24 de enero de 2020
10 de diciembre de 2019

Manifestantes libaneses arrojan bolsas de basura contra las casas de políticos en Trípoli

Manifestantes libaneses arrojan bolsas de basura contra las casas de políticos en Trípoli
Manifestación en Beirut (Líbano) en contra del Gobierno celebrado en octubre de 2019. - REUTERS / ANDRES MARTINEZ CASARES

BEIRUT, 10 Dic. (DPA/EP) -

Decenas de manifestantes libaneses se han concentrado este lunes en los alrededores de los domicilios de varios políticos en la ciudad de Trípoli, en el norte del país, para arrojarles bolsas de basura como forma de protesta por la mala situación económica que vive el país, con su clase dirigente bajo sospecha tras los últimos escándalos de corrupción.

Desde mediados de octubre se han celebrado grandes manifestaciones por todo el país, lo que ha provocado que el que fuera el primer ministro Saad Hariri renunciara al cargo y abandonase Líbano, que atraviesa la peor crisis política y social desde la guerra civil que tuvo lugar entre 1975 y 1990.

"Queremos que todos renuncien", han coreado los manifestantes cerca de la casa del diputado del Partido Árabe de Liberación, Faisal Karami, quien ya fue ministro durante el Gobierno de Najib Mikati (2011-2014).

Los manifestantes se han enfrentado a los miembros de la seguridad privada de Karami, arrojándoles piedras. Finalmente el Ejército ha tenido que intervenir.

CRISIS POLÍTICA EN LÍBANO

Líbano viene registrando manifestaciones desde el pasado 17 de octubre, las cuales han paralizado algunas ciudades y han provocado la renuncia de Hariri, así como de su Gabinete hace poco más de un mes.

Quienes participan en las protestas acusan a la clase política de una mala gestión y corrupción. Tras la renuncia de Hariri, el presidente del país, Michel Aoun, aún no ha encargado a nadie la formación de un nuevo gobierno. Los manifestantes reclaman un ejecutivo de tecnócratas que consiga recuperar la maltrecha economía del país.

Las protestas arrancaron en medio del deterioro de la crisis y después de una caída de la moneda local por primera vez en las últimas dos décadas. El descontento se arrastraba ya desde julio, cuando el Parlamento aprobó un presupuesto de austeridad para hacer frente al déficit.

Líbano se enfrenta a una gran deuda pública y problemas financieros debido a la ralentización del flujo de capitales necesario para financiar al Gobierno, lastrado además por el escaso crecimiento y una elevada tasa de desempleo, cercana al 30 por ciento.

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