegiendo adecuadamente a los civiles y que los responsables de Derechos Humanos de la ONU conocen estos abusos pero no informan de ellos.

    "Seis meses después de la firma del acuerdo de paz, la situación de los Derechos Humanos no ha experimentado ninguna mejora y, de hecho, en algunas zonas se ha deteriorado", declaró la investigadora jefe de la división de África de Human Rights Watch, Anneke Van Woudenberg. "Las partes del acuerdo de paz asistieron a las negociaciones de Goma, pero sus tropas han seguido matando, violando y saqueando a civiles", añadió.

    El 23 de enero de 2008, después de semanas de conversaciones, el Gobierno congoleño firmó un acuerdo de paz en Goma, en Kivu Norte, con 22 grupos armados. El acuerdo obligaba a todas las partes a un alto el fuego inmediato, al desmantelamiento de las fuerzas y al respeto de las normas internacionales de Derechos Humanos.

    Tras la firma del acuerdo, el Gobierno puso en marcha un programa de paz, el Programa Amani, para coordinar los esfuerzos de paz del este de la RDC. No obstante, los fondos aportados por el Gobierno y los donantes internacionales han sido insuficientes para la realización de esta misión, según HRW.

    El acuerdo de paz no ha puesto fin a los combates, advirtió la organización. Aparte, los responsables de Naciones Unidas han dado cuenta de alrededor de 200 violaciones del alto el fuego desde el mismo 23 de enero.

    En la mayoría de los casos se trata de enfrentamientos entre las fuerzas del CNDP y una coalición informal de milicias formada por los llamados Mai Mai Mongols, los Patriotas Resistentes Congoleños (PARECO) y las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR), un grupo armado ruandés cuyos dirigentes participaron en el genocidio de 1994 en Ruanda y que no figura entre los firmantes del acuerdo de Goma.

    Human Rights Watch ha encontrado también pruebas creíbles de que los soldados del Ejército congoleño han apoyado a la coalición PARECO-Mai Mai Mongols-FDLR, lo cual pone en duda el compromiso del Gobierno con el proceso de paz.

    150 CIVILES MUERTOS EN BUKOMBO

    La mayoría de las violaciones más graves de Derechos Humanos han sido perpetradas en el interior o en los alrededores del área administrativa de Bukombo, en la parte oeste de Rutshuru, donde alrededor de 150 civiles murieron entre febrero y mayo de este año.

    Los combatientes de PARECO y de los Mai Mai Mongols, muchos de los cuales están mal entrenados y equipados, controlaron la zona entre diciembre y marzo con el apoyo de los milicianos de FDLR. Según decenas de personas interrogadas por Human Rights Watch, estos grupos armados atacaron aldeas, en las que robaron ganado y otros bienes, violaron a mujeres y niñas y mataron a los civiles que se les oponían, a los que acusaban de colaborar con el enemigo.

    Por ejemplo, el 9 de febrero los combatientes de PARECO violaron a Marie, una mujer de Bukombo de 24 años de edad que estaba embarazada de cuatro meses. "Me dijeron que si no les dejaba violarme me matarían", declaró a Human Rights Watch. "Me agarraron las piernas y me hicieron un corte en la parte inferior de la pierna derecha con un machete para demostrame que no bromeaban", añadió. La violación fue tan violenta que le hicieron perder el hijo. Los agresores mataron a continuación a su hermano delante mismo de la casa. Después de asesinar a otras dos personas y violar a cuatro mujeres, huyeron hacia una zona próxima a posiciones del Ejército gubernamental.

    En marzo y abril, los combatientes del CNDP lanzaron una ofensiva militar contra los PARECO y los Mai Mai Mongols en Bukombo. En el ataque mataron a un centenar de civiles después de disparar al azar contra más de una decena de aldeas. Según las informaciones recogidas por Human Rights Watch, una buena parte de los muertos eran ancianos o personas muy jóvenes que no habían podido huir del ataque.

    El CNDP también ha ejecutado sumariamente a civiles a los que acusaban de ser combatientes de PARECO. El pasado 20 de abril, los milicianos de Nkunda detuvieron y mataron a golpes a cuatro hombres y a un niño de doce años en la aldea de Gashavu. Otros seis civiles fueron secuestrados, entre ellos una mujer y una niña de quince años. Varios fueron liberados a continuación.

    Estos enfrentamientos y otros más recientes en Kirumbu, Busoro y Busiye en el territorio de Masisi, donde el CNDP se enfrenta a los combatientes de PARECO y de FDLR, han causado el desplazamiento de gran cantidad de civiles y el deterioro de la situación humanitaria. En Kivu Norte, cerca de 100.000 personas se han visto obligadas a huir desde la firma del acuerdo de paz, que se añaden a las 750.000 de desplazamientos anteriores.

    A pesar de esta situación, algunos combatientes respondieron al llamamiento para que depusieran las armas. En mayo, cientos de Mai Mai Mongols se rindieron, 334 de ellos en la localidad de Bambu, y reclamaron su incorporación al Ejército congoleño. No obstante, según Human Rights Watch, el pasado 10 de julio las autoridades todavía no habían atendido a su petición y al menos 94 de ellos han huido y seguramente se han reincorporado a la lucha armada. Aparte, los grupos armados han seguido reclutando a nuevos combatientes, algunos de ellos a la fuerza.

    DEJACIONES DE LA MONUC

    Según la organización, los 'cascos azules' de la Misión de la MONUC --que cuenta con más de 5.000 efectivos en Kivu Norte-- han intentado penetrar en las zonas de interposición entre las facciones beligerantes, pero lo han hecho de forma demasiado diseminada y han sido objeto de ataques armados. El pasado 23 de abril, durante la ofensiva del CNDP en Bukombo, un 'casco azul' resultó herido, tras lo cual los soldados se retiraron de la zona.

    El 11 de junio, las fuerzas de la ONU se retiraron sin previo aviso de Misinga, una zona de interposición crucial entre las milicias de CNDP y PARECO, "dejando sin protección a cientos de civiles que habían buscado seguridad alrededor de la base de la ONU", según la organización. Varios testigos explicaron a Human Rights Watch que los combatientes de FDLR y PARECO lanzaron una ofensiva poco después de la marcha de los 'cascos azules', causando la muerte de un civil y nuevos desplazamientos.

    Según HRW, los responsables de Derechos Humanos de la ONU han recabado informaciones sobre muchos de estos abusos, pero no los han publicado ni los han puesto a disposición de los mediadores internacionales de Estados Unidos, la Unión Europea y la Unión Africana implicados en el proceso de paz. En junio, los diplomáticos y los responsables del Gobierno congoleño llegaron a un acuerdo para nombrar un consejero especial sobre Derechos Humanos para el este de la RDC, pero este puesto sigue sin cubrirse.