18 de noviembre de 2019
14 de marzo de 2008

Crónica Tíbet.- Tiendas y coches incendiados tras los intentos chinos de reprimir las manifestaciones en Lhasa

El Dalai Lama pide a Beijing que abandone el uso excesivo de la fuerza para controlar a los manifestantes

BEIJING, 14 Mar. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Débora Altit) -

Las protestas tibetanas contra China en Lhasa parecen haber pasado de las manifestaciones pacíficas a los actos violetos, después de que en la tarde de hoy se registraran varios incendios en establecimientos y coches de la capital tibetana. Los monjes llevan manifestándose desde el lunes para denunciar el férreo control que mantiene Beijing sobre esta región autónoma.

Según reconoció esta tarde la agencia oficial china Xinhua, en una breve información, las tiendas situadas en los alrededores del templo de Jokhang, el monasterio de Ramogia y el mercado de Chomsigkang "fueron incendiadas en (un acto de) violencia en el centro de Lhasa en el mediodía del viernes". Varios vehículos fueron incendiados también en la zona y, entre ellos se incluían, según otras fuentes, coches de policía.

Se desconoce si en las quemas han intervenido los propios monjes, aunque parece más bien producto de ciudadanos furiosos, que han reaccionado así al intento de la Policía de intentar abortar una manifestación en un pequeño templo de Lhasa.

De acuerdo con los testigos citados por Xinhua, la gente salió huyendo del lugar, aunque "hubo informes de heridos" que, según la agencia, han sido hospitalizados. La situación de caos comenzó a las dos de la tarde, hora local, y continuaba por la tarde. La capital de Tíbet ha sido colonizada en las últimas décadas por población de nacionalidad han, es decir, china, que son quienes suelen tener la propiedad de comercios, además de ocupar los órganos de decisión de la ciudad, por lo que es probable que los establecimientos incendiados fueran de ciudadanos chinos.

Durante los altercados, además, se pudieron oír también disparos, según informó la Embajada estadounidense, que recomendó a sus ciudadanos que no salieran a la calle.

"Ya no son sólo los monjes. Ahora se han unido un montón de habitantes", señaló desde Lhasa una fuente citada por Reuters. "La gente ha estado quemando coches, motos y autobuses. Hay humo por todos lados y han estado tirando piedras y rompiendo ventanas. Tenemos miedo", comentó otro.

EL DALAI LAMA CRITICA LA RESPUESTA DE BEIJING

El Gobierno tibetano en el exilio, en la localidad india de Dharamsala, ha manifestado su oposición a esta respuesta desmesurada de la policía. "Sentimos que está respuesta tan dura no se corresponde con el enfoque de los manifestantes, que están expresando de forma pacífica sus aspiraciones", ha dicho el portavoz del gobierno exiliado, Thupten Samphel, que ha apelado a la comunidad internacional para convencer a China de que deponga las tácticas violentas.

Por su parte, el Dalai Lama hizo un llamamiento hoy a las autoridades chinas a que dejen de usar la "fuerza bruta" contra los monjes tibetanos y otras personas que se están manifestando en Lhasa contra el férreo control que ejerce Beijing sobre el Tíbet.

"Estas protestas son una manifestación del arraigado resentimiento del pueblo tibetano bajo el presente gobierno", afirmó en una declaración recogida por Reuters. "Por tanto, apelo a las autoridades chinas a que dejen de usar la fuerza y aborden el resentimiento del pueblo tibetano a través del diálogo con el pueblo tibetano", añadió.

LA POLICÍA BLOQUEA LOS MONASTERIOS

Para evitar que continúen las protestas de los monjes iniciadas el día 10 de marzo en recuerdo de la fracasada rebelión de 1959 contra la invasión china (en Tíbet desde 1951), la Policía ha bloqueado los monasterios de Drepung, Sera y Ganden, situados a las afueras de Lhasa, y mantiene a centenares de monjes encerrados en su interior, señala International Campaign for Tibet, que en su web incluye una fotografía en la que pueden apreciarse ocho camiones militares y decenas, si no centenares de soldados, apostados en Drepung. Se desconoce el número de monjes encarcelados desde que comenzaron las protestas, pero ronda, al menos, la cincuentena.

Según ha informado Radio Free Asia, dos monjes del monasterio de Drepung se encuentran en estado grave después de intentar suicidarse en señal de protesta por la actuación policial. Los monjes, que intentaron cortarse las venas y también se hicieron cortes en el pecho, están siendo tratados en la clínica del monasterio porque se han negado a ser trasladados al hospital.

"Hay muchos otros monjes que se han herido a sí mismos por desesperación, y las protestas estaban continuando dentro del monasterio los días 12 y 13", señala una fuente no identificada y citada por Radio Free Asia.

PROTESTAS EN OTRAS REGIONES

Las protestas, además, se están extendiendo a otras regiones del llamado "Gran Tíbet", es decir, a territorios también tibetanos que China dividió, tras invadir la región entre 1949 y 1951, entre varias provincias y regiones chinas.

Es el caso, por ejemplo, del monasterio de Ditsa, en la localidad de Bayan (Hualong en chino), en la actual provincia de Qinghai. Según International Campaign for Tibet, los monjes de Ditsa aprovecharon la visita de un equipo chino llegado para realizar "educación patriótica" entre los religiosos para manifestar su oposición.

Aparentemente no se produjo ningún episodio violento, quizá porque el número de monjes superaba al de los "educadores", aunque el lugar se encuentra ahora rodeado por fuerzas de seguridad. Las "investigaciones" chinas sobre lo ocurrido ya se han iniciado, y conducirán, previsiblemente, a la puesta en marcha de represalias. Protestas similares se están produciendo en las provincias de Sichuan y Gansu.

La Policía ha reforzado la vigilancia de los tibetanos en todo el país, a los que sigue, y les controla las llamadas y correos electrónicos desde hace meses. En Beijing, numerosos estudiantes tibetanos ya han sido advertidos por la Policía de que, la próxima vez que viajen a sus hogares, serán acompañados por agentes.

Y el estado policial que parece rodear a los tibetanos no sólo se limita al territorio chino. Ayer en la India la Policía detuvo a un centenar de exiliados que habían iniciado una marcha con la que pretendían llegar hasta la frontera con China para manifestarse por la independencia de Tíbet y contra la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing. Los indios han alegado que, aunque permiten que los tibetanos residan en su territorio, organizar actividades anti-chinas es ilegal.

CRITICAS DE HRW

Desde organizaciones pro Derechos Humanos se ha protestado por los intentos de represión de la voluntad tibetana. "Lo que es inusual es la dura represión de protestas similares en países democráticos como la India y Nepal, lo que hace plantearse si China está presionando a estos países para que silencien a los tibetanos", ha declarado hoy, en un comunicado, la directora para Asia de Human Rights Watch, Sophie Richardson.

La responsable no se muestra sorprendida de las tácticas empleadas por Beijing, pero sí por sus países vecinos. "En lugar de arrestar a manifestantes pacíficos, ¿por qué los gobiernos no intentan reunirse con ellos y escuchar sus quejas?", agrega.