18 de febrero de 2020
25 de enero de 2020

Un proyecto pionero emplea drones en la localización de minas en Chad

Humanity & Inclusion resalta que no solo permite ahorrar tiempo sino también dinero y da más garantías de seguridad a los desminadores

  • Un proyecto pionero emplea drones en la localización de minas en Chad
Proyecto de localización de minas antipersona con drones en ChadHUMANITY & INCLUSION - ARCHIVO

MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

El fin de las guerras no supone el fin de los peligros para la población civil. Al término de muchos conflictos queda un legado de minas antipersona y artefactos sin explotar que, de no ser desactivados correctamente, seguirán suponiendo una amenaza mortal para quienes se topen con ellos. Pero ¿y si gracias a los drones fuera más fácil su localización y posterior desactivación?

Eso es lo que está tratando de demostrar la ONG Humanity & Inclusion que, junto con Mobility Robotics, ha puesto en marcha un proyecto de 18 meses en Chad en el que usan este tipo de aparatos no tripulados para poder detectar las zonas minadas en el país africano y trazar con ello los mapas para el posterior desminado.

"El objetivo final es acelerar la liberación de tierras contaminadas por minas para la población civil con métodos innovadores", explica a Europa Press Xavier Depreytere, jefe del proyecto de innovación de Humanity & Inclusion.

Humanity Inclusion

"El uso de drones ofrece la capacidad de sobrevolar directamente una zona peligrosa para inspeccionar, tomar pruebas y mapear cada lugar sin ni siquiera pisar la zona de riesgo", subraya, incidiendo en que con ello "se mejora la seguridad, se aumenta la productividad, la información es más transparente y se ofrece mejor calidad de información para facilitar la toma de decisiones durante el proceso de liberación de tierras".

Depreytere equipara la importancia que pueden tener los drones en el desminado humanitario a la que en su día tuvo Google Earth como "catalizador para el cambio en la democratización del uso de datos remotos" con la salvedad de que además ofrece imágenes a "una resolución más alta". Así pues, los drones "pueden ser muy útiles" en la fase previa de recogida de información de la zona "antes de que los desminadores entren en acción".

MAPAS DETALLADOS DE LAS ZONAS MINADAS

En concreto, lo que la ONG y su socio en el proyecto están haciendo es usar drones con una cámara y una vídeo-cámara y un sistema GPS para tomar imágenes claras y crear mapas precisos de los terrenos que están contaminados.

Estos aparatos, resalta el responsable, permiten realizar vuelos a baja altitud, permanecer estacionarios de ser necesario o realizar zoom con el fin de tomar imágenes más precisas durante la inspección y reconocimiento. Igualmente, permiten realizar vuelos a más altura con los que elaborar una cartografía más amplia de las zonas peligrosas.

Humanity Inclusion

"La localización de minas antipersona enterradas es un desafío" ya que por norma general las zonas en las que fueron colocados estos artefactos "se han visto afectadas por la meteorología y el entorno natural durante décadas", subraya el responsable de H&I.

En el caso de Chad, destaca Depreytere, se ha conseguido probar que "es posible localizar minas enterradas en el desierto usando una cámara térmica en un dron, toda una primicia". Según aclara, esto se debe a que "las minas enterradas crean anomalías en la temperatura que pueden verse a determinadas horas del día o de la noche".

LOCALIZACIÓN DE MINAS DE HACE 30 AÑOS

Por lo pronto, durante las pruebas realizadas el pasado octubre en Chad han conseguido demostrar que con el uso de esta tecnología se pueden localizar minas antipersona y antitanque que fueron colocadas en el país hace 30 años cuando Libia lo invadió. Ahora, están buscando más fondos para "afinar la metodología, determinar los límites operativos del sistema y evaluar si la técnica puede trasladarse a otros lugares y países", señala.

En todo caso, en Humanity & Inclusion consideran que "esta solución podría convertirse en un gran avance para el sector humanitario que podría beneficiar a un amplio abanico de personas y permitir un ahorro significativo a donantes como la UE". Según Depreytere, "construir un kit completo de dron cuesta menos de 2.000 euros".

Pero no solo permite ahorrar dinero, sino también tiempo. Así, para inspeccionar un proyectil de tanque que se encontrara en un campo minado a 500 metros de distancia un desminador necesitaría unos 20 días, a un ritmo de 25 metros por día, para abrir una senda para llegar hasta él. "Con un dron solo haría falta un vuelo de 20 minutos para tomar fotos detalladas del lugar desde muy distintos ángulos", resalta.

El proyecto, para el que han contado con financiación del Gobierno de Bélgica y de la Unión Europea, no ha estado exento de desafíos, empezando por el calor extremo en el norte de Chad, donde se encuentran los campos minados. "Las temperaturas llegan a entre 45 y 51 grados centígrados a partir del mediodía, en función de la estación, por lo que la 'ventana' para el dron era desde el amanecer hasta media mañana y una hora antes del atardecer", explica.

Además, había que desplazarse a distancias a varias horas en coche, por lo que era necesario hacer noche en el lugar un día antes y han tenido que soportar tormentas de arena, cuyos fuertes vientos impedían que los drones volaran durante días o a veces semanas. En este sentido, subraya la importancia de las predicciones meteorológicas con entre cinco y siete días de antelación para saber si "las operaciones son viables".

Por otra parte, Depreytere reconoce que "introducir la tecnología de los drones no es simple, especialmente en contextos en los que se está usando para un fin distinto", en referencia al uso de los aviones no tripulados para llevar a cabo bombardeos aéreos o también atentados terroristas. Por ello, agrega, "es importante actuar como un embajador de la tecnología a nivel local y nacional y ser transparentes respecto al uso humanitario de la mismo".

Así las cosas, desde la ONG creen que el programa creado en Chad puede replicarse en los 59 países en los que hay minas antipersona en el mundo, "aumentando las capacidades de despliegue". Además, subraya Depreytere, este nuevo enfoque se puede aplicar a distintos niveles, tanto de forma local, como provincial, nacional o incluso internacional.

En 1997 se aprobó en Ottawa el Tratado para la Prohibición de las Mina Antipersona, pese a lo cual aún se siguen empleando este tipo de armas en algunos países --un uso al que cada vez se suman más los grupos armados no estatales--. Según el último Informe sobre Minas Antipersona 2019, en 2018 al menos 6.897 personas murieron o resultaron heridas por minas y artefactos sin explotar en todo el mundo.

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