26 de marzo de 2019
20 de junio de 2008

La UE advierte a Cuba de que serán necesarios más cambios para mantener su oferta de diálogo

    BRUSELAS, 20 Jun. (EUROPA PRESS) -

   La UE, que hoy ha decidido eliminar las sanciones a Cuba impuestas en 2003 por la detención de 75 disidentes --aunque suspendidas en realidad desde 2005--, ha advertido a las autoridades de la isla de que serán necesarios más cambios para que Europa mantenga dentro de un año su oferta de diálogo y cooperación con el régimen.

   El proyecto final de conclusiones acordado de madrugada en Bruselas por los ministros de Exteriores de los Veintisiete avisa de que en junio de 2009, cuando tocará revisar como cada año la Posición Común de la UE hacia la isla --vigente desde 1996-- el Consejo de la UE evaluará la "efectividad" del proceso de diálogo, que "sólo continuará" si los ministros están de acuerdo por unanimidad en que ha servido para algo.

   Los Veintisiete prestarán especial atención a dos peticiones que se incluyen en el texto: que el Gobierno cubano "facilite" el acceso de las organizaciones humanitarias a las prisiones --asunto que califica como una "prioridad clave" de la política europea hacia Cuba-- y que "ratifique y ponga en práctica" los dos pactos internacionales firmados recientemente sobre Derechos Civiles y Políticos, por una parte, y Económicos, Sociales y Culturales.

   Estos últimos añadidos al texto --que condicionan de algún modo la nueva política que se ofrece a Cuba-- son el fruto de la posición de aquellos países más reticentes al levantamiento de las sanciones, entre ellos República Checa --cuya política hacia la isla suele ir pareja a la estadounidense--, Países Bajos, y Reino Unido y Suecia, en menor medida, a los que se unió en el último momento Alemania, cuya canciller pidió el lunes pasado un aplazamiento de la discusión por supuestas diferencias internas en su Gobierno de coalición.

   El documento final, que se viene discutiendo en las dos últimas semanas y será formalizado el próximo lunes en el Consejo de Ministros de Agricultura, incluye otra novedad, la reafirmación por parte del Consejo de que su política de contactos con la oposición democrática "sigue siendo válida". En realidad, éste es uno de los elementos de la Posición Común del 96, que, si bien dice que en las visitas de delegaciones a la isla se debe tener contactos con la oposición, no precisa a qué nivel. El texto final habla de contactos "apropiados".

   La UE reafirma además su compromiso con la Posición Común del 96 y con su determinación para continuar el diálogo con las autoridades cubanas y los representantes de la sociedad civil y la "oposición democrática" con el objetivo de "promover el respeto a los Derechos Humanos y progresos reales hacia una democracia pluralista".

   También pide al Gobierno cubano que conceda libertad de información y expresión, "incluido el acceso a Internet" y reitera el derecho de los cubanos a "decidir independientemente sobre su futuro", así como la disposición de la UE a "contribuir positivamente al desarrollo futuro de todos los sectores de la sociedad cubana, también a través de los instrumentos de cooperación".

   El proceso de diálogo, añade la declaración, debe incluir "todos los ámbitos potenciales de cooperación, incluidos el político, Derechos Humanos, económico, científico y cultural" y debería desarrollarse sobre una base "de reciprocidad, de forma incondicional, no discriminatoria y orientada a conseguir resultados". En el marco de este diálogo la UE destacará ante el Gobierno cubano su punto de vista sobre la democracia, los Derechos Humanos universales y las libertades fundamentales.

   España, que ha abanderado el cambio de política hacia La Habana, persigue con la apertura de esta nueva etapa terminar con "la falta de confianza" entre ambas partes y crear las condiciones "que permitan superar la posición común y llegar a un acuerdo" de cooperación entre la UE y Cuba, con el objetivo "ideal" de que esto se logre bajo la presidencia española en el primer semestre de 2010, según indicó el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Angel Moratinos, tras la consecución del acuerdo.

   Las sanciones de 2003 consistían en limitar las visitas bilaterales de alto nivel, bajar el perfil de la participación de los Estados miembros en iniciativas y actividades culturales de las autoridades cubanas e invitar a los disidentes a las Embajadas en la isla en los días nacionales de cada país.