18 de septiembre de 2019
  • Martes, 17 de Septiembre
  • 25 de noviembre de 2018

    El IMIDA almacena semillas de 6.000 variedades hortícolas para garantizar su conservación y uso futuro

    EL futuro de la humanidad depende de la conservación y mantenimiento de estos recursos fitogenéticos

    MURCIA, 25 Nov. (EUROPA PRESS) -

    El Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA) cuenta con un Banco de Germoplasma (BAGERIM) en el que almacena 6.000 variedades de los principales cultivos hortícolas para garantizar su conservación y dar respuesta a los principales cambios e imprevistos a los que se puede enfrentar la agricultura en un momento determinado, como aparición de nuevas enfermedades, el cambio climático o la adaptación a nuevas necesidades del consumidor, entre otras.

    Y es que, a partir de los años 60, con la intensificación de la agricultura, las variedades comerciales se han ido imponiendo a las que tradicionalmente se cultivaban en cada zona, implantándose el cultivo de un reducido número de variedades, lo que ha supuesto una erosión genética, según informaron a Europa Press fuentes de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca.

    El objetivo principal del BAGERIM de almacenar la máxima variabilidad posible de diversidad genética para hacer frente a posibles imprevistos en el futuro. El material conservado es el fruto de distintas actividades como proyectos de investigación, colectas de material vegetal y intercambio con agricultores que se están desarrollando en el IMIDA desde los años 70 hasta la actualidad.

    La colección de hortícolas del Banco de Germoplasma del IMIDA (BAGERIM) está formada por más de 6.000 variedades de los principales cultivos hortícolas. En esta colección hay 320 variedades de calabazas y calabacines, siendo 60 de ellas de la Región de Murcia y de zonas limítrofes.

    Las variedades hortícolas se almacenan en la cámara con control de temperatura y humedad para conseguir una mayor longevidad de las semillas. Algunas entradas se recolectaron en los años 80 y se han ido regenerando cada cierto tiempo para que asegurar su viabilidad, según el IMIDA.

    En concreto, la regeneración de las semillas se realiza tomando las medidas de aislamiento necesario para evitar polinizaciones entre las distintas variedades y así conseguir mantener la homogeneidad dentro de cada variedad.

    Todo este material conservado está disponible para agricultores, investigadores y mejoradores tanto del ámbito público como del privado. Una actividad muy importante del BAGERIM es dar a conocer el material conservado y sus características, para favorecer su uso. En la actualidad muchas de estas variedades están siendo utilizadas por agricultores, investigadores y mejoradores.

    EL FUTURO DE LA HUMANIDAD DEPENDE DE SU CONSERVACIÓN

    El IMIDA advierte que los recursos fitogenéticos (germoplasma) constituyen la fuente que garantiza la producción de alimentos para el ser humano, de forma que "el futuro de la humanidad depende de su conservación, mantenimiento, y de su adecuado uso".

    En lo que respecta a la recolección y utilización de los recursos fitogenéticos, el IMIDA afirma que se ha avanzado mucho en los tratados internacionales (Kyoto, Nagoya, etc) y en la legislación europea, al tiempo que se trabaja en la estatal y próximamente en la regional.

    Los retos que plantean los recursos fitogeneticos son transversales ya que su recolección, conservación, mantenimiento y utilización, implican a conservadores (bancos de germoplasma y colecciones, jardines botánicos, etc), mejoradores y obtentores (muchas veces usuarios finales) y a las administraciones, principalmente la regional.

    Y es que es el Gobierno regional el que tiene las competencias sobre la producción de plantas y su movimiento, y en ella ('in situ') se realiza la conservación del germoplasma.

    Actualmente, los bancos de germoplasma españoles conservan prácticamente todas las especies vegetales (cultivadas o silvestres) de zonas templadas y semitempladas españolas, pero también de otras zonas del planeta. El Centro de Recurso Fitogeneticos del INIA (CRF) actúa como centro de duplicado de las entradas conservadas en cada banco y colección de referencia en las comunidades autónomas.

    En el IMIDA se están desarrollando desde hace más de 30 años distintas actividades relacionadas con la recuperación, conservación y evaluación de los Recursos Fitogenéticos, "valiosa herencia de nuestros antepasados".

    Con la finalidad de unificar criterios y dar a conocer los recursos conservados, en el año 2013 se creó el Banco de Germoplasma del IMIDA (BAGERIM), que en la actualidad está formado por 5 colecciones: moreras, cítricos, especies silvestres, frutales y hortícolas.

    Todo este material vegetal conservado constituye un repositorio fundamental para dar respuesta a los distintos retos a los que se enfrenta el sector agroalimentario de la Región de Murcia, tal y como idnica el IMIDA.

    El valor de los recursos fitogenéticos conservados en los bancos de germoplasma depende fundamentalmente de la disponibilidad y del conocimiento sobre los mismos. Con el objetivo de facilitar el uso, caracterizar y diferenciar las distintas variedades conservadas en BAGERIM, se está desarrollando el proyecto caracterización de los recursos fitogenéticos del BAGERIM, cofinanciado en un 80% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

    Como actividad divulgativa de este proyecto se realizó una exposición de 90 variedades tradicionales de calabaza conservadas en el BAGERIM, en la sede central del IMIDA en la Alberca el día 17 de octubre de 2018.

    Además se han realizado diversas elaboraciones culinarias, con el objetivo de revalorizar la variabilidad genética presente en la especie, así como la influencia que ésta ejerce tanto en los hábitos alimenticios como en la cultura gastronómica de la Región.

    Se dieron a conocer las distintas variedades de calabaza tradicional para poder ser reintroducidas en las cocinas, siendo responsabilidad de todos, investigadores, productores, cocineros y consumidores recuperar y usar el patrimonio genético que forma parte de nuestro legado gastronómico.