15 de diciembre de 2019
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  • 10 de julio de 2014

    El ministro australiano de Inmigración no se reúne con ningún líder tamil durante su visita a Sri Lanka

    COLOMBO, 10 Jul. (Reuters/EP) -

    El ministro australiano de Inmigración, Scott Morrison, ha visitado estos días el norte de Sri Lanka y no se ha reunido con ningún líder tamil, a pesar de la polémica creada por la deportación de un barco de ceilandeses solicitantes de asilo, entre los que se encontraban varios tamiles.

    El pasado miércoles, durante una visita a la ciudad de Jaffna, en el norte, Morrison se reunió con el gobernador de la provincia, G.A. Chandrasiri. Los grupos tamiles locales mostraron su decepción porque Morrison no se reunió con el líder de la Alianza Nacional Tamil, C.V. Vigneswaran, ni con ningún grupo de la sociedad civil.

    El portavoz de la Alianza Nacional Tamil, Suresh Premachndran, ha criticado que Morrison no se dirigió "a ningún tamil". "Todavía no conozco la intención de su corta visita", ha añadido.

    Un portavoz del Ministerio ha explicado que la agenda de Morrison estaba organizada por el Gobierno de Sri Lanka y ha anunciado que había visitado previamente a miembros de la comunidad tamil.

    Según han explicado fuentes del Ministerio el motivo de la visita era entregar dos patrulleros para fortalecer la vigilancia de la isla contra los traficantes de personas. "La fecha fue fijada mucho antes de que estas personas intentaran entrar en Australia", ha dicho el 'número dos' del ministro de Exteriores de Sri Lanka.

    DENUNCIAS DE MALOS TRATOS

    Algunos de los 14 ceilandeses interceptados y repatriados por Australia dijeron el martes que habían sido maltratados por las autoridades australianas, acusaciones que ha negado el ministro de Inmigración.

    Los 37 cingaleses y los cuatro tamiles del primer barco regresaron a Sri Lanka durante el fin de semana y declararon ante un tribunal en la ciudad de Galle. Miembros del grupo aseguraron que habían intentado llegar a Nueva Zelanda, no a Australia, para buscar trabajo y lograr una "vida mejor". Un hombre declaró que no tenía "ningún problema" con el Gobierno de Sri Lanka.

    Cinco personas sospechosas de ser los cabecillas de una operación de tráfico de personas fueron detenidos y 27 fueron puestos en libertad bajo fianza. Todos los niños quedaron en libertad sin cargos.

    Un segundo barco que llevaba 153 ceilandeses solicitantes de asilo permanece en el limbo legal mientras el Alto Tribunal Australiano considera si la interceptación fue legal.

    La mayoría del grupo que ha regresado a Sri Lanka son cingaleses y no tamiles. Estos últimos han denunciado persecución por parte de las autoridades de Sri Lanka desde la derrota de los Tigres Tamiles en 2009.

    Naciones Unidas ha abierto una investigación por los supuestos crímenes de guerra cometidos por las fuerzas de Sri Lanka y los rebeldes tamiles en los últimos meses de la guerra civil. La ONU sostiene que el Gobierno de Sri Lanka fracasó en las investigaciones. Por su parte, las autoridades ceilandesas rechazan estas acusaciones y ven la investigación de la ONU como interferencia en sus asuntos internos.

    Sri Lanka asegura que muchos solicitantes de asilo lo piden por motivos económicos, mientras que los grupos de Derechos Humanos defienden que los tamiles buscan asilo para evitar la tortura, la violación y otros malos tratos por parte de los militares.