30 de marzo de 2020
20 de diciembre de 2008

Obama se aproxima con cautela al republicanismo estadounidense a un mes de su investidura

NUEVA YORK, 20 Dic. (EUROPA PRESS) -

El hecho de que Barack Obama haya designado al pastor baptista, Rick Warren, para dirigir la invocación religiosa que acompañará a su investidura como presidente de los Estados Unidos el próximo 20 de enero ha despertado cierta curiosidad sobre el modo en el que Obama se ha acercado a los representantes más conservadores de la política y la sociedad del país.

Cabe la posibilidad de que Obama esté ganándose el apoyo de los moderados de derechas para conseguir el mayor respaldo posible para sus políticas más liberales. También puede ser que Obama esté intentando reconciliar diferencias fundamentales entre dos polos opuestos, anteponiendo su pragmatismo a la lucha ideológica. Una tercera opción que se maneja, más práctica, es que Obama está aplicando la mejor herramienta para cada problema: el duro carácter republicano en política exterior, la inteligencia demócrata en la crisis económica.

Warren, en todo caso, es la punta del iceberg. El republicano Jim Leach, de Iowa, es el actual representante de Obama en las recientes conversaciones sobre economía que tienen lugar en la Casa Blanca. El martes pasado, el diario 'The New York Times' anunciaba que el primer Consejero de Seguridad Nacional del presidente Bush, Brent Scowcroft, había actuado en calidad de asesor independiente de Obama durante los últimos días en el ámbito de política exterior. El presidente electo también se ha reunido con los ex secretarios de Estado George Schultz y Richard Armitage, ambos a las órdenes de la Administración Reagan.

Estas conversaciones no es que sean particularmente relevantes --Obama sólo se ha reunido dos veces con Scowcroft, ninguna de ellas sustancial--, pero desde luego tienen un importante valor simbólico, a pesar de que fuentes del equipo de transición de Obama insistan en que "es absolutamente incorrecto" considerar a estos políticos como asesores en firme. De hecho, Obama y Warren difieren en numerosos aspectos sociales, tales como el aborto o los derechos de los homosexuales, de los que el pastor es un firme oponente.

ACERCAMIENTO A TRAVÉS DEL DIÁLOGO

"El diálogo ha sido parte de la esencia de mi campaña", declaró Obama en conferencia de prensa en Chicago, el pasado jueves. "Sé que nunca vamos a estar de acuerdo en todos los aspectos, pero lo que tenemos que hacer es crear una atmósfera en la que podamos exhibir nuestras discrepancias sin mostrarnos discrepantes", agregó.

Éste es el Barack Obama que ha decidido presentarse al gran público como el presidente de todos los estadounidenses, transmitiendo un mensaje de "inclusión", en palabras de la portavoz de su Comité de Inauguración, Linda Warren, que llegue a todos los grupos sociales.

Esta postura ha despertado opiniones contradictorias. El analista John Aravosis declara en su blog que la mencionada política de inclusión es profundamente limitada. "Ser un enemigo de los gays no sólo no te impide entrar en la mesa de Obama, sino que es un billete para participar de su mensaje extrapartidista. Si Obama se enorgullece de intentar acercar a todas las partes del debate, ¿por qué es que Obama nunca se ha sentado a dialogar con un racista o con un antisemita?", indica.

En respuesta, el también analista John Cole recuerda en su página personal que Obama es el primer presidente electo "que apuesta por la igualdad de derechos" independientemente de las preferencias sexuales de las personas y el primero en afirmar "que la derecha cristiana se equivoca en esas cuestiones".

CUESTIONES PRÁCTICAS

Dejando a un lado el mensaje público y los contactos con políticos conservadores, lo cierto es que Obama ya ha demostrado que tiene intención de contar con expertos republicanos entre su equipo de Gobierno. El caso más claro es el del secretario de Defensa, Robert Gates, quien conservará el cargo que ostenta actualmente a las órdenes de George W. Bush.

Puede ser un efecto residual de una campaña electoral en la que Obama perfiló su imagen política a gusto de cada votante. A la hora de hablar de Oriente Próximo, el experto negociador proisraelí Dennis Ross fue su hombre de confianza. En materia económica, Obama recurrió al gurú de la política anti-inflacionista, Paul Volcker. Es la imagen del "candidato indefinible", uno en el que cada estadounidense proyecta sus mejores deseos y expectativas.

La cuestión es cómo se aplica este modelo a la realidad. El "candidato indefinible" desaparece cuando se llega a la Casa Blanca, y en el momento en el que el presidente de los Estados Unidos debe adoptar una postura firme y sin ambigüedades.

Obama ha dado muestras, en numerosas ocasiones, su voluntad de emprender una política exterior e interior de marcado carácter liberal, a través de "negociaciones abiertas de alto nivel" con Irán, una rápida retirada de tropas de Irak y un multimillonario plan de estímulo económico. Con republicanos en su equipo, Obama se garantiza además un grupo de "portavoces" para justificar sus decisiones a los estadounidenses que no le votaron, siempre y cuando haga buena esa voluntad política.

Lo cierto es que, a día de hoy, se desconoce la forma en la que Obama abordará las conversaciones de paz árabe-israelíes. O la reforma educativa estadounidense. Frente a estas cuestiones, el hecho de que Obama se acerque a los conservadores formaría parte d una estrategia para crear una "red de seguridad" para cuando llegue el momento de poner en práctica sus planes políticos, ya sean de izquierda o de derecha.

Si ese es el caso, la oferta de Obama al Conservadurismo estadounidense está funcionando, al transmitir pragmatismo por encima de barreras ideológicas, como atestiguan todos los republicanos que se han reunido con él. "Le veo muy confiado, muy consciente del tamaño del autobús al que se acaba de subir", declaró Armitage.