16 de noviembre de 2019
  • Viernes, 15 de Noviembre
  • 7 de marzo de 2014

    Una experta explica que los maltratadores viven "sometidos a un molde de lo que es ser un verdadero hombre"

    Una experta explica que los maltratadores viven "sometidos a un molde de lo que es ser un verdadero hombre"
    EUROPA PRESS

    MURCIA, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

    La investigadora y experta en violencia machista, Mercedes Fernández Martorell, ha explicado que los hombres maltratadores tienen en común que "no viven bajo su individualidad y su diferencia como individuos", sino que lo hacen "sometidos a un molde muy concreto de lo que es ser un verdadero hombre". Se trata, ha explicado, de una "cárcel fabricada colectivamente".

    Estos maltratadores, según Fernández, "construyen su identidad como individuos, fundamentalmente, a través de un conjunto de aliados que, a veces, son reales y físicos y otras no", pero con los que "está de acuerdo en cómo tiene que ser la sociedad". Estos aliados "son sus jueces", y coinciden en que tienen a la mujer "como alguien que les representa".

    Por ejemplo, explica que el hombre que tiene dinero "enjoya a la mujer para demostrar él que tiene poderío" e, incluso, "él es el que le da el apellido a los hijos", ha declarado en una rueda de prensa acompañada por la secretaria de Política Social, Mujer y Migraciones de CCOO Región de Murcia, Charo González.

    Fernández ha reflejado estas conclusiones en su libro 'Ideas que matan', que recoge todo un trabajo de campo realizado desde 2005 a 2008 para tratar de averiguar por qué algunos hombres maltratan y matan a sus parejas. Para ello, la investigadora acudió a los juicios y oyó las sentencias a maltratadores, pero también habló con muchos de estos hombres sentenciados y condenados por violencia de género.

    La experta, que tuvo una ayuda del Gobierno central para completar su investigación, se reunió durante más de seis horas con estos condenados y, de estas conversaciones, concluyó que se trata de hombres que tienen un mismo perfil, y coinciden en que "no aceptan el devenir renovado por parte de la mujer".

    Al principio, cuando comenzó su investigación, Fernández reconoce que era algo "emocionante" y que, incluso, tenía "cierto temor" de estos hombres condenados, pero terminó el proyecto sintiendo "cierto tedio", porque las entrevistas "eran algo reiterativas", y se repetían los argumentos en todos ellos.

    De hecho, recuerda que ninguno de estos hombres le preguntó nunca por qué les hacía las entrevistas o qué perseguía con ellas. En cambio, aclara que todos ellos "tuvieron mucho afán" en aleccionarla y en enseñarle "lo que tenía que aprender sobre esta situación", todo por ser mujer, porque a las mujeres "se les alecciona".

    Para todos ellos, la mujer "es completada por el hombre, debe de seguir las normas, leyes y comportamientos que los hombres acuerdan", es decir, muestran una idea de "dependencia de la mujer al hombre que alimenta su virilidad". Además, justifican que la sociedad "otorga a cada hombre una mujer".

    Fernández declara que hay hombres "que no funcionan así, dentro de esta lógica" y, de hecho, atribuye a su apoyo parte de la responsabilidad de que las mujeres hayan podido construir un devenir distinto.

    SOLUCIONES

    Para hacer frente a esta situación, Fernández explica que se puede colaborar entendiendo en primer lugar "qué es lo que le sucede a este hombre maltratador y a la mujer", ayudándole a ambos y especialmente a él a que "amen y respeten sus propias vidas, sus propios trayectos como individuos, y no como individuos que depende de otros hombres, sino como individuo que toma sus propias decisiones".

    "Ningún hombre nace perverso ni malvado, y ninguna mujer nace sumisa", aclara esta investigadora, quien explica que todas las personas se desarrollan "gracias a los adultos que nos acogen, que construyen individuos y controlan la tradición que han heredado". Sin embargo, precisa que esta tradición "tiene devenir y, por tanto, modificación".

    Fernández Martorell es experta en violencia machista y, con su teoría presentada en 'La semejanza del mundo' de 2008, ha "revolucionado la antropología al presentar un nuevo enfoque de cómo los humanos construimos nuestro significado".

    En 2009 escribió y dirigió el documental '¿No queréis saber por qué las matan? Por nada', con el que ha influido en la percepción del maltrato machista en España, Méjico, Venezuela y Argentina. En esta obra, muestra que la violencia de los hombres contra las mujeres "se da independientemente del lugar social que ellos ocupan", ya que son sus ideas sobre lo que es ser un hombre lo que los convierte en asesinos.

    Fernández Martorell es licenciada en Historia Moderna y doctora en Antropología Social por la Universidad de Barcelona. Desde 1980 es profesora titular de Antropología Social y Cultural en la Universidad de Barcelona y analista de la construcción de la identidad humana y flujos humanos. Directora de los grupos de investigación 'Observatorio sobre la construcción y recreación de la identidad humana y sobre el maltrato machista'.

    Sobre la diferencia de sexos, ha publicado entre otros libros 'Antropología de la convivencia' en 1997; 'Crear seres humanos' en 1996; 'Subdivisión sexuada del grupo humano' en 1985; e 'Ideas que matan', que es el libro que ha presentado este viernes públicamente en una jornada celebrada en Murcia y dirigida a representantes de los trabajadores.

    "EL MALTRATO NO ENTIENDE DE IDEOLOGÍAS"

    "En realidad, lo que ocurre es que vivimos en el marco de la biopolítica, es decir, que el poder de los gobiernos y de la política les interesa manejar nuestro cuerpo", según esta investigadora, quien sostiene que los hombres que maltratan "están subsumidos en esa biopolítica de cómo le gusta al poder que actúen los cuerpos".

    Por ello, remarca que el maltrato no entiende de ideologías o de creencias, sino que "puede que haya hombres de izquierdas o religiosos que maltraten". Y es que "lo que funciona no es tanto la ideología, sino que lo que da sentido a la vida de estos hombres es el mandato que proviene del organigrama político general de toda estructura de la sociedad, que afecta a hombres y mujeres".

    En este sentido, advierte que la mujer sumisa también "cumple un papel" y "responde a unos intereses de los poderosos en el orden establecido". Fernández considera que, tanto unos como otros, en realidad "son víctimas de esta lógica social" que "responde a los intereses de los poderosos para no modificar las relaciones".

    En este sentido, explica que, en ocasiones, la mujer "es la que transmite la ley social que el hombre ha acordado y, para ellas, una auténtica y verdadera mujer tradicional, es aquella que sabe muy bien cuál es la ley social"

    No obstante, esta investigadora celebra que este sistema se ha podido modificar gracias a quienes han decidido ser mujeres, ayudadas por muchos hombres. Los maltratadores, en cambio, "no quieren hacerse cargo de esos cambios y no asumen ese nuevo devenir en la sociedad, y se mantienen dentro de la organización que tanto favorece al poder".

    A su juicio, "todos debemos hacer autocrítica de lo que está sucediendo" y, para empezar, pone en cuestión al sistema implantado en la escuela, y que emplaza a los niños a dejar a un lado las preguntas "fundamentales y muy importantes que plantea de forma natural", para instarles a que se aprendan, por ejemplo, "el PIB de Portugal".

    Esto, según Fernández, da como resultado "una uniformidad de individuos, que responde muy bien a los intereses políticos, pero no a la capacidad crítica que tenemos sobre nosotros mismos, o a considerarnos cada uno de manera independiente".

    Por ello, lamenta que la escuela forma parte de "esa estructuración de individuos en molde" y, en su opinión, lo importante es que la escuela tenga "capacidad de autocrítica" y que cada persona sea capaz de "respetarse a sí mismo" y ser capa z de asignarse "un significado, que es el que nos vamos labrando en la vida, y no el que nos dan hecho".