29 de octubre de 2020
2 de febrero de 2020

Las alternativas modernas al cigarro reducen la toxicidad hasta en 10 veces, según un estudio público

Las alternativas modernas al cigarro reducen la toxicidad hasta en 10 veces, según un estudio público
Gráfico donde se muestra el daño producido por los productos relacionados con el tabaco, desde los más tóxicos a los menos, en el Congreso internacional sobre reducción de daño y enfermedades de no transmisión que se celebra este 2 y 3 de febrero en París - EUROPA PRESS

Las enfermedades causadas por malos hábitos de vida ganarán protagonismo de aquí a 2040

Dejar de fumar añade 3 años a la esperanza de vida, mientras que encauzar la obesidad son casi 2 años y medio más

PARÍS, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -

Las alternativas modernas al cigarro convencional reducen la toxicidad en sus consumidores hasta en 10 veces, según datos de un estudio del servicio público de salud de Polonia dado a conocer este domingo por el pulmonólogo Andrzej M. Fal.

Así lo ha detallado el médico en el transcurso de la Conferencia internacional de la reducción de daño y las enfermedades de no transmisión, que se celebra este 2 y 3 de febrero en París.

Así, el médico detalló que el efecto reductor de estas alternativas no es idéntica, sino que algunas logran mejores resultados que otras. Entre las que más reducen la toxicidad están primero los parches, seguido de productos orales, los sprays nasales, los cigarrillos electrónicos, el tabaco masticable o los productos de tabaco sin humo o tabaco calentado.

Ese es el grupo de productos que permite mayor reducción de toxicidad mientras que entre los productos que la causan extrema están las pipas de agua, los puros o las pipas, siendo los más perjudiciales los pequeños cigarros y los cigarros convencionales.

Así, el médico sostuvo que si no se puede evitar que la gente deje de fumar totalmente, lo que se ha demostrado casi como "imposible", es importante centrarse en "reducir la toxicidad", porque "las enfermedades del tabaco" representan un gasto directo solo en Estados Unidos de 170.000 millones de dólares.

Además, indicó que actuar sobre los efectos dañinos del tabaco generarán fácilmente impacto porque estamos hablando de la mayor causa de muerte mundial por un motivo modificable a voluntad de la persona afectada.

Son 7,2 millones los muertos por tabaco al año, seguido de 6,8 millones por la mala condición y la contaminación del aire, 4,1 millones por exceso de consumo de sal y sodio, 3,3 millones de fallecidos a causa del alcohol y otro 1,6 millones de muertes por falta de actividad física suficiente. Con ello, estos cuatro motivos representan el "80 por ciento de las muertes prematuras" en el mundo.

LAS ENFERMEDADES CAUSADAS POR EL ESTILO DE VIDA AUMENTAN

Y es que lejos de que la concienciación sobre los efectos negativos en la salud de estas decisiones de estilo de vida haga que se reduzcan, los estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indican que para 2040 seguirán avanzando y este tipo de enfermedades se van a convertir en las más importantes en el sistema de salud por lo riesgos que representan.

Así, los riesgos tradicionales como la falta de alimentación, la contaminación del agua, o la falta de higiene y salubridad dejan paso cada año al tabaco, el sobre peso, la inactividad física, la mala calidad del aire en las ciudades, los efectos del tráfico o los riesgos ocupacionales.

El doctor detalló que los estudios de Naciones Unidas apuntan a que se podría salvar la vida de 8 millones de personas cambiando este tipo de actividades de estilo de vida, y aseveró que invertir en prevención es económicamente rentable, pues por cada dólar invertido se recuperarán 7 en 2030.

DEJAR DE FUMAR: 3 AÑOS MÁS DE VIDA

Según datos del mismo estudio del sistema sanitario de Polonia, dejar de fumar suma 3 años de vida, mientras que resolver un problema de obesidad aportaría 2 años y medio más de esperanza de vida.

Por ello, dijo que la mejor solución es dejar de fumar, pero dado que ese objetivo es difícil de alcanzar para una parte importante de los consumidores es vital centrarse en la reducción del daño.

El oncólogo de la Clínica oncológica de Londres Peter Harper reconoció que las "malas decisiones de estilo de vida" son un problema importante de salud pública pero admitió que los médicos tienen que aceptar que los ciudadanos "tienen libertad" para tomarlas.

7 DE CADA 10 MUERTES ESTÁN CAUSADAS POR EL ESTILO DE VIDA

Harper cifró en 41 millones de muertes en todo el planeta las relacionadas por las enfermedades derivadas de ellas: "al menos 7 de cada 10 muertes están relacionadas con el estilo de vida, el comportamiento o las elecciones personales".

Por ello, consideró que "los cambios de estilo de vida son la forma más efectiva de minimizar los problemas de salud de muchas enfermedades crónicas", pero también "la reducción del daño" y cómo cambiar "los efectos". "Si no puedes evitar el comportamiento, hay que buscar una manera de reducir los efectos negativos del mismo, porque esas enfermedades son costosas para los Estados", incidió.

Harper dijo que es difícil frenar las decisiones de estilo de vida y que, de ahí, adquiera "más importancia" trabajar en "reducir los efectos negativos".

El profesor de enfermedades pulmonares de la Universidad del Cairo Tarik Safwat explicó que el porcentaje de fumadores sobre la población general es del 29,1 por ciento, del 18,1 en jóvenes y del 34,4 por ciento en personas relacionadas con el sector sanitario, lo que demostraría que el conocimiento sobre los daños no está relacionado con el descenso del consumo.

Safwat reflexionó sobre "por qué el sector [sanitario] debería rechazar la innovación en el tabaco". "Hemos aceptado los frenos de disco, los cinturones o el airbag en los coches. ¿Por qué no aceptar los chicles de nicotina, los parches o los inhaladores, que funcionan para aquellos fumadores que lo quieren dejar pero que no pueden hacerlo sin acompañamiento", apuntó.

Remarcó que por supuesto el tabaco es una "adicción", pero recordó que estudios como los realizados por la FDA norteamericana apuntan a que productos como el iQos "reducen los cancerígenos en hasta un 90%" y estiman que su uso supondrá "presumiblemente una reducción en las enfermedades a largo plazo y crónicas relacionadas".