19 de febrero de 2020
2 de octubre de 2014

El gobernador de Hong Kong rechaza dimitir pero accede a reunirse con los manifestantes

Advierte de las consecuencias de tomar edificios públicos

MADRID, 2 Oct. (EUROPA PRESS) -

El jefe de Gobierno de Hong Kong, Leung Cheung Yin, ha rechazado dimitir del cargo y ha advertido a los manifestantes pro democracia de que si cumplen su amenaza y toman edificios públicos habrá graves consecuencias. Pese a ello, ha accedido a que una representante suya se reúna con representantes de los líderes estudiantiles.

La llamada 'Revolución de los Paraguas' reclama plena libertad para votar y elegir a sus líderes y lleva días colapsando el centro de Hong Kong. Los manifestantes exigían la dimisión de Leung antes de medianoche de este viernes (18.00 hora peninsular en España).

Poco antes de que expirase el plazo, Leung ha comparecido ante los medios para negar su dimisión. "Tengo que continuar trabajando en la reforma electoral", ha dicho, para acto seguido advertir de que cualquier cambio político debe tener en cuenta la postura del Congreso Nacional del Pueblo, informa el periódico 'South China Morning Post'.

El gobernador ha designado a la secretaria de la Administración, Carrie Lam, para que se reúna con los manifestantes, después de estudiar "en detalle" las peticiones formuladas en las últimas horas por la Federación de Estudiantes de Hong Kong.

TOLERANCIA

Los manifestantes mantienen ocupadas algunas zonas del centro de Hong Kong desde el pasado fin de semana para reclamar la elección directa del jefe de Gobierno en las elecciones de 2017. El domingo pasado, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos contra los manifestantes.

Un alto cargo de la Policía hongkonesa, Steve Hui, ha instado a los manifestantes a no bloquear o cargar contra los edificios gubernamentales, advirtiendo de que los policías actuarán de acuerdo con la ley si lo hacen.

Leung, sin embargo, ha dicho que la Policía actuará con contención. En este sentido, ha defendido que las fuerzas de seguridad mantendrán "la máxima tolerancia" frente a las protestas, que suponen uno de los mayores desafíos para la soberanía de Pekín en la antigua colonia británica.

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