26 de abril de 2019
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  • 9 de marzo de 2014

    Sánchez aspira a revalidar el mandato del FMLN con una propuesta social cercana al 'bolivarismo'

    Quijano aspira a remontar los diez puntos de diferencia en la primera vuelta con un discurso más moderado

    MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

    Salvador Sánchez aspira a revalidar el mandato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se celebran este domingo en El Salvador, con una propuesta social cercana al 'bolivarismo' que ya se impuso el pasado 2 de febrero al mensaje militarista de Norman Quijano, representante de la derecha.

    Unos cinco millones de salvadoreños están llamados a las urnas de las 10.424 mesas electorales que están instaladas en todo el país para elegir al sucesor de Mauricio Funes en la Presidencia. A ellos se sumarán, por primera vez, los 10.000 residentes en Estados Unidos, principal destino de los emigrantes, cuyas remesas aportaron el 16 por ciento del PIB en 2013.

    Los últimos sondeos sobre intención de voto apuntan a que Sánchez repetirá los resultados de la primera vuelta, en la que se quedó a apenas un punto de proclamarse vencedor sin necesidad de balotaje, al adjudicarse el 48,9 por ciento de los votos, frente al 38,95 por ciento de Quijano.

    Sánchez ha expresado su "convicción" de que conseguirá "una victoria total" en la segunda vuelta para profundizar "las líneas programáticas del FMLN". "Vamos a dedicar todas nuestras energías, toda la experiencia que hemos acumulado a lo largo de tanto tiempo de lucha a favor del pueblo", dijo en el acto de cierre de campaña electoral.

    El candidato de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), por su parte, ha asegurado que "los números han cambiado". "Ya estamos arriba en las encuestas y seguimos sumando votos cada día. Estamos arriba porque la gran mayoría que no fue a votar el pasado 2 de febrero ya dijo que el 9 de marzo sí va a ir a votar por ARENA", señaló Quijano.

    La campaña electoral ha estado marcada por los escándalos de corrupción que han salpicado a ARENA. El más grave es el que implica al ex presidente Francisco Flores, acusado de apoderarse de los 10 millones de dólares que Taiwán entregó a su Gobierno para paliar las consecuencias de los dos terremotos que el país centroamericano sufrió en 2010.

    Quijano también está en el ojo del huracán por un supuesto caso de corrupción. Funes le ha acusado directamente de utilizar la maquinaria de una empresa pública y los fondos de cooperación entregados por el Gobierno de Japón, con el fin de promover el desarrollo de las comunidades rurales de El Salvador, para construir un pozo en una finca de su propiedad.

    Otro eje de la campaña electoral ha sido, sin duda, la frágil tregua pactada en 2012 por las principales pandillas salvadoreñas: Mara Salvatrucha y Barrio 18. En el primer año, los homicidios se redujeron un 40 por ciento -desde los 66 cada 100.000 habitantes a 44-, pero en el primer trimestre de 2014 han repuntado un 27 por ciento.

    Así las cosas, los salvadoreños temen que la tregua se rompa en cualquier momento. Incluso desde las fuerzas de seguridad han advertido de que, o se dan oportunidades reales de educación y empleo a los jóvenes, lo que implica una mejora sustancial de las condiciones económicas, o se verán avocados a volver a las pandillas.

    LA SOMBRA DE LA GUERRILLA

    Aunque Sánchez acude a las urnas con una cómoda ventaja, de acuerdo con las encuestas, su principal obstáculo hacia la Presidencia es su pasado como comandante de la guerrilla que en la década de 1980 se enfrentó al Gobierno desangrando al país con una guerra civil de 12 años que dejó 75.000 muertos y 8.000 desaparecidos.

    Sánchez, conocido durante esa época con el alias de 'Comandante Leonel', era el jefe de las Fuerzas Populares de Liberación, el más importante de los cinco grupos que formaban la guerrilla del FMLN, al que la Comisión de la Verdad ha acusado de ejecuciones y secuestros contra militares.

    El aspirante oficialista pretende combatir esta "campaña del miedo" lanzada por la derecha con una fuerte apuesta por las políticas sociales. Ha confesado que sus modelos a seguir son los presidentes de Uruguay, José Mujica, y de Brasil, Dilma Rousseff, dos ex guerrilleros que han combinado "el desarrollo y la inversión social".

    Así, ha prometido profundizar los programas sociales puestos en marcha por el Gobierno de Funes con el objetivo prioritario de acabar con la pobreza que, a pesar de que en los últimos cinco años se ha reducido once puntos, todavía se sitúa en el 29 por ciento.

    GUERRA CONTRA EL CRIMEN

    Quijano, en cambio, ha basado su programa electoral en la seguridad. "Tenemos un país tomado por la criminalidad y es inviable si no llega un presidente con carácter, con determinación", ha dicho recientemente en una entrevista concedida a la agencia de noticias Reuters.

    El que fuera alcalde de San Salvador ha adelantado que, siguiendo el modelo mexicano, sacará a las fuerzas de seguridad a las calles para luchar contra la delincuencia común y el crimen organizado y que juzgará a sus miembros en tribunales militares para evitar sobornos a jueces y fiscales civiles, a los que considera más corruptibles.

    Una de las propuestas más polémicas es la de sumar a las filas de las Fuerzas Armadas a jóvenes de entre 18 y 30 años que no estudien ni trabajen al considerar que "son carne de cañón" para las pandillas. Su obsesión con la seguridad es a la vez su mayor virtud y su mayor defecto. Aunque los salvadoreños admiten la necesidad de afrontar con severidad este problema, temen que con Quijano vuelvan los grupos paramilitares que tanto daño causaron durante la guerra civil.

    Por ello, de cara a la segunda vuelta ha moderado su discurso en este sentido y ha apostado por marcar las diferencias en la gestión económica, denunciando que el FMLN ha llevado a El Salvador a una situación de crisis con una deuda pública que representa el 55 por ciento del PIB y un déficit presupuestario del 4,2 por ciento.

    Quijano ha advertido de que, de ganar el FMLN, El Salvador se verá en las mismas circunstancias que Venezuela, donde la inseguridad ciudadana y el desabastecimiento de productos básicos han llevado a una ola de protestas sociales que se ha saldado con más de 50 muertos.

    "No podemos permitir que con engaños y trampas el FMLN nos quiera negar el acceso a un futuro mejor. Si no, veamos el ejemplo de Venezuela, donde las bases de todo un pueblo se han opuesto a las mentiras y los fraudes de los 'chavistas' que les han robado la libertad", ha alertado.

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