13 de octubre de 2019
14 de agosto de 2019

Los desplazados por la sequía en Afganistán viven en una situación desesperada un año después

La interrupción de la asistencia podría agravar aún más las condiciones y poner en riesgo la vida de niños y ancianos

MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un año después de la peor sequía registrada en Afganistán, muchos de los casi medio millón de afganos que se vieron obligados a abandonar sus hogares no han podido regresar y se están viendo obligados a adoptar medidas desesperadas, como casar a sus hijos por dinero, para sobrevivir, según denuncia el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC).

Incapaces de regresar a sus casas por el persistente conflicto, numerosas familias continúan en la actualidad viviendo en tiendas de campaña en las afueras de la ciudad de Herat, capital de la provincia del mismo nombre y una de las más afectadas por la sequía, junto a Badghis. Su situación se está viendo agravada por la falta de asistencia.

"La situación de estas familias afganas es extrema", ha explicado el director del NRC en Afganistán, Christopher Nyamandi, en un comunicado. "Se encuentran en un limbo que pone en riesgo sus vidas, incapaces de regresar por el conflicto y ahora esforzándose por llegar a fin de mes debido a la falta de apoyo", ha subrayado.

"Como resultado de ello, muchos han pedido prestado tanto dinero que nunca serán capaces de recuperarse", ha precisado Nyamandi tras visitar a familias desplazadas en Herat, haciéndose eco del resultado de un sondeo realizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Según el NRC, el ingreso de menores de 5 años en clínicas próximas a los campamentos de desplazados ha aumentado un 50 por ciento en el último mes y el número de niños con enfermedades relacionadas con el agua ha pasado de 15 casos en abril a 333 en julio.

El 50 por ciento de las familias desplazadas consultadas por NRC y otras organizaciones humanitarias en Herat y Badghis han indicado que se han visto forzadas a vender sus bienes, pedir prestado dinero o casar a sus hijos por dinero con el fin de poder sobrevivir en la situación actual.

REDUCCIÓN DE LA ASISTENCIA

Al mismo tiempo, la asistencia humanitaria se ha visto gravemente recortada, lo cual está teniendo un impacto en los desplazados. Según NRC, la asistencia de agua y alimentos a familias desplazadas en algunos campamentos en el distrito de Injil, en Herat, acabó oficialmente el pasado 30 de junio.

Aunque las familias desplazadas que viven en terrenos concedidos por el Gobierno están recibiendo algún tipo de ayuda, muchas no pueden trasladarse a ellas o son reacias a hacerlo por conflictos tribales con otros desplazados o porque está lejos de la ciudad de Herat y por tanto es complicado encontrar empleo.

"Hasta ahora ni el Gobierno, ni los socios en materia de desarrollo, han intervenido y como resultado las necesidades de estas familias están siendo ignoradas", ha lamentado Nyamandi. "Hacen falta soluciones a largo plazo y, entretanto, las agencias humanitarias necesitan apoyo para permanecer y ofrecer asistencia urgente", ha reclamado.

"Nos estamos convirtiendo en zombis", cuenta al NRC Ghulnaz, una mujer desplazada de Ghor. "Ya no tenemos ropas que vestir, ni agua que beber ni comida que comer", asegura, denunciando que "las organizaciones internacionales interrumpieron la asistencia de agua y no podemos permitirnos comprar jabón". "Con el calor, la situación se está volviendo muy difícil, ya que no podemos lavarnos", subraya.

Ante este panorama, el NRC ha expresado su preocupación de que a falta de asistencia, la situación de las familias desplazadas empeore aún más. "Sin agua ni comida, y con temperaturas de hasta 46 grados, podemos esperar que esta situación se deteriore rápidamente", ha prevenido el responsable de la ONG en Afganistán.

"Ahora la gente está luchando para sobrevivir al calor, pero en unos meses las temperaturas caerán por debajo de cero y el frío se añadirá a su miseria", ha subrayado Nyamandi. "A menos que la asistencia se aumente de forma inmediata, podemos esperar ver muchos niños desplazados y ancianos perdiendo la batalla por la supervivencia", ha advertido.

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