25 de agosto de 2019
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  • 27 de julio de 2008

    La APM dice que "los anuncios desmedidos" contra el recurso a la consulta tienen "un tufo autoritario tremendo"

    García cree "una grosería indigna" del presidente del PNV afirmar que el TC es "un árbitro comprado"

    BILBAO, 27 Jul. (EUROPA PRESS) -

    El portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Antonio García, afirmó hoy que "los anuncios desmedidos, muy exagerados y desproporcionados" que los partidos del tripartito realizan en torno a la suspensión de la Ley de Consulta y el Tribunal Constitucional tienen "un tufo autoritario tremendo" y afirmó que un sector del nacionalismo vasco está "rayando el ridículo". Además, consideró "una grosería indigna de una persona que ejerce una tarea de tanta responsabilidad" como el líder del PNV, Iñigo Urkullu, afirmar que el Tribunal Constitucional es "un árbitro comprado".

    En declaraciones a Europa Press, García mostró su "perplejidad" ante las críticas "desmesuradas" y las iniciativas que el tripartito ha anunciado frente a la impugnación ante el Tribunal Constitucional de la Ley de Consulta.

    "Entra dentro de lo absolutamente regular, dentro de la naturalidad democrática y de los resortes que establece el sistema, que una Ley de una Comunidad Autónoma pueda ser impugnada ante el Tribunal Constitucional por considerarla desajustada o por entenderse que no tiene cabida en el marco constitucional actualmente en vigor", añadió.

    A su juicio, "si, al final, la gente que, desde luego, tiene que defender el sistema es, precisamente, la que se encarga de ejercer todo tipo de acciones para ponerlo en tela de juicio y desacreditarlo, mal estamos".

    "Una cosa es criticar desde la política y otra cosa es que acciones y actuaciones jurídicas que entran dentro de las posibilidades legales que ofrece nuestro sistema, se quieran presentar ante el conjunto de los ciudadanos como antinatura", añadió.

    El magistrado señaló que, "igual que la Comunidad Autónoma ha impugnado ante el Tribunal Constitucional montones de leyes del Estado, el Gobierno de la nación, en este caso, ha considerado oportuno impugnar la Ley de una Comunidad Autónoma".

    "A partir de ahí, todo este tipo de iniciativas, como antes se han dado otras, a nosotros nos parecen, lisa y llanamente, acciones absolutamente manipuladoras y que lo que pretenden es confundir a los ciudadanos y que, además, dan muestra de un componente autoritario y muy poco democrático", subrayó.

    En su opinión, "la gente que, al final, está convencida de que sólo lo que ella cree es lo que se ajusta a la democracia y al sentido más puro de la Justicia, lo que destila es un tufo autoritaria verdaderamente tremendo".

    "Desde luego, igual que antes otro tipo de acciones muy poco respetuosas, en términos institucionales, eran casi, para nosotros, actuaciones antisistemas, nos estamos encontrando ahora con anuncios muy desmedidos, muy exagerados, muy desproporcionados, que lo que destilan, por los menos, tal como nosotros lo entendemos, es un tufo autoritario verdaderamente tremendo", añadió.

    Por ello, manifestó que "todo este tipo de cosas, como si se viniese abajo o se acabase el mundo por impugnar una Ley de una Comunidad Autónoma, en lugar de esperar a que se pronuncie quien tiene legalmente atribuida la competencia para decir si esa Ley es ajustada al marco constitucional o no lo es, es lisa y llanamente volver la espalda al sistema cuando no le interesa, mientras se aprovecha del sistema vergonzosamente cuando le ofrece algo que le viene bien".

    "En este sentido, también hay una incoherencia y una contradicción en la actuación de importantísimos sectores del nacionalismo vasco que lo que empieza a provocar entre el conjunto de los ciudadanos es una hilaridad verdaderamente extraordinaria", dijo. En esta línea, advirtió de que "se ande con muchísimo cuidado un sector del nacionalismo vasco porque está rayando el ridículo".

    "TRIBUNAL COMPRADO"

    Sobre las declaraciones de Iñigo Urkullu, que afirmó que el Tribunal Constitucional es "un árbitro comprado", aseguró que supone "una irresponsabilidad supina que personas que ejercen funciones políticas de tantísima responsabilidad puedan efectuar manifestaciones de ese tipo".

    "Para manifestar los puntos de vista críticos y el desacuerdo, no hace falta denigrar, insultar ni efectuar manifestaciones totalmente desmesuradas y desmedidas y que no contribuyen en nada a lo que, luego, tan habitualmente critican, que es que se generen atmósferas de crispación, que se viva en un clima de enfrentamiento, y que se corresponde poco con lo que es, al final, la divergencia democrática, que siempre está canalizada desde la tranquilidad", subrayó.

    En su opinión, "para discrepar en el fondo no hace falta ser maleducado ni grosero". "Para nosotros, las manifestaciones de Iñigo Urkullu, que respetamos en el fondo porque tiene todo el derecho a discrepar, son groseras", añadió.

    En este línea, insistió en que se trata de "una grosería indigna de una persona que ejerce una tarea de tanta responsabilidad y tan importante como la que ejerce Urkullu, que, precisamente por eso, si algo debería hacer es dar ejemplo de educación, de mesura, de autocontención y, desde luego, de serenidad y tranquilidad, sin que eso le impida ser crítico, pero desde la educación y desde el respeto institucional".