20 de septiembre de 2019
24 de febrero de 2008

Lee Myung Bak asume mañana la presidencia surcoreana para sustituir ideología por pragmatismo económico

Lee Myung Bak asume mañana la presidencia surcoreana para sustituir ideología por pragmatismo económico
REUTERS

MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

Lee Myung Bak se prepara para asumir mañana la presidencia de Corea del Sur, la duodécima potencia económica del mundo y cuarta de Asia, una tarea que desempeñará adaptando sus habilidades adquiridas durante su exitoso paso por el terreno financiero y con la ayuda inestimable de Estados Unidos, un socio de toda la vida que le servirá de apoyo durante los primeros meses de la legislatura.

De esta manera, el mandato de Lee tendrá un marcado cariz económico en lo que a política interior se refiere. Su objetivo principal es reimpulsar la economía a través del desmantelamiento de los canales burocráticos que entorpecen la actividad de la principal fuerza económica del país, los 'Chaebol': los grandes conglomerados económicos familiares como Samsung, LG o Hyundai que, cuando la ocasión lo merece, colaboran con el Gobierno en áreas de planificación y desarrollo, prestando una ayuda inestimable.

De puertas para fuera, Lee tiene previsto aplicar paso por paso los "mandamientos" de la llamada Doctrina MB, desarrollada por un "consejo de sabios" que recomiendan, por encima de todo, aprovechar la situación estratégica del país junto con el supuesto auge económico que Corea del Sur pretende desarrollar en los próximos años para mejorar las relaciones de poder con sus países vecinos. Nuevamente será fundamental la ayuda estadounidense para trazar una estrategia que incluye la normalización de las relaciones con Japón, y, sobre todo, una férrea política disuasoria respecto a su preocupación más cercana: Corea del Norte.

EL BULDÓZER

Lee ha llegado al poder bajo el manto del mito de hombre poderoso hecho a sí mismo. Nacido en Osaka (Japón), el 19 de diciembre de 1941, pasó los primeros meses de su vida en territorio enemigo, durante la ocupación nipona de la península coreana. El niño "de la luna llena que brilla en la planicie", como dice su nombre, llegó a Corea del Sur en los meses posteriores a la liberación de 1945, y vivió con sus padres en la localidad suroriental de Pohang, una de las zonas más empobrecidas de toda la región, donde se ganó la vida como basurero mientras ahorraba el dinero suficiente para acceder a la universidad.

Fue allí donde desarrolló su lado más activista. En 1964, Lee fue arrestado y condenado a cuatro meses de cárcel por participar en las protestas universitarias contra la normalización de relaciones con Japón. Tras su graduación, y ante la incapacidad para encontrar trabajo por su pasado como manifestante, envió una carta al entonces presidente del país, Park Chung Hee, en el que le hacía un simple comentario: "Si un país evita que un joven se mantenga firme, entonces el país estará eternamente en deuda con él". Un año después, Lee conseguía trabajo en la rama de construcción de Hyundai, donde permanecería los treinta años siguientes de su vida.

Fue precisamente en ese 'chaebol' donde Lee forjó su personalidad pragmática y prácticamente libre de ideología bajo el auspicio de la principal influencia en su vida, como el propio Lee declaró en su biografía "No existe el negocio milagroso": Chung Ju Yung, fundador de la compañía. Con tal apoyo, su ascenso fue fulgurante a la par que el crecimiento de la economía surcoreana --merced sobre todo a los acuerdos firmados con Oriente Próximo--: director ejecutivo a los 35 años, presidente de la rama de construcción a los 46, y presidente de la compañía durante 10 años (1982-1992).

En esa década, Lee se caracterizó por sus iniciativas para evitar cualquier influencia del Gobierno sobre el conglomerado, al tiempo que comenzaba a extender su nombre fuera de las fronteras del país, trabando amistad con líderes como el ex presidente de la antigua Unión Soviética, Mijail Gorbachov. Cuando abandonó el cargo para dedicarse a la política, Lee había convertido una empresa de 60 empleados en un gigante con más de 160.000 trabajadores. Tras él, una leyenda urbana: el día en el que, dicen, se dedicó a desmantelar de cabo a rabo un buldózer roto para averiguar qué estaba fallando dentro del aparato. Lo reparó, y aprendió a conducirlo.

ALCALDE Y PRESIDENTE

En la política, Lee ha aplicado su promesa de ser un dirigente "al estilo de un director de una corporación". Durante su época como alcalde de Seúl (2002-2006), lo aplicó a la hora de desarrollar otro de los "mitos" que le han encumbrado a lo más alto: la transformación de la monumental autopista de Cheonggyecheon en un parque público --a costa, según sus críticos, de destruir importantes hallazgos arqueológicos de gran valor--. Al término de su mandato, había contribuido a transformar la antigua ciudad feudal, en una urbe del siglo XXI.

En diciembre de 2007, Lee ganaba las elecciones a la presidencia surcoreana como candidato del Gran Partido Nacional, acabando con una década de mandato liberal. Lo hizo de forma aplastante, menos por sus habilidades en la campaña que por el descontento contra su antecesor, Roh Moo Hyun, por las acusaciones de corrupción que suelen pesar contra los funcionarios del Gobierno surcoreano, uno de los más burocratizados del mundo.

El mismo Lee no está libre de estas acusaciones. De hecho, él mismo ha reconocido que registró a sus dos hijos como empleados de una de sus compañías para evadir impuestos, y está bajo investigación por su presunto papel en un caso de manipulación empresarial. Uno de sus partidarios, el ex operario Chung Jun Muk, lo resumió con esta frase: "todos los políticos son unos ladrones, pero por lo menos éste es listo".

POLÍTICA DE APACIGUAMIENTO

"El origen de mi éxito en el mundo de los negocios se basa en dos pilares: la capacidad de decisión y el valor, siendo capaz de convertir los desafíos en oportunidades de negocio. Pero hay que tener en cuenta que el mundo de los negocios está expuesto a muchas amenazas", explicó el presidente en su biografía.

Siguiendo esta tendencia, se pueden explicar las intenciones de Lee con sus países vecinos. Al margen de la amistad que le une al Gobierno estadounidense --la propia secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, acudirá a su ceremonia de investidura--, Lee ha prometido mejorar las relaciones con Japón y con China.

En lo que se refiere al Gobierno nipón, Lee tiene previsto efectuar una visita de alto nivel el mes próximo a Japón, con el objetivo de saldar deudas históricas y empezar desde cero. La tensión entre ambos países se deja entrever de vez en cuando a través de diferentes incidentes: la visita del ex primer ministro Junichiro Koizumi a los santuarios donde descansan los restos mortales de criminales de guerra japoneses, el estatus de las islas Dokdo disputadas por ambos países, o el uso de mujeres surcoreanas como prostitutas durante la ocupación peninsular.

Con China, su principal socio comercial, el propio embajador de Beijing en Seúl, Ning Fukui, declaró a la agencia Yonhap que "las relaciones entre ambos países vuelven al punto de partida y tienen como objetivo potenciar el intercambio estratégico y la confianza política mutua".

En lo que se refiere a las relaciones con Corea del Norte, su actitud es de momento incierta. Corea del Norte todavía no ha hecho pública su lista de proyectos nucleares pero Lee considera que "es mejor que llegue aunque sea tarde". El Gobierno de Pyongyang, por su parte, sigue preguntándose si Corea del Sur seguirá enviando ayuda económica.

Pero de momento, y a pesar de que ha amenazado con endurecer su postura contra su país vecino si Corea del Norte persiste en omitir sus compromisos con la comunidad internacional, Lee se ha mostrado más que partidario de entablar una cumbre con el líder comunista Kim Jong Il para facilitar las relaciones entre ambos países a través de una política "abierta y flexible".