13 de noviembre de 2019
5 de marzo de 2019

La ONU cierra su oficina de Derechos Humanos en Burundi ante la insistencia del Gobierno

La ONU cierra su oficina de Derechos Humanos en Burundi ante la insistencia del Gobierno
REUTERS / EVRARD NGENDAKUMANA - ARCHIVO

MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

La ONU se ha visto obligada a cerrar su Oficina de Derechos Humanos en Burundi ante la "insistencia del Gobierno" del presidente Pierre Nkurunziza, que ya había suspendido su cooperación con el organismo en 2016.

"Es con profundo pesar que hemos tenido que cerrar nuestra oficina en Burundi tras 23 años de presencia en el país", ha anunciado este martes la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, precisando que el cierre se produjo el 28 de febrero.

Desde su establecimiento en 1995, la oficina de la ONU trabajó durante años con el Gobierno "en construcción de paz, reforma del sector de seguridad, reforma del sector judicial" además de ayudar a forjar la capacidad en materia de Derechos Humanos tanto de la sociedad civil como de las instituciones, ha resaltado Bachelet en un comunicado.

La oficina se creó en 1995 en el contexto de las violaciones masivas de los Derechos Humanos en el país tras el asesinato del entonces presidente Melchior Ndadaye. La oficina ayudó a incorporar la dimensión de los derechos fundamentales al Acuerdo de Arusha y desempeñó un papel clave en la creación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Verdad y Reconciliación, entre otras cosas.

"Desgraciadamente muchos de estos logros en materia de Derechos Humanos han sido puestos en peligro desde 2015", ha resaltado la responsable de la ONU, en referencia al año en que Nkurunziza anunció su intención de optar a una tercera reelección --que finalmente obtuvo-- y desencadenó una ola de violencia política.

Desde que el Gobierno suspendió su cooperación con la oficina en octubre de 2016 a raíz del resultado de la investigación ordenada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el personal ya había visto obstaculizada su capacidad de "investigar las denuncias de violaciones", ha destacado Bachelet. Pese a ello, tanto la oficina en Burundi como la sede en Ginebra han seguido recibiendo denuncias de abusos y violaciones graves de los derechos fundamentales.

El pasado 5 de diciembre el Gobierno solicitó el cierre de la oficina bajo el argumento que ya ha hecho progresos suficientes en la puesta en marcha de mecanismos para la protección de los Derechos Humanos y por tanto ya no estaba justificada la dependencia de la ONU.

"Incluso aunque nuestra oficina en Burundi cierre, seguiremos explorando otras vías de trabajar para arrojar luz sobre las preocupaciones de Derechos Humanos y apoyar la defensa, la promoción y la protección de los Derechos Humanos en el país", ha asegurado la expresidenta chilena.

Según Bachelet, el Gobierno ha expresado su disposición a trabajar con su oficina. En este sentido, ha pedido al Ejecutivo burundés a "cooperar con todos los mecanismos destacados de Derechos Humanos de la ONU, incluidos expertos independientes y órganos de trabados en la materia"

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