24 de febrero de 2020
20 de enero de 2020

Malí asegura que "neutralizó" a más de 200 terroristas en 2019 y recalca que el país "no combate solo"

"El miedo cambiará de bando", afirma Keita, quien defiende la presencia de tropas internacionales

Malí asegura que "neutralizó" a más de 200 terroristas en 2019 y recalca que el país "no combate solo"
El presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita - BERND VON JUTRCZENKA/DPA - ARCHIVO

MADRID, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, ha asegurado que el Ejército y las fuerzas de seguridad "neutralizaron" a más de 200 terroristas durante 2019 y detuvieron a "cientos" de sospechosos, en medio del incremento de la inseguridad por el repunte de los atentados yihadistas en el país.

En un discurso a la nación, el mandatario ha reconocido que el año pasado "fue un año de prueba y dolores por la sangre derramada, tanto en las filas de los civiles como de los militares". "Por el tamaño y la amplitud de los ataques. En Malí, y también en Burkina Faso y en Níger", ha resaltado.

"A día de hoy, ha quedado totalmente claro que el terrorismo ha llegado para destruir nuestros estados, sembrar el caos en nuestras localidades, en nuestras aldeas, y verter la desolación en casa una de nuestras casas", ha apuntado.

Keita ha manifestado que las autoridades "no permitirán" que el país "se convierta en un campo en ruinas" y ha afirmado que se trata de "una guerra justa contra los injustos, del derecho contra la aventura, del deseo de paz contra la lógica del caos".

En este sentido, ha destacado la celebración la semana pasada de una cumbre en Pau en la que participaron los presidentes de Francia y los países del G5 del Sahel --Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger-- y que se saldó con un acuerdo para reforzar la cooperación contra el terrorismo.

"Malí no combate solo, no está aislado. Otros están con nosotros. Luchan con nosotros. Muchos de ellos han caído por nosotros, en nuestro territorio", ha recordado, antes de defender el despliegue de tropas internacionales en el país.

De esta forma, ha indicado que este despliegue "es una bella muestra de solidaridad" y ha recalcado que las tropas francesas, contra las que ha habido protestas en las últimas semanas, están en Malí "a invitación" de las autoridades de Bamako.

"Vinieron en 2013 cuando estaba claro para las autoridades de la época que nuestras Fuerzas Armadas no podían ellas solas garantizar la existencia de Malí en tanto que Estado unitario, laico y democrático", ha añadido.

París intervino militarmente en Malí después de que grupos yihadistas secuestraran un levantamiento armado de los tuareg en el norte de Malí reclamando independencia o una mayor autonomía y empezaran a avanzar hacia el centro del país.

"Los portadores de insultos y los que hablan del apocalipsis, aliados objetivos de nuestros enemigos, deben dejar de esconderse detrás de la nación maliense, a la que no representan, de ninguna forma", ha argüido, en rechazo frontal a las críticas a las tropas internacionales.

Por otra parte, Keita ha destacado que los soldados malienses "se están acostumbrando cada vez más a la guerra asimétrica que les es impuesta" y que el Ejército está mejorando su capacidad de respuesta. "El miedo cambiará de bando", ha prometido.

"Las Fuerzas Armadas ganarán esta guerra. Ganarán esta guerra injusta y sangrante", ha dicho, al tiempo que ha prometido que el Gobierno, pese a contar con "recursos limitados", trabajará para mejorar la situación de los militares.

Keita ha recordado además que "un soldado está atado a la Constitución y no puede recurrir a medios cobardes e ilegales que los otros utilizan". "Os ordeno que contéis con la confianza de la población (...) que seáis equidistantes con las comunidades a las que debéis proteger y ayudar", ha señalado.

"Va en vuestro honor que el Ejército no sea acusado de violaciones de los Derechos Humanos. Seré intratable sobre este asunto", ha advertido, ante las denuncias sobre abusos por parte de los militares durante sus operaciones antiterroristas.

LA AMENAZA YIHADISTA

Según denunció el 8 de enero el representante especial de la ONU para el Sahel, Mohamed Ibn Chambas, en los últimos meses la región ha experimentado "un devastador aumento en los ataques terroristas contra objetivos civiles y militares".

El epicentro de esta violencia, detrás de la que están tanto la filial de Al Qaeda en la región --el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM)-- como la de Estado Islámico --Estado Islámico en el Gran Sahara (ISGS)-- así como otros grupos autóctonos como Ansarul Islam, lo constituyen Malí, Burkina Faso y el oeste de Níger, la región conocida como Liptako Gourma.

En estos tres países, según Ibn Chambas, hubo en 2019 más de 4.000 muertos, una cifra que quintuplica los 770 que dejaron las acciones de los grupos terroristas en 2016. El responsable de la ONU llamó además la atención sobre el hecho de que "el foco geográfico" se está trasladando hacia el este, "amenazando cada vez más a los países costeros de África Occidental".

Los ataques han tenido como resultado también el aumento en el número de desplazados, que ronda ya el millón en los tres países, y además han provocado un incremento de las tensiones y la violencia intercomunitaria, con agricultores y pastores --esencialmente peul o fulani-- como protagonistas.

Los peul, que habían convivido de forma pacífica con otras etnias esencialmente agrícolas de forma tradicional, son vistos ahora con suspicacia, ya que los yihadistas han aprovechado su marginación como el caldo de cultivo perfecto para reclutar a sus combatientes.

Las regiones más afectadas son también algunas de las más desfavorecidas en estos tres países, donde la presencia del Estado es mínima y en las que los yihadistas están llegando incluso a presentarse como alternativa ante una población que se siente olvidada.

Así las cosas, los líderes del Sahel son conscientes de que la situación en sus países se encuentra en un punto crítico y han reconocido que el terrorismo se ha convertido en uno de sus mayores desafíos, si bien se muestran convencidos de que puede ser erradicado, aunque no sin la ayuda de la comunidad internacional.

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