19 de noviembre de 2019
15 de julio de 2008

Agentes de la Guardia Civil de Castellón dicen que la muerte del mendigo pudo deberse a un golpe contundente en la nuca

CASTELLÓN, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

Dos agentes de la Guardia Civil que participaron en el levantamiento del cadáver del mendigo, de nacionalidad ucraniana, en mayo de 2006, en el municipio castellonense de Vinaròs, manifestaron hoy que la muerte pudo deberse a un golpe realizado con un objeto contundente en la parte posterior de la nuca. Ambos declararon en el juicio que en la vivienda que compartía la víctima con otros compatriotas se encontraron numerosas manchas de sangre del agredido.

Los dos agentes declararon hoy en calidad de testigos y peritos en la segunda sesión del juicio que se sigue en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Castellón contra S.C., para el que el fiscal pide 20 años de prisión por un delito de asesinato.

Los testigos indicaron que el cadáver, que apareció en los alrededores de la vivienda, se encontraba boca arriba y presentaba hematomas y sangre en el rostro. Además, señalaron que en la parte posterior de la nuca tenía una mancha de sangre y tres heridas, compatibles con un tablón de cuatro kilos de peso y 111 centímetros de longitud que se halló apoyado en una puerta, el cual --añadieron-- tenía tres manchas de sangre y un astillamiento en la parte central.

Además, los agentes destacaron que en el interior de la vivienda hallaron numerosas manchas de sangre, algunas de las cuales estaban en una pared y, por su forma oblicua, pudieron ser fruto de un golpe con un movimiento brusco hacia atrás, compatible con el golpe en la nuca que tenía la víctima. Respecto a la autopsia del cadáver, los testigos manifestaron que el cuerpo presentaba heridas en el cráneo y en la cara, así como hematomas en un brazo, una mano y las piernas.

Otros agentes de la Guardia Civil que participaron en las diligencias también coincidieron en declarar la existencia de sangre en el interior de la vivienda, y añadieron que el cadáver presentaba signos de violencia. Uno de los testigos aseguró que no observó síntomas de embriaguez entre el acusado y las personas que le acompañaban. El juicio continuará mañana con la declaración de nuevos testigos.