14 de diciembre de 2019
15 de noviembre de 2019

El frío empeora la situación de miles de migrantes atrapados en la frontera entre Bosnia y Croacia

El frío empeora la situación de miles de migrantes atrapados en la frontera entre Bosnia y Croacia
Campamento de Vucjak, en la frontera entre Bosnia y Croacia - MSF / ANNA PANTELIA

MADRID, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -

Las malas condiciones en las que viven miles de migrantes y refugiados atrapados en la frontera entre Bosnia y Croacia amenazan con agravarse con la llegada del frío, con temperaturas ya cercanas a los cero grados, según varias organizaciones que pretenden llamar la atención tanto de las autoridades locales como de la comunidad internacional.

Más de 20.000 personas han llegado este año a Bosnia, en la mayoría con la intención de seguir su ruta hacia el norte. El refuerzo de la seguridad fronteriza ha forzado a muchos de estos migrantes a buscar rutas alternativas o a sufrir devoluciones violentas por parte de las fuerzas de seguridad.

Unas 4.000 personas duermen en edificios abandonados y refugios improvisados en los alrededores de las ciudades fronterizas de Bihac y Velika Kladusa o en tiendas de campaña en el campamento de Vucjak, una solución teóricamente temporal que, en opinión de Médicos Sin Fronteras (MSF), "no cumple con ningún estándar humanitario".

Pese a ello, las autoridades bosnias anunciaron el miércoles que el campo, con unas 80 tiendas, permanecerá en las condiciones actuales durante todo el invierno y que se utilizará para seguir albergando a los recién llegados. Según la Federación Internacional de la Cruz Roja (CICR), unos 700 migrantes viven en estas instalaciones, donde ha llegado a haber picos de hasta 2.500 personas.

Sin agua, sin electricidad y sin baños, estos migrantes se ven abocados a una situación que no hace sino empeorar la situación que ya arrastran. "Se me acercan para hablar. Lloran y lloran. Dicen: 'echo de menos mi casa, mi madre ha muerto, la Policía me hizo esto'", cuenta uno de los voluntarios de la FICR, Adnan Kurtagic.

El personal de la organización limpia el campo, reparte comida para cientos de personas cada día y proporciona ayuda médica y psicológica, pero esto no basta. Hay personas con huesos rotos sin tratar y el 70 por ciento sufre sarna, según un comunicado del FICR.

Kurtagic asegura que "la situación de saneamiento e higiene es alarmante" y pide el cierre de las instalaciones de Vucjak, aunque "primero estas personas necesitan algún sitio al que ir". Algún lugar que cumpla con los mínimos estándares humanitarios, apuntan desde su organización.

LLEGADA DEL FRÍO

La responsable de operaciones del FICR en Bosnia, Indira Kulenovic, también ha reclamado el cierre del campamento y atención para unas personas que viven "sin dignidad" y en condiciones "inhumanas". "Duermen en el barro, con seis para una sola manta, a temperaturas que caen por debajo de cero por la noche", denuncia.

La situación amenaza con empeorar, ya que "el invierno se acerca" y, en unas pocas semanas, la zona podría quedar cubierta bajo un metro de nieve, sergún Kulenovic.

Un responsable de MSF, Nihal Oman, coincide en que "el campamento de Vujcak es un lugar peligroso e inhumano, ninguna persona debería vivir así". "Las personas llegan a nuestra clínica desde Vucjak en chanclas, sin calcetines ni abrigos, muchas de ellas con infecciones respiratorias y enfermedades de la piel causadas por las horribles condiciones de vida", relata.

"Es desgarrador verles y tratarles sabiendo que al final del día tendrán que volver a una tienda de campaña y a dormir en el suelo. Es inaceptable escuchar que este campo permanecerá abierto. Debería estar cerrado ya", reclama.

Muhallil (nombre ficticio), de Pakistán, lleva dos meses viviendo en el campamento junto a su hermano de 16 años y reconoce a MSF que la situación es "muy dura" y que "el frío pasa a través de la tienda", en la que también entra el agua. "La comida es muy mala, los baños están tan sucios que no podemos usarlos, y el agua para las duchas está helada", afirma.

Khaan, que también ha sido atendido por MSF, cuenta que hace dos semanas fue detenido --y deportado-- en la frontera por los agentes croatas, que le dejaron sin abrigos, teléfonos, dinero e incluso zapatos. Resignado, asume que su situación no es única: "En mi grupo también había niños de apenas 12 años a los que la Policía también golpeó. Es lo que siempre sucede".

MSF ha reactivado desde agosto sus programas médicos en dos localizaciones en esta zona de Bosnia para, en colaboración con el Ministerio de Sanidad, responder a las necesidades de migrantes y solicitantes de asilo al margen de los centros oficiales. El programa, enfocado sobre todo en víctimas de violencia y abusos sexuales, ha realizado 1.200 consultas, muchas de ellas a menores no acompañados.

LÍMITES DE MOVIMIENTO

El Gobierno del cantón fronterizo de Unsko-Sanki ha anunciado una medida para que los migrantes no puedan salir de los centros de recepción de Bira y Miral, ubicados en Bihac y residencia de unas 2.300 personas, en un intento por controlar los movimientos de este colectivo, según un potal local citado por la agencia de noticias DPA.

El alcalde de Bihac, Suhret Fazlic, aseguró hace un mes que el Ayuntamiento había dejado de financiar los dos centros y acusó al Gobierno central de ignorar la situación de un cantón donde habría alrededor de 7.000 migrantes y refugiados atrapados.

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