19 de julio de 2019
23 de junio de 2019

Los estados árabes reciben con pesimismo las propuestas económicas del plan de paz de EEUU

Solo Arabia Saudí y Emiratos defienden hasta cierto punto un plan cuyos críticos entienden como una nueva ofensa a los palestinos

Los estados árabes reciben con pesimismo las propuestas económicas del plan de paz de EEUU
CHRIS KLEPONIS - ARCHIVO

RIAD, 23 Jun. (Reuters/EP) -

El plan económico de Jared Kushner para la paz en Oriente Próximo, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como parte de un proyecto más amplio que tiene como objetivo resolver el conflicto palestino-israelí ha sido acogido con escepticismo por la mayor parte de los estados árabes por considerarlo una ofensa más hacia los palestinos y una solución errónea que pretende compensar injusticias históricas a golpe de billetera.

Este plan planea crear un "fondo global" de 50.000 millones de dólares a repartir en diez años entre proyectos de desarrollo e infraestructura en los territorios ocupados y en países árabes como Jordania para consolidar el estatus de los refugiados palestinos que acogen, según un extracto del plan de paz ideado por Kushner y que será presentado la semana próxima en Bahréin.

Sin embargo, la ausencia de una solución política, que Washington ha anunciado que revelaría más tarde, ha provocado el rechazo no sólo de los palestinos, sino también de los países árabes con los que Israel buscaría mantener relaciones estables.

Desde Sudán hasta Kuwait, varios analistas y ciudadanos han criticado las propuestas de Kushner definiendo este plan como "una colosal pérdida de tiempo" o afirmando que "no tiene comienzo".

"Ni siquiera los estados árabes que se describen como moderados pueden expresar abiertamente su apoyo a este plan", ha señalado el analista egipcio Gamal Fahmy. El columnista Sarkis Naoum, del diario libanés 'An Nahar', ha insistido en que "este plan económico, como otros, no tendrá éxito porque no tiene fundamento político".

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ha rechazado los planes de Kushner y ha reiterado que sólo una solición política resolvería el problema.

"Este es un enfoque desequilibrado ya que asume que los palestinos son más vulnerables y pueden sucumbir a la presión más fácilmente", ha señalado un expolítico jordano Jawad Anani. "Este es un gran revés para toda la región", ha añadido.

Sin embargo, el subdirector de los Hermanos Musulmanes en Jordania Azzam Huneidi ha indicado que la oposición del país considera que "este plan económico es la venta de Palestina bajo la bandera de la prosperidad a cambio de la paz y sin devolución de tierras; así como con la mayor parte de los fondos aportados por los estados árabes del Golfo. Es decir, un trato con dinero árabe".

"CRIMEN HISTÓRICO"

Las propuestas económicas de Kushner se discutirán en una reunión liderada por Estados Unidos que tendrá lugar entre el 25 y el 26 de junio. La Casa Blanca no ha invitado al Gobierno israelí.

Los estados árabes del Golfo aliados de Estados Unidos --como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos-- participarán junto con altos cargos de Egipto, Jordania y Marruecos; mientras que Líbano e Irak no asistirán a este encuentro.

El grupo chií libanés Hezbolá, respaldado por Irán y que ejerce una influencia significativa sobre el Gobierno, ha calificado este plan como un "crimen histórico" que tiene que detenerse.

"Es falso decir que este plan es puramente económico porque tiene una dimensión política que tiene implicaciones incongruentes con las aspiraciones políticas", ha destacado el profesor de la Universidad de Columbia, Safwan Masri.

"Una gran parte de los 50.000 millones de dólares se destinará a los estados vecinos para ayudar a los refugiados palestinos en esos países", ha añadido.

Por último, un miembro del Carnegie Middle East Center de Beirut ha admitido refiriéndose a este plan que "lo veo fracasar mientras beneficia a los adversarios de Estados Unidos en la región".

Tras la creación del estado de Israel en 1948, Jordania, Siria y Líbano han acogido a gran parte de los refugiados palestinos con estimaciones que ascienden hasta los cinco millones de personas.

"NO HAY NADA MALO EN ESCUCHAR"

Arabia Saudí, estrecho aliado de Estados Unidos, ha asegurado aha asegurado a los aliados árabes que no respaldaría nada que no cumpla con las principales demandas palestinas, pero también ha pedido al Gobierno palestino que no rechace el plan de buenas a primeras.

De hecho, representantes como Ali Shihabi, jefe de la Fundación Arabia, ha recomendado a los palestinos que "acepten el acuerdo, repartan los beneficios y después prosigan con una resistencia no violenta.

Estos apoyos son puntuales, como el del prominente hombre de negocios emiratí, Jalaf Ahmad al Habtur, que ha criticado la negativa de los palestinos a acudir a Bahréin para escuchar el plan. "Es una decisión miope en el mejor de los casos, autodestructivo en el peor. No hay nada malo en escuchar".

Sin embargo, incluso en el Golfo, el respaldo para el plan de Kushner es limitado. Majed al Ansari, profesor de sociología política en la Universidad de Qatar, lo llamó "ridículo y poco realista".

"La idea de pasar del paradigma 'tierra por la paz' al de 'dinero por la paz' es un insulto a la causa palestina", ha lamentado. "Está clarísimo que la idea de Kushner consiste en gastar dinero para que los palestinos acepten que Israel se quede con sus tierras y les retire toda concesión".

El investigador kuwaití Maitham al Shakhs ha anticipado que Washington no podría implementar el plan a través de la diplomacia y podría tener que imponerlo por la fuerza. "(Trump) le dio a Israel Jerusalén y el Golán, y todos los días les da regalos a costa de los árabes", ha lamentado.

El experto político emiratí Abdulkhaleq Abdulla ha considerado, por su parte, que los palestinos tienen derecho a rechazar el plan de Kushner porque no cumple con sus aspiraciones mínimas. "El plan ni siquiera es aceptable para la audiencia más amplia de la región. Será una venta de una causa justa", ha explicado antes de concluir que "a los estados del Golfo les va a resultar muy difícil convencer a los palestinos. No es lo que la gente espera después de años de conflicto y lucha".

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