29 de noviembre de 2020
1 de abril de 2007

Crónica Somalia.- Ligera esperanza en Mogadiscio tras la nueva tregua entre el clan Hawiye y la misión etíope

El acuerdo llega cuatro días después de la última ofensiva somalí-etíope contra los insurgentes islamistas

MOGADISCIO, 1 Abr. (EP/AP) -

El clan Hawiye, uno de los grupos tribales más importantes de Somalia y vinculado a los insrugentes partidarios de la Unión de Tribunales Islámicos, alcanzó hoy domingo una renovación de la tregua con los oficiales etíopes que colaboran con el Gobierno somalí para detener la violencia que asuela la capital por cuarto día consecutivo. A pesar de que el portavoz del clan, Ahmed Diriye, afirmó que la lucha debería concluir en "cuestión de horas", la violencia en la capital está llegando a niveles que no se recuerdan desde hace más de 15 años.

La razón es la ofensiva especial iniciada el pasado jueves contra los insrugentes islamistas y que se ha centrado en los puntos de la capital dominados por el clan Habr Gedir, una rama de los Hawiye, que controló Mogadiscio, como miembro de la UTI, durante seis meses antes de ser expulsada el diciembre pasado.

Las negociaciones entre el clan y los representantes del Ejército etíope son, sin embargo, inestables y siempre cabe la posibilidad de que un incidente especialmente violento pueda poner fin a las relaciones entre ambas partes. El pasado fin de semana, los dirigentes del clan confirmaron que aún consideraban vigente la tregua alcanzada entre sus milicias y la misión del Ejército etíope desplegada en la capital somalí y que proseguirían las negociaciones para lograr una paz permanente, dentro de las cuales se inserta esta reafirmación del alto el fuego.

Pero a pesar de los últimos avances, Mogadiscio volvió a amanecer hoy con fuego de mortero en lo que es el cuarto día consecutivo de violencia entre militares e insurgentes islamistas, cobrándose varias docenas de muertos y al menos 220 heridos en los últimos días, según Cruz Roja. Fuentes consultadas por el medio somalí Somalinet elevan la cifra a 150 muertos y más de 400 heridos.

Mogadiscio vuelve a ser una ciudad en guerra que no conoce el orden y se encuentra vacía de poder. Citando fuentes no confirmadas, Somalinet informó de que el presidente Abdulaji Yusuf fue evacuado del palacio presidencial de la capital y transportado a la ciudad de Baidoa por un helicóptero etíope nada más comenzar la operación.

Y aún con tal protección, su vida corrió peligro. Un día después de que el Ejecutivo pusiera en marcha la ofensiva, testigos presenciales indicaron que un helicóptero que estaba bombardeando zonas insurgentes resultó derribado en Mogadiscio. "El helicóptero parecía una bola de fuego y humo antes de estrellarse", señaló un testigo presencial que vio el aparato estrellarse en una zona residencial cerca del aeropuerto.

Previamente, cientos de soldados del Ejército etíope sufrieron un ataque fulminante a primera hora por parte de los rebeldes. "Las tropas etíopes están usando tanques para combatir contra cientos de hombres armados somalíes desde el amanecer", según explicó Jalif Mohamed Mumin, quien abandonó su hogar en busca de refugio.

Ayer, el portavoz del presidente somalí, Hussein Mohamud Hussein culpó de la violencia a los terroristas extranjeros, al afirmar que Al Qaeda había enviado a sus guerrilleros a luchar contra el Gobierno y las tropas aliadas, los mismos elementos "que se encontraban detrás del derribo del helicóptero".

MASACRE CIVIL

"Las víctimas son los civiles, y sólo civiles, que mueren en estas luchas", afirmó ayer Khadijo Farah Warsame, 45, madre de siete hijos

El Comité Internacional de la Cruz Roja afirma que por el momento han sido atendidos al menos 220 heridos, la mayoría de ellos civiles con impactos de bala o metralla. Sin embargo, la situación es tan crítica que muchos de ellos no pueden recibir la atención médica apropiada, viéndose obligados a dormir en el suelo de los hospitales.

Hasta el momento, las fuerzas de pacificación ugandesas de la Unión Africana (AMISOM) "permanecen acuarteladas en sus bases, cerca del aeropuerto, y no hacen nada", explica uno de los residentes. A pesar de las negociaciones, todavía parece lejano el fin de los enfrentamientos. Y aunque el clan solicitó el fin de la ofensiva, el Gobierno somalí han reiterado que las tropas militares permanecerán en la capital hasta que la insurgencia islamista quede completamente extinta.

"Todos los comercios se encuentran cerrados, todos los mercados, todas las tiendas. Ahora la gente busca comida. ¿Dónde va a encontrarla?", se pregunta Farah Hassan.

Según informó ayer la agencia misionera de noticias MISNA, "las luchas continúen en el norte del país, cerca del estadio y del hospital Al-Hayat, pero sólo han dañado la puerta, afortunadamente". Otra fuente confirmó a la agencia que "el sur está más calmado, pero aún así es desastroso".

La desesperación ha dominado a la población hasta tal punto que "todos están deseando abandonar Mogadiscio, porque estamos siendo obligados a aguantar las consecuencias de una lucha que no perdona a nadie", según informó un residente a la misma agencia.

"Todo el mundo está huyendo. Las calles del norte de la ciudad están bloqueadas, y todo el mundo huye hacia Afgoye", según la fuente consultada por la agencia. Afgoye es una de las ciudades más grandes del país y se encuentra a 30 kilómetros al sur de la capital.

RECHAZO ESTADOUNIDENSE

Y con todo, Somalia sigue siendo un país considerado peligroso para la seguridad internacional, al menos por Estados Unidos. El acceso al país para los "terroristas extranjeros" continúa siendo fácil a causa de la inestabilidad política, lo que convierte a Somalia en una creciente amenaza de seguridad para África occidental, según un último informe de la Casa Blanca.

El documento, sometido a comités relevantes del Congreso, sostiene que varios agentes secretos de Al Qaeda utilizaron Somalia como una base de operaciones, que recibió a los autores de los atentados de 1998 contra dos embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania y los ocurridos en 2002 contra un avión de pasajeros israelí y un hotel en Kenia. Así, señala que supone "una amenaza inmediata tanto para Somalia como par los intereses internacionales del Cuerno de África".

El informe fue ordenado por el Congreso estadounidense y ha sido sometido a los comités por el presidente, George W. Bush.