1 de diciembre de 2020
21 de agosto de 2007

Irak.- Bush destaca "la frustración" por el Gobierno de Maliki y que la población iraquí debe decidir si le apoya o no

MONTEBELLO (QUÉBEC, CANADÁ), 21 Ago. (EP/AP) -

El presidente norteamericano, George W. Bush, reconoció hoy "la frustración" que alienta el debilitado Gobierno iraquí que encabeza el primer ministro, Nuri al Maliki, de confesión chií, que se ha visto incapaz de impulsar un proceso de reconciliación nacional en Irak, aunque insistió en que corresponde a la población iraquí decidir si continúa apoyando al mandatario al frente del Gobierno o no. "Creo que hay un cierto nivel de frustración por el liderazgo en general, su capacidad para trabajar, reunirse por ejemplo, aprobar una ley de los beneficios del petróleo o celebrar elecciones provinciales", aseguró Bush.

"La cuestión fundamental es si el Gobierno responderá a las demandas de la población", insistió. "Si el Gobierno no responde a estas exigencia de las personas, entonces sustituirán al Gobierno", aseguró el mandatario estadounidense que incidió en que, en cualquier caso, "se trata de algo que deberán decidir los iraquíes" ya que es a ellos, dijo, a quien corresponde tomar la decisión "y no a los políticos americanos".

Preguntado sobre la situación en Irak en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro canadiense, Stephen Harper, y el presidente mexicano, Felipe Calderón --al margen de la Cumbre de América del Norte celebrada en la localidad quebequesa de Montebello--, Bush aseguró que "los iraquíes decidirán". "Han decidido que quieren una Constitución, tienen miembros electos en el Parlamento y tomarán decisiones como se toman en las democracias", añadió.

Las declaraciones se producen después de que el senador demócrata y presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, Carl Levin, quien visitó la semana pasada Irak, aseguró ayer que el Parlamento iraquí debería expulsar a Nuri al Maliki y sustituir a su Ejecutivo por otro menos sectario y que trabaje más por la reconciliación nacional entre chiíes, suníes y kurdos.

En una entrevista telefónica desde Tel Aviv, Levin reconoció que a pesar de la gran frustración por la falta de acción del Gobierno iraquí, las autoridades norteamericanas no pueden dictar quién gobierna el país.

Sin embargo, Bush apeló a ser pacientes con el Ejecutivo iraquí, al insistir en la existencia de un cambio profundo en la sociedad iraquí, cuyos ciudadanos, dijo, "comienzan a rechazar a los extremistas". Asimismo, insistió en que Irak "ha dado importantes pasos adelante para la reconciliación cuando (los iraquíes) aprobaron la Constitución más posmoderna de Oriente Próximo" y que ahora le toca actuar a su Ejecutivo.